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Anidando en el porche

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viernes, 31 de marzo de 2017

Derecho humano de acceso al agua

La Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra como tales, el derecho a la salud y el bienestar, a la vida, a la alimentación; pero no incluye de manera expresa el derecho al agua. 

http://www.laprensa.com.ni/2017/03/30/opinion/2207297-derecho-humano-acceso-al-agua

martes, 2 de agosto de 2016

Ruido en el Nuevo Código Penal

El ruido en el nuevo Código Penal

Doraldina Zeledón Úbeda
END - 19:06 - 14/04/2008
El miércoles 16 de abril se celebra el duodécimo “Día Internacional de Lucha Contra el Ruido”. Hubiese sido bueno celebrarlo aquí con el nuevo Código Penal ya publicado, pues ahora incluye los delitos contra el medioambiente. También sería bueno contar con nuestro propio día nacional.
El artículo 567, numeral 33, del Código aprobado, deroga la “Ley especial de delitos contra el medioambiente y los recursos naturales” (Ley 559). Ésta fue integrada con algunas modificaciones al Código. Entonces, “la ley del ruido”, como se le llamaba al artículo 9, pasa a ser el artículo 534, en el que se incluye también el anterior artículo 41 de la Ley, sobre escala de intensidad de sonidos.
En el Código Penal, en su libro segundo, de “Delitos”, el Título XV abarca los delitos contra la naturaleza y el ambiente. La contaminación acústica no se tipifica como tal, sino simplemente como una falta de “perturbación por ruido”, en el artículo 534, del capítulo II, “Perturbaciones del sosiego público”, del Título II “Faltas contra el orden y la tranquilidad pública”, libro tercero de “Faltas”.
Sin embargo, el ruido no sólo es un problema de perturbación del sosiego o la tranquilidad, sino, también, de contaminación ambiental que afecta la salud, los derechos humanos, la tranquilidad pública y privada, y la economía. Es un problema de salud laboral, salud pública y convivencia. Y también de educación, respeto, solidaridad y seguridad. Además de causar molestia, es dañino. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el Convenio 148 lo define como “cualquier sonido que puede provocar una pérdida de audición o ser nocivo para la salud o entrañar cualquier otro tipo de peligro” (art. 3.b).
Como novedad, el Código integra el trabajo comunitario; así, según el artículo 534, los que hagan ruido serán sancionados “con diez a treinta días de multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de diez a treinta jornadas de dos horas diarias, y además de la suspensión, cancelación o clausura de las actividades que generan el ruido o malestar.”
Y como reiteración se dejó el cuestionado párrafo de la Ley 559, referido a las congregaciones religiosas, según el artículo 534, las “actividades tales como campañas evangelísticas masivas realizadas al aire libre en plazas, parques y calles requerirán la autorización correspondiente. Se exceptúan las actividades de las congregaciones religiosas dentro de sus templos, tales como cultos, ayunos congregacionales diurnos y vigilias nocturnas”. Esto implica que para actividades al aire libre se necesita permiso, pero no para las realizadas dentro de los templos.
En general, los establecimientos cerrados no requerirán permiso “siempre que tengan sistemas de protección acústica que impidan la emisión de sonidos, música o ruidos hacia fuera”; deben contar con la autorización correspondiente y funcionar dentro de los horarios permitidos.
Además de los artículos que se refieren directamente al ruido están los relacionados con la salud, las lesiones y el incumplimiento de funciones de las autoridades. No podemos quejarnos por falta de leyes, lo que se requiere es conocerlas y sobre todo que se cumplan; pero para hacerlas realidad hacen falta normas técnicas y reglamentos; por ejemplo, sobre horarios, construcción de centros de diversión, acondicionamiento acústico, niveles de ruido según la actividad, lugar y hora.
Ojalá que la Policía, el Instituto de Transporte Interurbano, los ministerios de salud, transporte, etc., vayan recopilando todas las leyes que tienen que ver con la contaminación acústica urbana, tal vez algún día se cumplen. En el caso de los trabajadores, desde hace tiempo han tenido normativas para el control del ruido, sin embargo, no se hace uso de ellas, ni existe preocupación manifiesta. Sin embargo, en todos los ambientes laborales hay ruido, aunque sus efectos no siempre se ven, debido a las preocupaciones del mismo trabajo, o al trabajo que implica poder soportar toda la carga que conlleva subsistir con el alto costo de la vida y los bajos salarios. O lo que es peor, subsistir sin saber cómo. Quizás por eso una persona me dijo durante un programa de radio que el único ruido que le molestaba era el de las tripas cuando tenía hambre. Pero, por eso mismo, se le debería presentar atención, pues se suma a la lista de problemas. En un país con hambre no es prioridad la lucha contra la contaminación acústica, pero no debería ser obviada.
Recordemos los efectos que puede causar el ruido: pérdida de la audición, trastornos del sueño y el reposo, dolor de cabeza; problemas cardiovasculares, efectos sobre la presión, el sistema digestivo, el sistema nervioso, sobre el rendimiento, la concentración y el comportamiento, interferencia en actividades y molestias. Una de los principales efectos del ruido es el estrés. Los médicos nos recuerdan con frecuencia que éste afecta la salud, baja las defensas y por tanto puede empeorar las enfermedades o prolongar la recuperación.
El Código Penal fue aprobado el 13 de noviembre de 2007, pero todavía no se ha publicado. Entrará en vigencia sesenta días después de su publicación en La Gaceta.
Fuente: Asamblea Nacional. Proyecto de Ley No. 641, Código Penal, aprobado el 13 de noviembre 2007.

sábado, 2 de julio de 2016

Universidades ente el ruido


http://www.laprensa.com.ni/2016/07/02/opinion/2061771-universidades-ante-el-ruido

Sonómetro público, Rosario, Argentina, trabajo de estudiantes y profesores de electrónica, de la Universidad Nacional de Rosario.

miércoles, 27 de abril de 2016

Día de Conciencia sobre el Ruido

Doraldina Zeledón Úbeda

El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido. Ojalá que pronto podamos celebrarlo igual que el Día de la Tierra, sembrando semillas de respeto,tranquilidad, cultura del no-ruido, para tener un ambiente acústicamente saludable. Mientras tanto, ¿qué podemos hacer ante este virus todavía ignorado a pesar de la epidemia?
El ruido contamina el ambiente, afecta flora, fauna, edificios, monumentos; no sólo al homo sapiens.  Interfiere negativamente en la salud, derechos humanos, comunicación, relaciones, economía, calidad de vida. Es necesario prevenirlo. Con educación en valores, científica, técnica, jurídica, en derechos humanos.

Gran parte del ruido se podría evitar con el ordenamiento territorial y la aplicación de normas para apertura y funcionamiento de industrias, discotecas, comercio, estadios, escuelas, iglesias, construcción en general. Si no se supo prevenir, hay que aplicar medidas de control técnico, administrativo, sanitario. 

Hay actividades que generan ruidos y que no es preciso suspenderlas, trasladarlas o cambiar horario, sino  aplicar medidas correctivas. Pero hay casos en que se deberían suspender o reubicarlas; aunque, por ejemplo, la fábrica alegue que cuando se creó el barrio, ya estaba funcionando. En medioambiente, salud, derechos humanos, primero éstos, según principios de derecho internacional. ¿O se va permitir que el ruido taladre el oído de los vecinos o les invada la tranquilidad, porque la empresa o la discoteca se instalaron primero?

No tenemos leyes ni normas técnicas especiales, ni siquiera ordenanzas. Pero hay normas salteadas en leyes y decretos, que se pueden aplicar. Sin embargo, los afectados se llevan meses y años, sin encontrar solución. O, ¿qué respuesta ha dado el Ministerio de Salud? ¿Las Procuradurías de Derecho Ambiental y Derechos Humanos?  ¿El Ministerio de Transporte  y Construcción? ¿Las alcaldías? ¿La Policía y el Ministerio del Ambiente? A veces alguna alcaldía atiende, ¿pero cuántos casos han resuelto?

 ¿Y qué hacen el Instituto de Turismo, el Ministerio de Industria y Comercio? ¿Promover actividades sin medidas para proteger la salud y la tranquilidad?  ¿Y cómo responde la Asamblea Nacional, ante la sequía de leyes? ¿O esperarán los gritos y guerras por ruidos?
¿Y la población?  Se queja, pero poco denuncia. Por desconocimiento, desconfianza, miedo. Y en algunos casos por comodidad: esperar que otros resuelvan. 

Ante estas situaciones los afectados deben unirse. Informarse sobre leyes y efectos del ruido. Buscar asesoría. Hablar con los responsables de la fuente de ruido. Si no se puede, interponer la denuncia. Solicitar a las alcaldías, Ministerio de Salud, medición de los niveles sonoros en el vecindario, viviendas, dormitorios. En éstos, el nivel sonoro promedio durante la noche no debe exceder los 30 decibeles. Y pedir que cese la inmisión de ruidos y respeten sus derechos.  Solicitar copia del informe de medición, inspecciones, resoluciones y notificaciones. Estar pendientes de los plazos.  Y hacer denuncias públicas por los medios de comunicación.

¿Y qué puede hacer la empresa o exigir la autoridad?  Aplicar medidas  técnicas. Primero, hay que identificar la fuente y las causas del ruido: desajuste de piezas de la máquina, falta de mantenimiento, equipos obsoletos, mal instalados, volumen muy alto, etc., y actuar conforme.    
Si no es posible controlarlo en la fuente, hay que ver por qué medio se transmite: aire, paredes, instalaciones metálicas, tuberías. Y establecer medidas, como aislamiento acústico de la maquinaria, amortiguadores, pantallas anti ruido, paredes y muros totalmente cerrados y recubiertos con materiales absorbentes, murallas verdes, etc.

Y bueno, ¿por qué tenemos que reclamar? Las empresas deberían ser amigables  y agradecidas con el ambiente y vecinos que los acogen, en vez de maltratarlos o ignorarlos.  Al menos, deberían pensar en su imagen.

http://www.laprensa.com.ni/2016/04/27/opinion/2025657-dia-de-conciencia-sobre-el-ruido