.

.
Anidando en el porche

.

.
Dibujo de Julio César Moreno

miércoles, 26 de abril de 2017

El ruido está en todas partes

El ruido está en todas partes
Doraldina Zeledón Úbeda       

El ruido está en todas partes y hay diferentes fuentes. Se dice que es característico de las grandes ciudades.  Y se mencionan como principales fuentes el transporte aéreo y terrestre, industria, comercio, construcción, recreación. A veces las actividades recreativas y el comercio le ganan al transporte: de día las tiendas y ferias con sus parlantes.  De noche, bares, restaurantes, cantinas y conciertos a campo abierto.

No estamos contra ninguna actividad, sino contra el ruido. Pero cada emprendimiento tiene sus requisitos. Una discoteca necesita aislamiento acústico, espacio para parqueo, esté ubicada en el centro de la ciudad, en un barrio o en el campo. Igual sucede con una fábrica, una empresa de transporte.  Y las autoridades deben velar porque los vecinos de cada entorno no sean perjudicados.

En Nicaragua, la contaminación sonora es cada día peor. Y no sólo en las ciudades más pobladas, ni sólo en los centros urbanos, también en los barrios periféricos. Podemos estar en un vecindario tranquilo y de repente se estaciona un vehículo frente a la vivienda, con el motor encendido, música escandalosa y las ventanas abiertas. Otros circulan con música estridente en horas de la noche. O les gustó la tranquilidad del barrio, entonces instalan un bar o una discoteca. Por eso es necesaria la prevención y control de todo ruido en todos los ámbitos.

Esto sucede no por el tipo de actividad, sino por la actitud, el irrespeto, la  indiferencia, sin importar qué pasa en el entorno. Y se le presta atención cuando la gente ya no aguanta, se desespera, se rebalsa y se une para reclamar y denunciar. Si se deciden a denunciar, unirse y movilizarse, es porque se ha llegado al extremo del tormento. Porque algo anda muy mal. Decía un ciudadano que lo afectaban doblemente, con el ruido y con el hecho de andar reclamando. Con la violación de su domicilio por la inmisión de altos decibeles y con la entrada de los técnicos hasta la intimidad del hogar. Debería ser una vergüenza para empresarios ruidosos y para funcionarios.   

¿Qué hace falta? Respeto, solidaridad. Educación y sensibilización, incluir el tema en la Educación Ambiental. Carreras universitarias y técnicas, o especializaciones, sobre Acústica, control de ruido. Capacitación a técnicos y funcionarios; equipos, guías técnicas, reglamentos claros para apertura, funcionamiento y control. Definición de horarios. Aislamiento acústico. Ordenamiento territorial. Delimitación de responsabilidades para cada institución.  Leyes y ordenanzas específicas sobre contaminación acústica. Aplicar y exigir la aplicación de las existentes. Hace falta que los afectados defiendan sus derechos. Es bueno unirse, compartir información y reclamar juntos, ya hay experiencias. Una vara sola, se dobla fácil; varias juntas, resisten, decía Chico Méndez. Por supuesto, lo ideal es que se escuche y se resuelva en paz, con prontitud y consideración.  
24 de abril 2017. 
doraldinazu@gmail.com                          
                                                                      

                                                                                

viernes, 31 de marzo de 2017

Derecho humano de acceso al agua

La Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra como tales, el derecho a la salud y el bienestar, a la vida, a la alimentación; pero no incluye de manera expresa el derecho al agua. 

http://www.laprensa.com.ni/2017/03/30/opinion/2207297-derecho-humano-acceso-al-agua

martes, 2 de agosto de 2016

Ruido en el Nuevo Código Penal

El ruido en el nuevo Código Penal

Doraldina Zeledón Úbeda
END - 19:06 - 14/04/2008
El miércoles 16 de abril se celebra el duodécimo “Día Internacional de Lucha Contra el Ruido”. Hubiese sido bueno celebrarlo aquí con el nuevo Código Penal ya publicado, pues ahora incluye los delitos contra el medioambiente. También sería bueno contar con nuestro propio día nacional.
El artículo 567, numeral 33, del Código aprobado, deroga la “Ley especial de delitos contra el medioambiente y los recursos naturales” (Ley 559). Ésta fue integrada con algunas modificaciones al Código. Entonces, “la ley del ruido”, como se le llamaba al artículo 9, pasa a ser el artículo 534, en el que se incluye también el anterior artículo 41 de la Ley, sobre escala de intensidad de sonidos.
En el Código Penal, en su libro segundo, de “Delitos”, el Título XV abarca los delitos contra la naturaleza y el ambiente. La contaminación acústica no se tipifica como tal, sino simplemente como una falta de “perturbación por ruido”, en el artículo 534, del capítulo II, “Perturbaciones del sosiego público”, del Título II “Faltas contra el orden y la tranquilidad pública”, libro tercero de “Faltas”.
Sin embargo, el ruido no sólo es un problema de perturbación del sosiego o la tranquilidad, sino, también, de contaminación ambiental que afecta la salud, los derechos humanos, la tranquilidad pública y privada, y la economía. Es un problema de salud laboral, salud pública y convivencia. Y también de educación, respeto, solidaridad y seguridad. Además de causar molestia, es dañino. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el Convenio 148 lo define como “cualquier sonido que puede provocar una pérdida de audición o ser nocivo para la salud o entrañar cualquier otro tipo de peligro” (art. 3.b).
Como novedad, el Código integra el trabajo comunitario; así, según el artículo 534, los que hagan ruido serán sancionados “con diez a treinta días de multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de diez a treinta jornadas de dos horas diarias, y además de la suspensión, cancelación o clausura de las actividades que generan el ruido o malestar.”
Y como reiteración se dejó el cuestionado párrafo de la Ley 559, referido a las congregaciones religiosas, según el artículo 534, las “actividades tales como campañas evangelísticas masivas realizadas al aire libre en plazas, parques y calles requerirán la autorización correspondiente. Se exceptúan las actividades de las congregaciones religiosas dentro de sus templos, tales como cultos, ayunos congregacionales diurnos y vigilias nocturnas”. Esto implica que para actividades al aire libre se necesita permiso, pero no para las realizadas dentro de los templos.
En general, los establecimientos cerrados no requerirán permiso “siempre que tengan sistemas de protección acústica que impidan la emisión de sonidos, música o ruidos hacia fuera”; deben contar con la autorización correspondiente y funcionar dentro de los horarios permitidos.
Además de los artículos que se refieren directamente al ruido están los relacionados con la salud, las lesiones y el incumplimiento de funciones de las autoridades. No podemos quejarnos por falta de leyes, lo que se requiere es conocerlas y sobre todo que se cumplan; pero para hacerlas realidad hacen falta normas técnicas y reglamentos; por ejemplo, sobre horarios, construcción de centros de diversión, acondicionamiento acústico, niveles de ruido según la actividad, lugar y hora.
Ojalá que la Policía, el Instituto de Transporte Interurbano, los ministerios de salud, transporte, etc., vayan recopilando todas las leyes que tienen que ver con la contaminación acústica urbana, tal vez algún día se cumplen. En el caso de los trabajadores, desde hace tiempo han tenido normativas para el control del ruido, sin embargo, no se hace uso de ellas, ni existe preocupación manifiesta. Sin embargo, en todos los ambientes laborales hay ruido, aunque sus efectos no siempre se ven, debido a las preocupaciones del mismo trabajo, o al trabajo que implica poder soportar toda la carga que conlleva subsistir con el alto costo de la vida y los bajos salarios. O lo que es peor, subsistir sin saber cómo. Quizás por eso una persona me dijo durante un programa de radio que el único ruido que le molestaba era el de las tripas cuando tenía hambre. Pero, por eso mismo, se le debería presentar atención, pues se suma a la lista de problemas. En un país con hambre no es prioridad la lucha contra la contaminación acústica, pero no debería ser obviada.
Recordemos los efectos que puede causar el ruido: pérdida de la audición, trastornos del sueño y el reposo, dolor de cabeza; problemas cardiovasculares, efectos sobre la presión, el sistema digestivo, el sistema nervioso, sobre el rendimiento, la concentración y el comportamiento, interferencia en actividades y molestias. Una de los principales efectos del ruido es el estrés. Los médicos nos recuerdan con frecuencia que éste afecta la salud, baja las defensas y por tanto puede empeorar las enfermedades o prolongar la recuperación.
El Código Penal fue aprobado el 13 de noviembre de 2007, pero todavía no se ha publicado. Entrará en vigencia sesenta días después de su publicación en La Gaceta.
Fuente: Asamblea Nacional. Proyecto de Ley No. 641, Código Penal, aprobado el 13 de noviembre 2007.

sábado, 2 de julio de 2016

Universidades ente el ruido


http://www.laprensa.com.ni/2016/07/02/opinion/2061771-universidades-ante-el-ruido

Sonómetro público, Rosario, Argentina, trabajo de estudiantes y profesores de electrónica, de la Universidad Nacional de Rosario.