viernes, 23 de enero de 2026
Abordar pirotecnia en escuelas
¿Y si se abordara en las escuelas el tema de maltrato animal, incluida la pirotecnia?
Después de
ver cómo mi perrita andaba de rincón en rincón para protegerse del ruido o me
seguía desesperada; y recordando a mi gatito, y a perros, gatos y aves que he
observado, me dije:
Si se
inculcara en las escuelas el respeto y protección a los animales, sus derechos,
el daño que les causa el ruido y la pólvora, como se hace con otros temas de
educación ambiental y derechos humanos, seguramente los niños serían un ejemplo
para los mayores, y cuando vayan creciendo probablemente disminuya el ruido.
Y no es
porque los niños sean los que maltratan a las mascotas y demás animales con los
petardos, sino porque las campañas parece que no calan en los indiferentes, o los
que disfrutan con el dolor ajeno.
La
educación, la toma de conciencia, son más importante que leyes y prohibiciones
que no se cumplen.
lunes, 28 de abril de 2025
Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido 2025 Último miércoles de abril
Doraldina Zeledón Úbeda
El ruido está en todas partes. Perturba la tranquilidad, descanso, economía, convivencia, derechos humanos, concentración, calidad de vida; contamina el ambiente, afecta flora y fauna. Tiene efectos nocivos sobre la salud síquica y física: estrés, dolor de cabeza, náuseas, desequilibrio, disminución o pérdida de audición, hipertensión, problemas cardiovasculares.
Sin embargo, le damos poca
importancia. Quizás porque las ondas sonoras que nos agraden no se ven, como la
basura o el humo. Y porque generalmente sus efectos no son inmediatos.
Pero qué
reparador es el sueño, despertarse despejada, con la mente clara y dispuesta a
disfrutar de las cosas buenas que traiga el nuevo amanecer o saber responder a
las no tan buenas. Y qué felicidad trabajar en paz, terminar la jornada y salir
en calma, sosegados. Sin embargo, el ruido laboral, del ocio, transporte y la vecindad, amenazan nuestra salud y
tranquilidad.
Por eso, el
último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de Conciencia Sobre
el Ruido, instaurado por la Liga para el Deficiente Auditivo, en Nueva York, el
24 de abril de 1996. Para informar y
sensibilizar sobre los efectos de esta pandemia invisible e inaudible.
¿Por qué aquí se
ha silenciado la problemática? Quizás por indiferencia o interés Porque no es
rentable. Y más bien genera poder. Y por falta de información, de recursos para
reclamar y por temor. Felizmente algunos medios de comunicación tienen abiertos
sus oídos ante esta problemática, aunque falta perseverancia. Y estudiantes de
Derecho y Medicina, están incursionado en el tema.
Hace veinte años
(2021) me subí al barco de la paz sonora, por un ambiente acústicamente
saludable. He navegado en aguas tranquilas y turbulentas, me han tratado mal,
se han burlado. Es comprensible. También me han felicitado y apoyado. A veces
he naufragado y a veces vislumbro un puerto seguro.
Por ahora,
sigamos construyendo una Nicaragua con menos ruido, con sonidos agradables,
saludables. No en silencio, sino
evitando sonar la bocina sin necesidad, creando ambientes laborales
saludables, bajando el volumen a equipos de sonido, publicidad ambulante y
lugares de ocio; evitando trabajos ruidosos en el vecindario durante la noche,
quitar amplificadores de sonido en los negocios, apagar el motor si está
estacionado, instalar tubo de escape en motos, bajar los decibeles al turismo y
la cultura del ruido. Y todo lo que usted pueda agregar. Principalmente,
informándonos, tomando conciencia, ojalá desde los centros de educación. Ojalá
con ordenanzas.
En este Día de
Conciencia Sobre el Ruido, invito a que hagamos un minuto de silencio y pidamos
perdón por no escuchar a los afectados, teniendo buenos los oídos.
Doraldina Zeledón
Úbeda
https://doraldina-contraelruido.blogspot.com/
Abril 2021 - Editado 2025.
Ruido y sueño saludable
Doraldina Zeledón Úbeda
Ruido y sueño saludable
editado
“¿Quién es capaz de enumerar las agresiones a un
sueño relajado?”, preguntaba Marco Valerio Marcial en el Epigrama 57, al referirse
al ruido en Roma. Podemos señalar algunas en nuestro entorno: vecinos con
música, películas y deportes a todo volumen; gritos, portazos, vehículos,
especialmente motocicletas; discotecas, bares; altoparlantes, desde muy de
mañana y por la noche.
Inclusive, la música más sublime, como la de
campanas que suenan cada hora en algunas iglesias, para unos puede ser muy
bonita, para otros es ruido, porque a la medianoche no se desea música ni
campanitas, sino condiciones para dormir. Se dice que para reponer las energías
y mantener la salud, es necesario dormir ocho horas diarias.
El ruido que invade el sueño puede aumentar la
presión arterial, la frecuencia cardiaca, el pulso; provocar cambios en la
respiración y en secreciones hormonales; bajar las defensas. Y al día
siguiente, fatiga, dolor de cabeza, somnolencia, bajo rendimiento en el
trabajo y estudio, problemas de memoria y concentración, depresión, ansiedad,
estrés, agresividad, irritabilidad y mal humor. En síntesis, puede afectar el
ambiente, la salud, el trabajo, la
comunicación, la educación, las relaciones, la economía, la calidad de vida.
Desde el punto de vista subjetivo (de cómo se
perciba), el ruido se define como un sonido no deseado, molesto; aunque sea
bajo. Pero aun si no molesta, puede afectar, dependiendo del nivel sonoro y la
actividad que se realice.
Para dormir, el sonido dentro de la habitación no
debe superar los 30 decibeles de nivel promedio durante las ocho horas de
sueño. Y el nivel máximo de eventos esporádicos, como un portazo, no ser mayor
de 45 decibeles. Por eso, ante una denuncia, la autoridad no se debe basar sólo
en su percepción, debe medir el nivel sonoro en las habitaciones, para
comprobar si no se sobrepasan los niveles establecidos para no afectar la salud
y otros derechos humanos.
Cierta vez, un profesor estaba desesperado porque a
su mamá, postrada en la cama debido a la artritis, no la dejaban dormir ni
descansar los vecinos, quienes, para comenzar, se pegaron a la pared de su casa
e instalaron la cocina contiguo al cuarto de la señora. Ruido de pailas,
cucharas, chorros de agua, además de los gritos para comunicarse. Para rematar,
el perro estaba amarrado cerca de la pared. Hace poco pregunté qué habían
hecho. El papá me contó que interpusieron la denuncia, pero ella pidió que no
siguieran, para no tener más problemas. Eso pasa, quien genera el ruido se hace
la víctima y el que sufre la agresión acústica es catalogado de invivible. Y
así, la señora se murió en medio del ruido...
Sucede con frecuencia, no hay respeto por la vida,
ni por la propiedad privada: se pegan a la casa, y lo que no desean, lo pasan
al vecino: humo de cocinas, tierra amontonada, calaches y árboles que revientan
la pared ajena y el bolsillo. Esto se podría resolver con el Código Civil, pero
no vale.
Como dice Marco Valerio Marcial, el que vive en sus
mansiones no tiene ni idea de esto: “Tú, Esparso, desconoces estos ruidos y no
los puedes imaginar”; pero: “En la mísera comarca, Esparso, el hombre, que es
pobre, medios en Roma no halla de pensar y descansar”. Por eso él se va a su
casa de campo.
Igualmente Séneca prefiere alejarse del ruido: “¿No
será alguna vez más cómodo estar libre de todo tumulto? (Séneca a Lucilio en
Epístola 56).
En aquellos tiempos seguramente era fácil encontrar
un lugar tranquilo. Ahora, los ruidos azotan en todas partes, de mil maneras.
Día y noche. Y no todos tenemos casa campestre. Y en el campo, el ruido
progresa. ¿Moriremos en medio del ruido y a causa del ruido?
miércoles, 11 de diciembre de 2024
Pólvora: contra la salud y el ambiente
Pólvora: contra la salud y el ambiente
Doraldina Zeledón Úbeda
Es doloroso ver cómo sufre un niño quemado. Y más doloroso para él. Pero los
efectos de la pólvora son eso y más: es una sustancia explosiva, combustible y
contaminante. Su nombre viene de polvo, por el aspecto de las pequeñas
partículas a que se reducen los materiales para su fabricación. Entre los
elementos usados están el nitrato de amonio, nitrato de potasio, clorato de
potasio, carbón, diesel, gasolina, azufre, azúcar. Algunos no son dañinos por
sí solos, pero está contraindicada la mezcla entre ellos; sin embargo, en la
fabricación de la pólvora se hace lo contrario para que surta efecto. Así, al
entrar en combustión o mezclarse, generan sustancias nocivas. Estos componentes
también se usan para fines importantes, el problema está en cómo se combinen y
en el uso al que se destinen.
El nitrato de amonio genera óxido nitroso, que contamina la atmósfera. El
clorato de potasio irrita la piel y las vías respiratorias, se descompone en
cloro y en óxidos de cloro; corrosivos y muy contaminantes. El azufre, al
combinarse con el oxígeno del aire y con la humedad, forma óxido de azufre, gas
corrosivo y venenoso, de olor muy irritante. Causa náuseas, irritación en la
piel, en los ojos y en las vías respiratorias. El diesel y la gasolina son
altamente combustibles. Producen dolor de cabeza, náuseas, mareos, sueño,
irritación en la piel y en los ojos, y pueden causar fuego o explotar.
Después de las explosiones el aire queda con un olor penetrante y humo cargado
de cenizas, que mediante la respiración se alojan en los pulmones. Afecta
principalmente a personas con problemas respiratorios, como bronquitis, asma,
rinitis. Puede producir alergias, cansancio, tos. Me explicaba un médico, que
cuando el humo (de cualquier actividad) se adhiere a los pulmones queda como el
techo de las casas donde se cocina con leña.
El
dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno provocan la lluvia ácida, que
afecta fuentes de aguas, flora y fauna acuáticas; los árboles, la agricultura;
corroe metales, daña edificios y monumentos. Otro de los derivados de la
pólvora es el dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero
responsables del calentamiento global (reducen la emisión del calor de la
Tierra hacia el espacio, lo que provoca mayor calentamiento del planeta). Puede
producir náuseas, vómitos, asfixia.
Hay que agregar los residuos de papel contaminados de tóxicos que alfombran las
calles después de las festividades. También están los incendios, las varillas
de los cohetes que llegan hasta los techos o patios y pueden impactar en las
personas que están tranquilas en sus hogares.
Con respecto al ruido, quienes manipulan la pólvora o están cerca, deberían
protegerse los oídos. Lo mejor es que se retiren. Y recordemos que no sólo
afecta la audición. También hay que aislar a los perros, porque su oído es muy
sensible.
Por
tantos riesgos se regula la producción, almacenamiento, distribución,
transporte y uso de la pólvora. Todos tenemos derecho al trabajo, pero al ser una
actividad peligrosa, debería reducirse paulatinamente. Un quemado es demasiado.
Si no lo hay, también es demasiado; pues los efectos son muchos.
La pólvora fue inventada por los chinos. Los griegos y los árabes la introdujeron en Europa. Los españoles nos trajeron ese regalo, y con ella hicieron explotar el vientre de América para sacarle oro y plata. Su uso no es solo porque sea parte de la cultura, sino por falta de conciencia sobre los efectos que produce. Su práctica evidencia posiciones contradictorias ante la problemática ambiental, de salud y pobreza. Ojalá que se pueda levantar el velo de humo que nos envuelve la razón y se reflexione sobre el daño que produce.
(Un viejo artículo).
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