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Anidando en el porche

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Dibujo de Julio César Moreno

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Gran Canal sin ruido?


Doraldina Zeledón Úbeda

“¿O Gran Canal, gran ruido? No me refiero a la divulgación del proyecto, sino a los altos decibeles que generarían las obras, especialmente la explosiones para excavar, a no ser que la tecnología sea silenciosa, como lo exige el principio de la mejor tecnología disponible o el desarrollo acústicamente sostenible. También me refiero al ruido de las embarcaciones y maquinarias. Del comercio, industria, turismo, construcción, dragados.

Ya sabemos que la contaminación acústica afecta la salud de los seres humanos y de la fauna acuática y terrestre. Todo emprendimiento afecta el medioambiente. Por eso me llama la atención que se diga que el Gran Canal sólo traerá beneficios. Me parece que debería decirse cómo se mitigarán los daños, si es que se piensa en un desarrollo sostenible (otro principio del Derecho Ambiental); es decir, un desarrollo que utilice los recursos naturales responsablemente, de tal manera que heredemos bienestar y no problemas (principio de solidaridad). Por ejemplo, heredar agua potable y no desarrollo con sed. O un ambiente sonoro saludable y no ruido. ¿Es eso? Si no, “en caso de duda, actuar pro natura”, uno de los principales principios del Derecho Ambiental. 

Se debería explicar cuál es la responsabilidad con que se intervendrá cada recurso natural, cómo se mitigarán los impactos. Por ejemplo, en la zona del Canal de Panamá se cuenta con normativas para control del ruido. ¿Pero le pondrán mente aquí? Porque el ruido afecta la salud y el medioambiente, pero a pocos les interesa. Inclusive, se le considera inherente al desarrollo, cuando es lo contrario: se debe al subdesarrollo; entonces, si el Canal traerá desarrollo, deberá haber prevención y control del ruido. 

En el agua el sonido viaja a 1500 metros por segundo, mientras en el aire se propaga a 343 metros. Llega más rápido y más fuerte, y afecta más dentro del agua, por eso hasta duele el oído si, por ejemplo, se chocan dos piedras cuando estamos sumergidos. De ahí que haya campañas para evitar la muerte de animales marinos, debido al ruido de los barcos y de las explosiones. Tenemos el ejemplo sencillo y casero: la pesca con bombas. Desbaratan especies acuáticas, como los ruidos de los barcos desbaratan o descompensan a las ballenas.

Los trabajadores del Canal seguramente tendrán sus cascos protectores. ¿Y la población vecina, y los animales? ¿Cómo se protegerá la fauna acuática?,  ¿Habrá refugios y criaderos de cangrejos, peces, caracoles? Igual sucede con las aves y demás animales, el ruido los espanta y les impide comunicarse, lo que a su vez les resta la defensa, la alimentación, el apareamiento, la reproducción. Es decir, el ruido también pone en riesgo la vida de los animales.

Eso me gustaría saber (principio participación pública e información), no sólo cuestiones económicas, que al final, no son las que nos sacarán de la pobreza, sino las políticas públicas y la participación de la población en la defensa del medioambiente y la repartición de beneficios (empleos y otras oportunidades).

Hay muchas cosas que ya se han dicho en los artículos “¿Mata el ruido?, “Contaminación acústica”, “El ruido también afecta la fauna acuática”, etc. Puede leerlos en el sitio web “Construyendo paz sonora” o en la página web de El Nuevo Diario.


doraldinazu@gmail.com

Estelí, 30 de julio de 2014.