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Anidando en el porche

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Dibujo de Julio César Moreno

domingo, 25 de septiembre de 2011

Campaña contra el ruido en iglesias

Génesis Hernández Núñez
lA PRENSA 25-09-2011

Las iglesias evangélicas serán concienciadas acerca de las molestias que causan a los vecinos de sus casas de adoración, cuando realizan sus cultos con parlantes a alto volumen.

El anuncio lo hizo el pastor Augusto César Marenco, luego de conocer las declaraciones en las que el procurador Ambiental, José Luis García, quien explicó que de las más de 300 denuncias por ruido que se presentan en Nicaragua en un año, casi el 50 por ciento son contra iglesias de cualquier denominación.

Marenco, pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, reconoció que los evangélicos no ignoran la ley y que saben que acciones como sacar los parlantes del templo o mantener el audio de los cultos o la música excesivamente altos no son saludables ni para los vecinos ni para los mismos feligreses.

También expresó que han recibido denuncias aisladas, a las que siempre buscan una solución adecuada y que a lo interno de la pastoral se ha orientado que las iglesias conozcan y respeten la Ley de Delitos contra el Medio Ambiente.

La campaña de concienciación podría realizarse a partir del mes de noviembre próximo.

martes, 13 de septiembre de 2011

Mapas de ruido para el ordenamiento territorial

Doraldina Zeledón Úbeda

http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/113644-mapas-de-ruido-ordenamiento-territorial

Desde el Imperio Romano se regulaba la circulación de carruajes, debido al ruido de las ruedas de hierro sobre el pavimento. Por la misma razón, durante la Edad Media, en algunas ciudades europeas se prohibieron por la noche. En Sibares, de la Antigua Grecia, se envió a los forjadores del hierro a trabajar fuera de la ciudad. También estaba prohibido cuidar gallos, pues perturbaban el descanso nocturno. En Nicaragua, ¿cuándo comenzaremos a tomar en cuenta el ruido para el ordenamiento territorial? Y para la prevención en salud.

Hay quienes resienten tanto el problema que consideran que su ciudad es la peor en este aspecto. Otros preguntan por los sitios de mayor contaminación sonora de Managua. Unos dicen que es el Mercado Oriental, que la Rotonda de Bello Horizonte o las terminales de buses. En el Ministerio del Ambiente me dijo una señora que ahí es insoportable por los buses, a la hora de entrada y salida en la zona franca. Uno dijo que lo peor está en su vecindario, debido a una iglesia evangélica. Otro, que el ruido del tránsito no le importa, sino el televisor vecino.

Y así generalizamos. Cada quien lo valora de acuerdo a como lo siente. Pero depende del día y la hora, la actividad que realicemos o el tiempo que permanecemos expuestos. Y la propia situación personal. Puede ser que el ruido del tráfico sea muy intenso, pero si no hay viviendas cerca, probablemente nadie se queje. En cambio, en un barrio tranquilo pueden afectar unos pocos buses. Por ello, para comparar se necesitan mediciones comparables: realizadas por personal capacitado, con equipos, condiciones climáticas y metodologías de medición e interpretación similares. No es igual a las ocho de la mañana que a las tres de la tarde, un lunes o un sábado. Tampoco si el tiempo de medición es muy breve.

También se debe tomar en cuenta la cantidad y tipo de vehículos y los sucesos individuales, como pitazos o aceleradas a fondo.

Realmente es necesario contar con información, para mejorar la calidad ambiental o para mantenerla. Esto es posible con los mapas de ruido, indispensables para el diagnóstico, prevención y control. También llamados mapas acústicos, porque no sólo representan áreas de sonidos intensos. En muchos países, incluyendo de América Latina, son una exigencia para el ordenamiento territorial y la planificación del desarrollo urbano. Las entidades responsables de su elaboración son las municipalidades.

Un mapa de ruido va acompañado de un plan de acción, con objetivos de calidad acústica para cada área. Por ejemplo, mantener el nivel sonoro cuando no sobrepasa los valores límites o alcanzar el nivel límite, en el caso de que se sobrepase lo establecido. También se requiere de la opinión de la población, por lo que se realizan encuestas en los sitios de medición.

Un señor me preguntó sobre valores límites y horarios. ¿Cómo saber si no tenemos ley ni normas técnicas? Contamos con las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero me parecen incompletas. Además, no sirven de mucho si al integrarlas al derecho interno hay errores o la redacción es ambigua, como pasó con el artículo 534 del Código Penal. O si en los informes de medición interpretamos mal las guías. Inclusive, si el sonómetro no se coloca en la posición debida. Es decir que se necesita voluntad política, recursos y capacitación.

Como podemos ver, el asunto del ruido no es sólo atender una denuncia. Sino planificar para prevenir y controlar. Así como no se debe permitir más construcciones en una zona porque amenazan el medioambiente, tampoco se deben permitir más emprendimientos que generen ruidos en un área acústicamente saturada. Ni en silenciosas, como hospitales, escuelas, barrios tranquilos, zonas culturales o naturales protegidas. Esto debe tomarse en cuenta no sólo para la apertura de discotecas, sino para ampliar calles y avenidas, o para introducir (o no introducir) más rutas de transporte colectivo. O para el reordenamiento del tránsito pesado, la industria, el comercio y el ocio. Y para establecer normas, como uso de bocinas, publicidad ambulante y estacionaria sonora, alarmas, tubos de escape, aislamiento acústico.

Recuerdo cuando ampliaron la avenida frente al Hospital Vélez Paiz, el Director reclamó ante la Alcaldía, pero no lo escucharon, por el contrario, para ampliarla le quitaron terreno. El murito y el ruido los replegaron hacia el edificio. Importaba la calle, no los niños ni el personal de salud. Por eso, lo primero es la voluntad política, de nada serviría un mapa preventivo si al ejecutar los proyectos lo que más interesa es el impacto publicitario de la foto de inauguración.

El ruido afecta su salud. Evite sonidos molestos y dañinos. Use protectores auditivos. En casos posibles, pida que bajen el volumen. Denuncie. Y no renuncie. Empujemos el desarrollo humano, porque no puede haber desarrollo sin salud ni salud con ruido. Tenemos lo que permitimos. O lo que procuramos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El ruido hace daño “sin hacer bulla”

•Un grito o una bocina puede mandarlo al hospital sin que encuentren al “culpable”

Por Wilder Pérez R.

http://www.laprensa.com.ni/2011/09/09/ambito/72739

En mayo de 2003 un hombre no escuchó la sirena de los bomberos y provocó un triple choque en Ciudad Jardín. En abril del año pasado once personas resultaron heridas porque alguien no escuchó la sirena de una patrulla de policía.

Estas son algunas de las consecuencias de vivir en un ambiente contaminado por algo que no se ve, no se toca, no se siente... y a veces ni siquiera se escucha: el ruido.

“Está en cualquier lugar, en cada ciudad la gente piensa que vive en el lugar más ruidoso del mundo”, comenta Doraldina Zeledón Úbeda, quien ha dedicado parte de su vida al estudio del ruido en Nicaragua.

La experiencia de vivir en Managua no le quita la razón. Esta también podría ser clasificada como la ciudad más ruidosa del mundo, aunque ciertamente las hay peores.

En esta capital no se necesita despertador. El ruido de los 400 mil vehículos que circulan por toda Managua desde antes del amanecer basta para saber que hay que levantarse.
No se necesita más que escuchar los pitos desesperados en los semáforos para darse cuenta que ya van a ser las 8:00 a.m., hora de entrar a trabajar.

Si lo que uno quiere saber es a qué hora abre el comercio, basta darse una vuelta por las tiendas de electrodomésticos, mercados y los supermercados, y seguro una música bachata o reggaetón le dará la bienvenida con parlantes que intimidan a cualquier visitante.

Pero si uno quiere paz, no se le ocurra ir a un hospital. Un día Zeledón midió la intensidad del sonido en el Vélez Paiz y dio 73 decibeles, cuando el promedio ideal a lo largo del día debería estar por debajo de 50 decibeles.

Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista y profesor de medicina interna, el ruido puede empeorar algunos problemas de la salud, como la migraña que está relacionada con otros males, como es la sensibilidad extrema a la luz.

A veces ni siquiera estar en la casa mejora la situación, ya que algún vecino estará con su equipo de sonido a todo volumen.

Y ya ni siquiera Dios es la solución, porque el sonido en algunas iglesias es más parecido a un concierto de rock satánico que al jardín de Edén.

Maltez señala que el ruido afecta el proceso de aprendizaje, la posibilidad de conseguir un empleo (cuando se sufren problemas auditivos), la capacidad de comunicarse con otras personas, y esto tiene un impacto en la economía del país, porque hace que personas discapacitadas cobren su pensión antes del tiempo.

Tanto Zeledón como Maltez coinciden en que el ruido es una “agresión” que está relacionada con las leyes, especialmente en Nicaragua, donde el derecho a no ser perturbado de esa manera está regido por la Constitución, la legislatura nacional y algunas normativas municipales. Todo basado en el derecho ajeno y las normas de la Organización Mundial de la Salud.

Pero no hay que alarmarse. Zeledón recuerda que las normas de sonido en general están pensadas para no exponerse por 24 horas seguidas. Así que basta con no exponerse de forma permanente.

• ¿Por qué el problema del ruido es silencioso?
Como casi todos los problemas causados por la contaminación ambiental, el ruido es un “delincuente escurridizo”.

“Está enmarañado, oculto, no tenemos conciencia sobre el ruido, nosotros los médicos no lo tomamos en cuenta en el interrogatorio”, reconoce el doctor Vicente Maltez.

Por su parte la estudiosa del ruido, Doraldina Zeledón, indica que Nicaragua ya tiene un avance, pero que faltan recursos, tecnología y especialistas para que se apliquen las leyes que existen, eso sin hablar de la falta de cultura de protegerse de estos molestos sonidos.