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Anidando en el porche

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Dibujo de Julio César Moreno

domingo, 25 de septiembre de 2011

Campaña contra el ruido en iglesias

Génesis Hernández Núñez
lA PRENSA 25-09-2011

Las iglesias evangélicas serán concienciadas acerca de las molestias que causan a los vecinos de sus casas de adoración, cuando realizan sus cultos con parlantes a alto volumen.

El anuncio lo hizo el pastor Augusto César Marenco, luego de conocer las declaraciones en las que el procurador Ambiental, José Luis García, quien explicó que de las más de 300 denuncias por ruido que se presentan en Nicaragua en un año, casi el 50 por ciento son contra iglesias de cualquier denominación.

Marenco, pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, reconoció que los evangélicos no ignoran la ley y que saben que acciones como sacar los parlantes del templo o mantener el audio de los cultos o la música excesivamente altos no son saludables ni para los vecinos ni para los mismos feligreses.

También expresó que han recibido denuncias aisladas, a las que siempre buscan una solución adecuada y que a lo interno de la pastoral se ha orientado que las iglesias conozcan y respeten la Ley de Delitos contra el Medio Ambiente.

La campaña de concienciación podría realizarse a partir del mes de noviembre próximo.

martes, 13 de septiembre de 2011

Mapas de ruido para el ordenamiento territorial

Doraldina Zeledón Úbeda

http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/113644-mapas-de-ruido-ordenamiento-territorial

Desde el Imperio Romano se regulaba la circulación de carruajes, debido al ruido de las ruedas de hierro sobre el pavimento. Por la misma razón, durante la Edad Media, en algunas ciudades europeas se prohibieron por la noche. En Sibares, de la Antigua Grecia, se envió a los forjadores del hierro a trabajar fuera de la ciudad. También estaba prohibido cuidar gallos, pues perturbaban el descanso nocturno. En Nicaragua, ¿cuándo comenzaremos a tomar en cuenta el ruido para el ordenamiento territorial? Y para la prevención en salud.

Hay quienes resienten tanto el problema que consideran que su ciudad es la peor en este aspecto. Otros preguntan por los sitios de mayor contaminación sonora de Managua. Unos dicen que es el Mercado Oriental, que la Rotonda de Bello Horizonte o las terminales de buses. En el Ministerio del Ambiente me dijo una señora que ahí es insoportable por los buses, a la hora de entrada y salida en la zona franca. Uno dijo que lo peor está en su vecindario, debido a una iglesia evangélica. Otro, que el ruido del tránsito no le importa, sino el televisor vecino.

Y así generalizamos. Cada quien lo valora de acuerdo a como lo siente. Pero depende del día y la hora, la actividad que realicemos o el tiempo que permanecemos expuestos. Y la propia situación personal. Puede ser que el ruido del tráfico sea muy intenso, pero si no hay viviendas cerca, probablemente nadie se queje. En cambio, en un barrio tranquilo pueden afectar unos pocos buses. Por ello, para comparar se necesitan mediciones comparables: realizadas por personal capacitado, con equipos, condiciones climáticas y metodologías de medición e interpretación similares. No es igual a las ocho de la mañana que a las tres de la tarde, un lunes o un sábado. Tampoco si el tiempo de medición es muy breve.

También se debe tomar en cuenta la cantidad y tipo de vehículos y los sucesos individuales, como pitazos o aceleradas a fondo.

Realmente es necesario contar con información, para mejorar la calidad ambiental o para mantenerla. Esto es posible con los mapas de ruido, indispensables para el diagnóstico, prevención y control. También llamados mapas acústicos, porque no sólo representan áreas de sonidos intensos. En muchos países, incluyendo de América Latina, son una exigencia para el ordenamiento territorial y la planificación del desarrollo urbano. Las entidades responsables de su elaboración son las municipalidades.

Un mapa de ruido va acompañado de un plan de acción, con objetivos de calidad acústica para cada área. Por ejemplo, mantener el nivel sonoro cuando no sobrepasa los valores límites o alcanzar el nivel límite, en el caso de que se sobrepase lo establecido. También se requiere de la opinión de la población, por lo que se realizan encuestas en los sitios de medición.

Un señor me preguntó sobre valores límites y horarios. ¿Cómo saber si no tenemos ley ni normas técnicas? Contamos con las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero me parecen incompletas. Además, no sirven de mucho si al integrarlas al derecho interno hay errores o la redacción es ambigua, como pasó con el artículo 534 del Código Penal. O si en los informes de medición interpretamos mal las guías. Inclusive, si el sonómetro no se coloca en la posición debida. Es decir que se necesita voluntad política, recursos y capacitación.

Como podemos ver, el asunto del ruido no es sólo atender una denuncia. Sino planificar para prevenir y controlar. Así como no se debe permitir más construcciones en una zona porque amenazan el medioambiente, tampoco se deben permitir más emprendimientos que generen ruidos en un área acústicamente saturada. Ni en silenciosas, como hospitales, escuelas, barrios tranquilos, zonas culturales o naturales protegidas. Esto debe tomarse en cuenta no sólo para la apertura de discotecas, sino para ampliar calles y avenidas, o para introducir (o no introducir) más rutas de transporte colectivo. O para el reordenamiento del tránsito pesado, la industria, el comercio y el ocio. Y para establecer normas, como uso de bocinas, publicidad ambulante y estacionaria sonora, alarmas, tubos de escape, aislamiento acústico.

Recuerdo cuando ampliaron la avenida frente al Hospital Vélez Paiz, el Director reclamó ante la Alcaldía, pero no lo escucharon, por el contrario, para ampliarla le quitaron terreno. El murito y el ruido los replegaron hacia el edificio. Importaba la calle, no los niños ni el personal de salud. Por eso, lo primero es la voluntad política, de nada serviría un mapa preventivo si al ejecutar los proyectos lo que más interesa es el impacto publicitario de la foto de inauguración.

El ruido afecta su salud. Evite sonidos molestos y dañinos. Use protectores auditivos. En casos posibles, pida que bajen el volumen. Denuncie. Y no renuncie. Empujemos el desarrollo humano, porque no puede haber desarrollo sin salud ni salud con ruido. Tenemos lo que permitimos. O lo que procuramos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El ruido hace daño “sin hacer bulla”

•Un grito o una bocina puede mandarlo al hospital sin que encuentren al “culpable”

Por Wilder Pérez R.

http://www.laprensa.com.ni/2011/09/09/ambito/72739

En mayo de 2003 un hombre no escuchó la sirena de los bomberos y provocó un triple choque en Ciudad Jardín. En abril del año pasado once personas resultaron heridas porque alguien no escuchó la sirena de una patrulla de policía.

Estas son algunas de las consecuencias de vivir en un ambiente contaminado por algo que no se ve, no se toca, no se siente... y a veces ni siquiera se escucha: el ruido.

“Está en cualquier lugar, en cada ciudad la gente piensa que vive en el lugar más ruidoso del mundo”, comenta Doraldina Zeledón Úbeda, quien ha dedicado parte de su vida al estudio del ruido en Nicaragua.

La experiencia de vivir en Managua no le quita la razón. Esta también podría ser clasificada como la ciudad más ruidosa del mundo, aunque ciertamente las hay peores.

En esta capital no se necesita despertador. El ruido de los 400 mil vehículos que circulan por toda Managua desde antes del amanecer basta para saber que hay que levantarse.
No se necesita más que escuchar los pitos desesperados en los semáforos para darse cuenta que ya van a ser las 8:00 a.m., hora de entrar a trabajar.

Si lo que uno quiere saber es a qué hora abre el comercio, basta darse una vuelta por las tiendas de electrodomésticos, mercados y los supermercados, y seguro una música bachata o reggaetón le dará la bienvenida con parlantes que intimidan a cualquier visitante.

Pero si uno quiere paz, no se le ocurra ir a un hospital. Un día Zeledón midió la intensidad del sonido en el Vélez Paiz y dio 73 decibeles, cuando el promedio ideal a lo largo del día debería estar por debajo de 50 decibeles.

Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista y profesor de medicina interna, el ruido puede empeorar algunos problemas de la salud, como la migraña que está relacionada con otros males, como es la sensibilidad extrema a la luz.

A veces ni siquiera estar en la casa mejora la situación, ya que algún vecino estará con su equipo de sonido a todo volumen.

Y ya ni siquiera Dios es la solución, porque el sonido en algunas iglesias es más parecido a un concierto de rock satánico que al jardín de Edén.

Maltez señala que el ruido afecta el proceso de aprendizaje, la posibilidad de conseguir un empleo (cuando se sufren problemas auditivos), la capacidad de comunicarse con otras personas, y esto tiene un impacto en la economía del país, porque hace que personas discapacitadas cobren su pensión antes del tiempo.

Tanto Zeledón como Maltez coinciden en que el ruido es una “agresión” que está relacionada con las leyes, especialmente en Nicaragua, donde el derecho a no ser perturbado de esa manera está regido por la Constitución, la legislatura nacional y algunas normativas municipales. Todo basado en el derecho ajeno y las normas de la Organización Mundial de la Salud.

Pero no hay que alarmarse. Zeledón recuerda que las normas de sonido en general están pensadas para no exponerse por 24 horas seguidas. Así que basta con no exponerse de forma permanente.

• ¿Por qué el problema del ruido es silencioso?
Como casi todos los problemas causados por la contaminación ambiental, el ruido es un “delincuente escurridizo”.

“Está enmarañado, oculto, no tenemos conciencia sobre el ruido, nosotros los médicos no lo tomamos en cuenta en el interrogatorio”, reconoce el doctor Vicente Maltez.

Por su parte la estudiosa del ruido, Doraldina Zeledón, indica que Nicaragua ya tiene un avance, pero que faltan recursos, tecnología y especialistas para que se apliquen las leyes que existen, eso sin hablar de la falta de cultura de protegerse de estos molestos sonidos.

martes, 12 de julio de 2011

Turismo sin ruido

Doraldina Zeledón Úbeda

Dice la Carta de Turismo Sostenible de Lanzarote: “El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales.” Si el turismo genera riqueza en detrimento del medioambiente y de la salud de la población, no contribuye al desarrollo sostenible.

Según la Constitución, todos tenemos derecho a un ambiente saludable lo mismo que al trabajo. Y estos derechos no tienen por qué ser excluyentes, lo que se necesita es regular las actividades y hacer de la industria sin chimenea, también un negocio sin bocinas.

El turismo es uno de los motores que impulsan la economía, pero también implica impactos socioculturales y ambientales (positivos y negativos). Requiere de la población y del medioambiente, por tanto debe respetarlos y protegerlos. Y la comunidad necesita del turismo. Entonces, es bueno organizarse de forma que todos los sectores armonicen para beneficio mutuo, aunque la Ley de General Turismo no contempla derechos y obligaciones para los pobladores, como lo hace para turistas y empresas del sector.

Hace poco me llamó un señor de San Juan del Sur, me contaba que ya no aguantan el ruido, que necesitan del turismo, pero no es preciso estar las 24 horas con música ni tenerla al máximo volumen. Que han reclamado de varias formas y no les resuelven. Sería interesante encuestas de satisfacción también para los pobladores, no sólo para los turistas.

El Reglamento de alimentos, bebidas y diversiones, establece que la empresa será responsable de tomar las medidas necesarias para evitar que residuos, olores, ruidos u otras situaciones molestas, incomoden los espacios públicos y vecinos. Entonces, la evaluación de la calidad de los locales debería incluir la calidad del ambiente acústico y la no afectación del entorno. Pero en los restaurantes del frente costero, el ruido es tan estridente que no se puede disfrutar a la vez de un almuerzo y la vista al mar.

La salud del medioambiente nos dice cómo está la salud de la población. También nos da referencia de la educación y desarrollo del país. Y si hay ruido, como éste enferma, no habría por qué esperar que los habitantes denuncien y demanden atención. Parece que todavía no nos hemos clarificado de los efectos que causa y lo consideramos como algo a lo que nos podemos acostumbrar, más aún si las actividades generan divisas. Pero ambas cosas pueden darse y hacer turismo sin tanto ruido

En algunos casos se toma la tranquilidad como condición para elegir el destino. Y si no se tiene en cuenta, el hecho es que los turistas permanecen sólo unos días, o pueden buscar un hotel retirado o con debido aislamiento acústico. Mientras que los habitantes están todos los días obligados a escuchar la música en vivo y los equipos de sonido hasta el amanecer. Luego viene la limpieza de locales y calles y la entrada de vehículos. Descansar les es imposible.

La citada Carta de Lanzarote dice: “La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto públicos como privados.” Esto nos lleva a la necesidad involucrar a la comunidad. Sin embargo, cuando no se le tiene en cuenta ni se han tomado medidas de control, debe unirse para que se propicie un ambiente que no perjudique su salud, pues “toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población”, según la Carta, que me dio más elementos que las leyes nacionales, en este aspecto. Y no puede mejorar la calidad de vida, si la gente se enferma.

En general, se necesita una regulación para que el turismo contribuya con el ambiente acústicamente saludable. Es tarea de todas las instituciones y sectores involucrados. Y no sólo implica normar niveles sonoros, sino una serie de medidas preventivas y correctivas, desde que se solicita el permiso para la actividad: ubicación, construcción, horario, parqueos. Regulación del tráfico, incluido el uso de la bocina y la música dentro del vehículo. Podría haber supervisores ambientales que vean, además de las otras formas de contaminación, la problemática del ruido.

También es necesario tomar en cuenta el uso de equipos portátiles entre los turistas, pues cada quien lleva su grabadora o enciende el equipo del vehículo y todos con el máximo volumen. Una campaña de educación ambiental ayudaría mucho.

Hay otras acciones relacionadas, como establecer un horario para el aseo de locales y calles, ordenamiento de negocios en el frente costero, parqueos retirados de la playa; crear espacios verdes, paseos, vías para bicicletas. Y seguridad. Todo esto permitiría recuperar la playa y evitaría la concentración, por ende disminuir el ruido. Y seguro que generaría más empleos.

Esto son sólo ideas, y podrían ser válidas también para otros centros turísticos. Los afectados pueden proponer acciones según su realidad, para recuperar un poco la tranquilidad y la salud. Y a lo mejor llegaría más gente, porque son varios los comentarios que he escuchado al respecto. La bahía es preciosa, aún con el ruido me encanta… por un rato. ¿Por qué no hacerla aún más atractiva y acogedora?

El problema es que parece que ruido y turismo son inseparables. Los gigantes amplificadores de sonido no faltan en las actividades culturales y ferias, en cualquier ciudad, a tal punto que los parques retumban y se habla a gritos para conversar entre los visitantes o con los vendedores. Y no se puede apreciar la música o la poesía. ¿Por qué no un sistema de sonido con varios amplificadores de menor potencia? De tal manera que se escuche bien y sea agradable desde todos los ángulos, sin afectar el disfrute de la actividad.

Y ojalá que en la isla de Ometepe se comience a prevenir antes de que el ruido seque el “Oasis de paz”.

sábado, 30 de abril de 2011

Sábato: Los valores son los que presiden las grandes decisiones

Doraldina Zeledón Úbeda

Publicado el 30 de abril 2010, por El Nuevo Diario
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73402

En artículo reciente expresé que lo más importante es defender el derecho al medioambiente, pues está por sobre los otros derechos. Ahora que leí La Resistencia de Ernesto Sábato (Argentina, 1911), pienso que lo primero a defender son los valores. Porque ¿cómo vamos a tener solidaridad con las generaciones futuras si no les dejamos ni agua? O, ¿cómo la educación va a crear valores si en la práctica crecen los antivalores?

Sábato es novelista, ensayista, pintor, Doctor en Física, candidato a Premio Nóbel de Literatura varias veces, incluyendo este año, y con premios en su país y en el mundo. Publicó en el 2000, en género epistolar en la edición digital de Clarín, La Resistencia. Primera carta: Lo pequeño y lo grande; Segunda carta: Los antiguos valores; Tercera carta: Entre el bien y el mal; Cuarta carta: Los valores de la comunidad; Quinta carta: La resistencia; Epílogo: La decisión y la muerte. A la vez que habla de la pérdida de valores, reconoce que todavía hay esperanzas e invita a resistir, lo que no es igual que resignarse, aclara. Comparto aquí algunas citas seleccionadas, tituladas y ordenadas a mi manera. Más que comentarlas, prefiero dejar sola la belleza de estas perlas cultivadas durante un siglo. Gracias al amigo que me sugirió el libro. ¡Y gracias al autor!

Antiguos valores. Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquéllos que no tienen valor en dinero sino en belleza.

La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas.

Vejez. Así nos es dado ver a muchos viejos que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, cuando en realidad miran hacia dentro, hacia lo más profundo de su memoria. ¡Qué poco tiempo le dedicamos a los viejos! (…) El abandono que los hombres de nuestro tiempo hacen de las personas mayores, de los padres, de los abuelos, esas personas a quienes les debemos la vida. Nuestra “avanzada” sociedad deja de lado a quienes no producen. ¡Dios mío!, ¡dejados a su soledad y a sus cavilaciones!, ¡cuánto de respeto y de gratitud hemos perdido!

Ruido. En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco?

Vergüenza. ¿Han notado que la gente ya no tiene vergüenza y, entonces, sucede que entremezclados con gente de bien uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones, como si nada? En otro tiempo su familia se hubiera enclaustrado, pero ahora todo es lo mismo y algunos programas de televisión lo solicitan y lo tratan como a un señor.

Corrupción. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños. ¡Ésta es la gran obscenidad! ¿Cómo vamos a poder educar si en esta confusión ya no se sabe si la gente es conocida por héroe o por criminal? Dirán que exagero, pero ¿acaso no es un crimen que a millones de personas en la pobreza se les quite lo poco que les corresponde? ¿Cuántos escándalos hemos presenciado, y todo sigue igual, y nadie —con dinero— va preso?
Cuando fuimos niños aprendimos el comportamiento viendo a los hombres que simplemente cumplían con el deber —una expresión hoy en desuso— esperando recibir una recompensa digna por su trabajo, pero que nunca hubieran aceptado ningún soborno. Eran personas con dignidad: no se hubieran metido en el bolsillo lo que no les correspondiera, ni hubieran aceptado sobornos ni bajezas semejantes.
Miles de hombres se desviven trabajando, cuando pueden, acumulando amarguras y desilusiones, logrando apenas sostenerse un día más en la precaria situación mientras casi no hay individuo que tras su paso por el poder no haya cambiado, en apenas meses, un modesto departamentito por una lujosa mansión con entrada para fabulosos autos. ¿Cómo no les llega la vergüenza?
Libertad. Como hombres libres en un campo de reclusos nuestra misión es trabajar por ellos, de todas las formas a nuestro alcance. “La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar”, afirmó Gandhi.

Tolerancia y diversidad. Debemos hacer surgir, hasta con vehemencia, un modo de convivir y de pensar, que respete hasta las más hondas diferencias.

Competencia. Es crucial que comprendamos que la primera huella que la escuela y la televisión imprimen en el alma del chico es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, y el más enfático individualismo, ser el primero, el ganador. Genera una gran confusión enseñarles cristianismo y competencia, individualismo y bien común.

Niñez ante contradicciones. Quizá sean los chicos los que nos vayan a salvar. Porque, ¿cómo vamos a poder criarlos hablándoles de los grandes valores, de aquellos que justifican la vida, cuando delante de ellos comprueban que se hunden millares de hombres y mujeres, sin remedios ni techos donde protegerse? O ven cómo poblaciones enteras son arrasadas por inundaciones que pudieron evitarse.
Esperanza. Invitación a resistir. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes.

Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación.
El ser humano sabe hacer de los obstáculos, nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar.

Los valores son los que nos orientan y presiden las grandes decisiones. Unidos en la entrega a los demás y en el deseo absoluto de un mundo más humano, resistamos. Esto bastará para esperar lo que la vida nos depare.

"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido". Ernesto Sábato

Hoy, 30 de abril de 2011, falleció el escritor argentino Ernesto Sábato. Dejo aquí un texto sobre el ruido, tomado de "La Resistencia".

"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido. Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo?

Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos."
Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido. Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo? Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos.

Muere el escritor argentino Ernesto Sábato a los 99 años

Por elnuevodiario.com.ni | Internacionales

El escritor Ernesto Sábato, Premio Cervantes de Literatura y uno de los grandes autores argentinos del siglo XX, murió a los 99 años en su residencia de Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires, informó este sábado la familia.

"Se nos fue de noche, es un grande que se va. Hace 15 días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", señaló su compañera de 30 años y colaboradora personal, Elvira González Fraga, al confirmar el deceso ocurrido a la 01H00 del sábado (04H00 GMT).

"Venía sufriendo hace tres años. De alguna manera se acercaba a los 100 años pero era doloroso de ver", confesó la mujer a Radio Mitre, que lamentó la muerte del autor con quien dijo "nos hemos acompañado como treinta años".

Agregó que "hace mucho tiempo que Sábato estaba mal pero de alguna manera estaba estable, le gustaba mucho la música, le poníamos música para entretenerlo".

Sábato iba a ser homenajeado el domingo en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, a poco de cumplir cien años.

Premio Cervantes de Literatura en 1984, Sábato escribió obras fundamentales para las letras argentinas como "El Túnel", "Sobre héroes y tumbas" y "Abbadón, el exterminador".

"Hay una obra clave de Sábato que es 'Hombres y engranajes', que habla de manera magnífica sobre la relación entre el hombre y la tecnología, algo que está pasando en forma contemporánea", dijo el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi.

El último homenaje se lo tributaron el fallecido ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y la hoy mandataria y entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, cuando financiaron la creación de un museo y Casa de la Cultura en su honor.

Nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas, Sábato fue el penúltimo de once hijos y sus biógrafos creen que parte de su atormentada personalidad deviene de haber sido bautizado como su hermano inmediatamente mayor, muerto poco tiempo antes.

En 1984, encabezó a un selecto conjunto de personalidades en la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep) que publicó el famoso 'Nunca más', con relatos y testimonios de las víctimas y sobrevivientes de la dictadura (1976/83).

"Hemos compartido horas de conversaciones, de lucha cuando integrábamos la Conadep", recordó Graciela Fernández Meijide, ex senadora y miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH).

"Me apena la muerte de Ernesto Sábato, nos quedan sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país", dijo por su parte el canciller Héctor Timerman, a través de la red social Twitter.

"Sábato representa más que literatura. Sin duda, fue el último escritor argentino de verdadera llegada popular como referente cultural. Un tipo de figura que me parece que ha desaparecido en el horizonte actual", dijo María Rosa Lojo, investigadora y escritora quien hizo su tesis de doctorado sobre este autor.

Sábato será velado este sábado en el club Defensores de Santos Lugares, el pueblo de la provincia de Buenos Aires donde vivió durante décadas.

El Nuevo Diario, 30 abril 2011.

sábado, 23 de abril de 2011

16º Día Internacional de Conciencia sobre el ruido

Doraldina Zeledón Úbeda

Estamos en año de elecciones. Los políticos deberían agregar en sus programas la problemática ambiental, incluido el ruido; pero si por la víspera se saca el día, nos espera una avalancha de altos decibeles. Ahora menos que las alcaldías y delegaciones de gobierno se sumen al Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, que se celebra el último miércoles de abril.

El año del ruido electoral comenzó, increíblemente, con la visita de los altoparlantes a los enfermos de algunos hospitales (END, 26 enero) donde, según la OMS y nuestro Código Penal, el máximo nivel sonoro en las salas debe ser de 30 decibeles. Y no deberían estar en zonas con saturación acústica ni a la orilla de avenidas. Ni permitir publicidad ambulante o estacionaria en sus alrededores.

Le siguió la violencia acústica promoviendo la paz en parques y rotondas. Y el ruido movilizado por las calles. También se sumó la “Fórmula de la Esperanza”, cuando presentó a su candidato a vicepresidente “Entre bombas, cohetes, morteros y banderas rojas…)” (END, 14 marzo). Y han criticado a los universitarios y a otros partidos... Lo peor está por venir, hay que preparar protectores auditivos. ¿Cuántas multas impondrá la Alcaldía de Managua, de acuerdo con su ordenanza de medioambiente?
Aquí eso no tiene importancia, ni siquiera para el Ministerio de Salud, el de medioambiente o educación. Peor cuando se cambian las funciones; y, en vez de educación ambiental y para la salud, se hace propaganda para el partido. Y no es sólo el gobierno central; también desde las alcaldías, mande quien mande. Debería prohibirse a los funcionarios no estar activos en su asociación política mientras ocupan cargos públicos.

Sabemos que es lo contrario. Poco a poco podríamos ir sumando para revertir las cosas. Lo primero es la educación, por eso son necesarias las efemérides ambientales; para hacer conciencia. Y parece que los medios van a la cabeza. Sería interesante que los partidos ese día no usen altoparlantes. ¿Y que tal si se sumaran al minuto de silencio que algunas organizaciones hacen en otros países? Así podrían escuchar, aunque sea un minuto. Y cómo me gustaría que un día al año no hubiese noticias sobre políticos.

Pero no sólo es el ruido electoral. En el hogar, en cada vecindario, en el trabajo, también lo podemos prevenir y controlar. Informarnos sobre sus efectos y nuestros derechos. Conocer las leyes, divulgarlas, cumplirlas y exigir su cumplimiento. Aquí van otras sugerencias, más las que usted agregue.


En el hogar y el vecindario:

• Cuando pasen las “baratas” con promesas (o las promesas baratas), cierre la puerta o use protectores auditivos, porque pasan una y otra vez, hasta saturar el ambiente y la paciencia.
• Controle el ruido en la propia vivienda: electrodomésticos, gritos, portazos. Evite ruidos en horas de sueño, descanso, estudio. Respetar el espacio de cada quien. También baje el volumen para que el vecino escuche la música de su preferencia.
• Cuando vaya a comprar o alquilar casa, revise el asilamiento acústico y el vecindario. Prevenir le puede ahorrar disgustos, dinero, estrés y enfermedades.
• Procure el aislamiento acústico de su vivienda, al menos cerrar huecos y hendijas para que no se propague el sonido. Es importante cerrar el espacio entre techo y pared, sobre todo si las viviendas están pegadas, de paso se asegura la privacidad. El cielorraso, además de atenuar el calor, mitiga el ruido. Hay técnicas y materiales para aislamiento acústico, bien conocidas por ingenieros y arquitectos.
•Cuando el vecino haga ruido, pídale que baje el volumen, si no lo hace, regálele una copia del artículo 534 del Código Penal. Y de la ordenanza municipal. Si continúa, denúncielo. Recuerde que cada vía (administrativa, penal, laboral, etc.) tiene su propio marco jurídico. El 534 es para lo penal. Y olvídese del artículo 9 de la Ley de Delitos Ambientales, que hace ratos está derogada. Solicite copia de ordenanzas, reglamentos, permisos (hay que pagar los costos). Haga la denuncia por escrito y déjese copia. Solicite, también por escrito, los informes de medición y resoluciones. Busque ayuda profesional, como cuando necesita un contrato o atenderse un dolor de muela. Recuerde que el ruido enferma.
• Haga gestiones a pie o en bicicleta. A veces vamos en vehículo a unas cuantas cuadras. Esto requiere mejorar la seguridad ciudadana, calles y señalización.
•No suene la bocina de su vehículo sin necesidad.

En el trabajo:

• Conocer las leyes de seguridad ocupacional y organizarse.
• Usar equipos de protección personal.
• Instalar señales preventivas.
• Tratamiento acústico a los aires acondicionados, máquinas, generadores de energía (los hospitales, por ejemplo), con soportes antivibratorios y aislamiento.
• Con Internet y las nuevas tecnologías, se puede incorporar el trabajo a distancia.
Además de no usar el vehículo, se ahorra tiempo. Hay tareas para las que no es necesario estar en la empresa. Pero asegure la relación y prestaciones laborales.

Para políticas públicas:

• Calles peatonales en centros recreativos y en las calles de comercio.
• Mejorar el transporte público para que sea más utilizado y disminuir así el uso de vehículos privados o transporte selectivo. Mantenimiento de motor, carrocería y silenciador. Hay buses que hacen tanto ruido, que el estruendo se escucha desde lejos.
• Prohibir música estridente y radios en buses y taxis; que, además, es propicia para distraer a conductores y usuarios, lo que puede traer accidentes y asaltos.
• Apagar motor de vehículos cuando se estacionen.
• Controlar uso de alarmas y bocinas.
• No importar equipos ni vehículos usados ruidosos.
• Agregar el aislamiento acústico de viviendas en el Código de Construcción.

La Policía de Tránsito, el Ministerio de Transporte, alcaldías y cooperativas, tienen mucho por hacer.

Más en sitios Web: “Ruido, un problema en Nicaragua".
http://nica42.tripod.com/evfuturo

miércoles, 20 de abril de 2011

Por los Caminos del silencio del padre Pallais


Doraldina Zeledón Úbeda

Generalmente cargo un libro para espantar mis males y malos pensamientos. Y para aprovechar el tiempo cuando viajo o cuando paso horas y días esperando resoluciones mediante trámites rápidos. Ahora le tocó el turno a Caminos, del padre y poeta Azarías H. Pallais (León, 1884-1954). Lo comencé en una oficina. Para terminarlo me lo llevé de viaje a Estelí, por si acaso en el bus se podía leer. Lo disfruté un rato, a pesar de la música con muy mal sonido.

Luego vino la película de boxeo, karate y ruido que el chofer eligió para confort de sus clientes; que, en su mayoría, iban conversando, hablando por teléfono, queriendo dormir o escuchando su propia música desde un reproductor personal.

Ya no pude leer más. Como me dejó motivada, tras regresar a Managua, lo empecé de nuevo. Me atrapó con sus colores, sonidos, armonías, metáforas, y sentí un ritmo y un encanto que me apresuró mi ritmo de lectura.

Me refrescó el espíritu con los caminos lavados por la lluvia y, en la última parte, “Yo soy el camino”, me recordó que estaba en Semana Santa, cuando el ruido se va de la ciudad, que ojalá se convirtiera en “Una ciudad lavada, sin polvo, nuevecita, / donde reza el aseo su plegaria bendita.”

Azarías H. Pallais me había interesado por el poema “Entierro de pobre”, o al menos fue lo que me motivó a saber más sobre él. Pensaba que su poesía estaba relacionada con la caridad, los pobres y con asuntos religiosos. A medida que leía me di cuenta de que es eso y más: cuando avanzaba por sus Caminos, sucedió lo que tenía que suceder: en ellos, y así como los describe, o más bien los pinta y musicaliza, es lógico encontrarse con animales y plantas, y con la tranquilidad del campo. Ahora mi interés se multiplicó. Y “envueltos en profundo silencio, los caminos / nos inician en todos los secretos divinos.”

En casi todos los poemas está el silencio, inclusive uno lleva por título “Nuestro hermano el silencio”. El libro está compuesto de varias partes: los caminos después de la lluvia, los de las mañanitas inocentes, los soleados del mediodía, los del crepúsculo, lo no tan inocentes caminos de la noche; por último, “Yo soy el camino”. “Y todos los caminos ofrecen lo mejor, /cada cual a su modo su predilecta flor:”



Sus temas se van entremezclando y reiterando. Son como enredaderas tejiendo los senderos con una serie de bellas imágenes; “¡Silencio de los cielos, por la estrella dormida, / se empapan de silencio las rosas de mi vida!”. Y en ellos se juntan las diferentes sensaciones: hay “luces auditivas y músicas visuales”, color en los sonidos, sonido en los colores: “¡Rumor de la hoja verde, silencioso rumor, / no hay cosa en este mundo que tenga mejor voz!” Y todas las manifestaciones de la naturaleza hablan, callan, sienten: las estrellas tienen “voz callada” y “La tierra es un silencio de rama florecida”. Las aves cantan en silencio: “De todas esas voces, yo prefiero el sonido / del ave que en sus notas prefiere no hacer ruido."

Si existe un San Francisco de Asís que habla con la naturaleza, los nicaragüenses tenemos a un padre Pallais que le canta en silencio. No con altoparlantes, como en las ferias de medioambiente y de turismo ecológico. Nos dice: “El blasfemo de enfrente, burgués, cuerdo, sensato, /de Letras y de Ciencias, habla con aparato / Solemne, tan solemne, que pienso, con tristeza, / lástima que no sea verdad tanta belleza”.

Y no sólo nos habla de los caminos lavados por la lluvia, también de los caminos ensuciados por la sociedad: “Pasen los charlatanes con sus gritos ruidosos, / Yo riego mi Evangelio sobre los silenciosos.” “Y viendo los detalles del paisaje inocente, /me olvido de las burlas amargas de la gente”. O, “Que se hunda el mentiroso, que muera el opresor, / Que venga a nos tu Reino de Justicia y Amor.” Y como en todos los tiempos las leyes son para violarlas, nos dice que “En el poder, los hombres se burlan de las leyes”.

Con esta obra, estrella silenciosa, si se quiere comprender, hay para rato, sus menciones a lugares, culturas, escritores, pintores, etc. necesitan una lectura profunda, investigativa. Aún así, leído con la rapidez de las “mariposas explosivas”, me dejó un dulce sabor. Pienso que el padre Pallais debería ser más conocido, más estudiado, más difundido. Seguramente los leoneses lo leen con orgullo.

¡Y, “Ahora, que la estrella me da su luz callada, / del ruido de este mundo no quiero saber nada.”!

18 abril 2011.

http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/103426_por-los-caminos-del-silencio-del-padre-pallais

domingo, 6 de marzo de 2011

Ruido en Estelí

El Nuevo Diario http://www.end.com.ni/opinion/100330_ruido-en--estelí

Doraldina Zeledón Úbeda

Cuando vine a estudiar a Managua lo que más me molestó fue el ruido, además del calor; pero ahora Estelí también está ruidosa. Los altos decibeles andan por la libre en las calles, a la vista de las autoridades municipales y delegados de gobierno con competencia para velar por la salud, el medioambiente y los derechos humanos. Al pasar por el centro, observé que la empresa Claro tenía instalados dos parlantes gigantes casi en los oídos del Alcalde. De repente hasta la Madre del parque queda sorda.

Hay carros circulando con música a todo volumen y con las ventanas abiertas, además está la publicidad móvil. Durante el día se aguantan los parlantes y los pitazos de los vehículos, y por la noche, la música de discotecas. Es el caso del Dr. Molina, que dice fue amenazado cuando reclamó a una tienda. Se instaló la guerra de ruidos, con el debido control, se puede evitar la guerra por ruidos. Menos mal que el tema ya está en la agenda de las autoridades y que algunos afectados ya están organizados y denuncian.

En la Farmacia Fátima me dijeron que desde Managua llega más ruido: microbusitos con parlantes para publicidad de empresas. Inclusive, laboratorios farmacéuticos. Enferman a la gente para que después compre medicinas. Y seguro se maquillan de verde, por la “responsabilidad social empresarial”. También viene ruido desde más allá, pues hay empresas extranjeras que en su país no hacen esto, y aquí se dan gusto, como Movistar.

Lo peor lo sentí en la acera del Supermercado Las Segovias. Están parqueados varios microbuses con parlantes. Los transeúntes que atendían su celular, con una mano sostenían el teléfono y con la otra se tapaban el oído libre, además tenían que caminar rápido para salir del mar de ruidos. Esto es una verdadera agresión acústica, y si se suma que las aceras son angostas y están ocupadas con ventas, la inseguridad aumenta.

Había una mesa con mantel largo en la acera del Supermercado, debajo estaba un parlante, que no se miraba, y el sonido era controlado desde un microbús, por cierto mal parqueado (esto no lo ve la Policía). Encima de la mesa, la mercadería en exhibición. La joven que atiende aguanta todo el ruido a quemarropa o a quemaoídos. Por tanto, su jornada laboral debería reducirse porque no usa protectores auditivos. Así, los parlantes en las aceras son comunes. ¿Para atraer clientes? Creo que más bien los corren, y enferman a los trabajadores que tienen que soportar, por miedo al desempleo. Sería bueno que el Ministerio del Trabajo inspeccionara la salud ocupacional en estos lugares.

En la esquina de la Mega Boutique, frente al Súper, hay otros amplificadores de sonido. En la Farmacia no hay parlantes, pero todo este ruido la invade. Me dijeron que no hallan qué hacer, pues han denunciado varias veces, pero que las autoridades no dan respuesta. “Primero porque no tenían sonómetro, después porque no lo sabían manejar. Ahora ya tienen y ya los capacitaron, entonces están esperando la ordenanza. Esto es una burla”. Yo salí sin voz, porque había que gritar para conversar. Y sucede en un día normal. ¿Cómo será para el Día de la Madre, previo a Semana Santa y en diciembre?

También está el sonido intenso de la sirena, que por cuestión de “cultura” baña tradicionalmente la ciudad con ondas acústicas. Tres veces al día, una dosis puntual y exacta contra la salud.

Si no hay ordenanza ni se aplican las leyes administrativas, está la vía penal, con el artículo 534. Se puede recurrir a la Procuraduría Ambiental. También, ir directamente al juzgado, pero se necesita abogado. Y falta organizarse más. El ruido es un contaminante muy local. Nadie va a llegar a resolver el problema puntual de cada vecindario. Aunque a veces somos muy cómodos y esperamos que otros resuelvan o que alguien venga a salvarnos.

Las ordenanzas deberían ser sencillas, de tal forma que, en algunos casos, sin necesidad de sonómetro puedan proteger a la población. También se necesitan reglamentos claros. Desde que se solicita permiso para una discoteca, se debería exigir el aislamiento acústico y la ubicación. El certificado de salud debe incluir el problema del ruido. La prevención ahorraría tiempo, recursos, enfermedades, además de dar un mayor atractivo a la ciudad, pues este caos le quita brillo al “Diamante”. Pero no todo el comercio ni todo Estelí son ruidosos, algunas tiendas no tienen parlantes, y siempre tienen clientes. Y hay barrios acogedores, donde todavía se escucha el canto de las aves y la risa de los niños en las calles.

Las viviendas, negocios, clínicas y oficinas que son afectadas, podrían tener aislamiento acústico, al menos puertas y ventanas de vidrio antirruido. Es el costo del desarrollo malentendido. He observado que algunas ya se defienden de esta forma. De paso se protegen del polvo, el humo y los malos olores.

Y por encima de todo, está el interés y la voluntad de los diferentes sectores, si Estelí quiere, en poco tiempo puede garantizar un ambiente sonoro saludable. Es trabajo conjunto: los funcionarios y la población; la Cámara de Comercio, las cooperativas de transporte, educación, salud, las organizaciones, los jóvenes, los medios de comunicación. La información y la sensibilización son primordiales. Si nos apreciamos, debemos respetarnos y respetar. Y no permitir lo que nos perjudique. Si queremos, podemos.

Esto sucede en varias ciudades, pero somos capaces de revertirlo y hacer de nuestro país y de cada ciudad un lugar atractivo y tranquilo. Contribuir con la salud de la población y al disfrute de sus derechos. Y si los políticos se preocupan por esto, deben atenuar el ruido electoral. La creatividad y el respeto por sus electores pueden generar alternativas saludables.

sábado, 26 de febrero de 2011

Campaña electoral y contaminación ambiental

Doraldina Zeledón Úbeda

Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño
tantas rubias bellezas y tropical tesoro,
tanto lago de azures, tanta rosa de oro,
tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño.

Yo te ofrezco el acero en que forjé mi empeño,
la caja de armonía que guarda mi tesoro,
la peaña de diamantes del ídolo que adoro
y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño.

“Nicaragua”, Rubén Darío (1889).

Ríos sin agua, bosques sin árboles, fauna sin aves ni “tigre zahareño”; urbanismo sin urbanización, terrenos sin suelo, lagunas-basureros, descanso sin tranquilidad, niños sin futuro: sucios, desnutridos, enfermos. Todo producto de los problemas ambientales originados por la misma humanidad: contaminación de ríos que hacen escasear el agua, incendios sin planes de prevención, tala incontrolada de bosques; consumismo y falta de educación que aumentan el problema de la basura y el agotamiento de los recursos naturales; el ruido que no nos importa; la emisión de gases de los vehículos que contamina y calienta la atmósfera; en fin, la muerte de los “lagos azures”, el deterioro de ecosistemas y paisajes, pérdida del “tropical tesoro”, de la biodiversidad gracias a la cual vivimos y que Darío cantara hace más de un siglo, pero que si viniera, no encontraría.

Son estos algunos de los problemas ambientales en el país y en cada municipio, además de la pobreza, debido a la injusta distribución de la riqueza que Dios le dio a Nicaragua, pero que no hemos sabido valorar ni compartir.

Todas las áreas de la gestión deberían contemplar la dimensión ambiental: en la ordenación del territorio, en la construcción, en el transporte, en el comercio, en la educación. El medioambiente debería ser parte de los planes y programas, y por ende de los presupuestos, porque si dicen que defienden el medio ambiente, pero no contemplan una partida financiera, no harán mucho. También se debe integrar en las relaciones internacionales, para adquirir recursos, económicos, técnicos, profesionales, etc.

El trabajo por el medioambiente tenemos que tomarlo más en serio, no sólo las autoridades, todos tenemos la obligación, no podemos seguir contaminando y destruyendo los recursos naturales. Ni quejándonos por la falta de agua, del calor o del ruido, tenemos que actuar conjuntamente con las autoridades. Si cada persona aporta en la medida de sus posibilidades, si no esperamos a que nos resuelvan todos los problemas sin mover un dedo, la sociedad sería otra. Hay municipios muy laboriosos, de los cuales emana vida, dinamismo y hasta orgullo, que si se lo proponen, arrancarían de verdad, sin estar esperando que el país arranque sobre la base de discursos y pactos. Y corrupción sobre corrupción. Pero se necesita líderes, autoridades que no defrauden al pueblo. Y se necesita ciudadanos y ciudadanas que, como Rubén Darío, cada quien en su dimensión, le digan a su terruño: “y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño”.

Estamos en período de elecciones. Seguramente cada candidato habrá integrado a su programa la defensa del medioambiente. Ahora que comiencen, desmenucemos los programas, veamos cuál es la realidad o si sólo serán parte de los discursos. Analicemos a los candidatos y candidatas, cuál ha sido su compromiso por el medioambiente y su grado de credibilidad. Entonces, nuestro voto sería por el programa que más defienda el medioambiente y por el candidato más creíble.

Y si el medioambiente sigue siendo la cenicienta, entonces, deberíamos hacer un listado de los problemas ambientales y las estrategias para enfrentarlos, y aportar sugerencias para que los candidatos las integren en sus programas. Por ejemplo, incluir planes contra incendios, para estar preparados y que las llamas no se lleven nuestros pinos, y no seguir apagando el fuego con las ramas de los mismos árboles. Proyectos de educación ambiental, no sólo en las escuelas, ni sólo relacionados con la siembra de árboles o recogida de basura, sino programas integrales relacionados con las diferentes áreas del medio ambiente; y no como una asignatura que haya que aprobar, sino para formar hábitos y valores, para sensibilizarnos y actuar con responsabilidad en el medio y por el medio. Y aplicar la Ley. Incentivos para las personas y organizaciones que trabajan por el medio ambiente, como lo contempla la Ley 217. Reforestación. Iniciativas de leyes, por ejemplo para un sistema de reducción y gestión de residuos y no quedarnos sólo en recoger la basura y trasladar el problema a otro lugar, es como quitar la basura del frente de la casa y llevarla al patio, para que no se vea. O la ley de ruido, o cumplir la ley de costas, para que el turismo desordenado no siga comiéndose la tranquilidad que buscan los turistas o los pedacitos de costa que aún quedan, como en San Juan del Sur.

Tantos problemas ambientales, tantas acciones por realizar. Las elecciones deberían ser un reto para mejorar la calidad de vida de todos, mejorando el medio ambiente. Veamos qué ofrecen. Y digámosles: “mi voto es ecológico”. Pero no basta el voto, hay que darles seguimiento y apoyarlos. ¿Y si no cumplen?, ¡a botarlos!


Mayo, 2004, año de elecciones municipales. Editado febrero 2011, año de elecciones nacinales.

http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/28219
24 de MAYO de 2004 Hora local 09:14 A.M. | Managua, Nicaragua

Quien contamina paga

Doraldina Zeledón Úbeda

“Quien contamina paga” es un principio internacional del Derecho Ambiental. Significa que las empresas, instituciones, organizaciones, partidos políticos, países y personas que contaminan deben asumir los costos que implica esa contaminación. Se debe evitar que las víctimas, el Estado o la sociedad asuman los costos por los efectos adversos de sus actividades sobre el medio ambiente y las personas.

Después de las elecciones, las alcaldías están limpiando o buscando cómo limpiar la basura que dejó la campaña. Algunos alcaldes dicen que los partidos políticos es difícil que paguen y que solicitarán apoyo al Consejo Supremo Electoral para que les ayude: de lo que corresponde rembolsar a cada partido en concepto de gastos en la campaña, que se le retenga lo concerniente a la limpieza de la basura electoral.

Hay dos situaciones, en primer lugar, debería estar establecido en la Ley Electoral; segundo, si se paga por esta vía, sería el pueblo quien pague con sus impuestos, y no quien contamina. Pero al menos que no se les regrese lo que significa el desmontaje; sin embargo, el costo en recursos, y el costo que significa para el medioambiente toda esta basura, seguirá sin pagarse.

Quienes deberían pagar son los partidos políticos y las agencias de publicidad. El presupuesto de las campañas debería incluir el desmontaje. Pero como esto tampoco arregla el problema ambiental y de gastos, debería establecerse un costo máximo para las campañas. Y no sólo para asumir la descontaminación, debe establecerse una cantidad máxima de soportes publicitarios. Se debe cuantificar todo, por varias razones: evitar la contaminación con la propia campaña, evitar que el pueblo pague el desmontaje; minimizar la producción de residuos; ahorrar recursos. Porque no es ético que mientras haya tanta pobreza se gaste tanto en promesas (alguien dirá que soy ingenua al pensar en ética electoral, pero a lo mejor sí es válido, si se reconcilia la necesidad con el derroche). Y es injusto que cerca de un ranchito a oscuras en la carretera haya un gran rótulo iluminado y a todo color; que por todas las calles haya mantas publicitarias, mientras por todas las calles y campos andan personas con trapos rotos. Es una burla que mientras en el Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz haga falta un rótulo para pedir a los conductores que no suenen la bocina, haya cientos de mensajes electorales ofreciendo salud y besando niños y niñas. Es triste que mientras se gasta tanto en las campañas, haya estudiantes que no tienen cuadernos, ya no digamos los que ni siquiera tienen acceso a la escuela. Bueno, podría todo esto ser aceptable si gracias a tanta publicidad, las personas no olvidan las promesas de todos los partidos y exigen para que se hagan realidad con el actuar de todos los electos.

Pero “quien contamina paga” no se refiere sólo a los políticos. Incumbe a todo el que contamina. Por ejemplo, ante los malos olores o los gases emanados por una fábrica, o los residuos que pudren las aguas y el aire, como en el valle de Sébaco, la gente tiene que gastar en recuperar su salud. Ante el ruido de un restaurante, una discoteca, una fábrica, las víctimas, si pueden, tienen que acondicionar sus casas para evitar la inmisión sonora y gastar en medicina debido a los efectos que sufren, pero quien debe asumir todos esos gastos es la empresa que contamina. Dice la Organización Mundial de la Salud que “los responsables de la fuente de ruido deben asumir los costos totales asociados con la contaminación sonora (incluido el monitoreo, manejo, reducción y supervisión)”.

Hay que enfatizar que el principio “quien contamina paga” no se refiere sólo a indemnizar o a mitigar los daños al medioambiente, sino a invertir para evitar la contaminación. No significa que voy a contaminar y luego voy a pagar, sino evitar la contaminación pagando para implementar medidas preventivas; de ahí que los principios del Derecho Ambiental van concatenados: junto a quien contamina paga tenemos los principios de prevención y precaución.

Para asegurar que las empresas indemnicen, hay muchos instrumentos, como el seguro ecológico. Un requisito para cada partido debería ser este seguro no sólo para desmontar la campaña, sino para indemnizar a quienes fueron afectados, por ejemplo, los controlistas de los estruendosos equipos de sonido.

Ojalá que para las futuras campañas los partidos políticos ya tengan seguro ecológico, para que las alcaldías, vale decir el pueblo, no asuman el desmontaje de la basura electoral. Esto debería ser para todas las empresas, instituciones y organizaciones contaminantes.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - Miércoles 29 de Noviembre de 2006 - Edición 9446
http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2006/11/29/opinion/35085

lunes, 14 de febrero de 2011

El ruido en la escuela puede afectar el aprendizaje

Doraldina Zeledón Úbeda

El Nuevo Diario. Managua. 14 de febrero del 2011.

¿Se preocupan los padres de familia por el ruido en las escuelas? ¿Saben cómo afecta a sus hijos e hijas? Las fuentes de ruido en los centros son muchas: parlantes para orientaciones al inicio de clases, que en algunos casos son ensordecedores, y más bien pueden promover que los alumnos no presten atención. Entonces, están en paralelo el mensaje de los directores y las conversaciones. Timbre, bandas musicales, silbatos, deportes, clases de danza con música a todo volumen, talleres de cocina, carpintería, etc. Ruido externo: transporte, pregones de vendedores ambulantes y publicidad móvil, música del vecindario, voces de transeúntes. Todo esto hace que el ruido en la escuela sea constante y con altos niveles sonoros.

Y hay algo que probablemente no advertimos: la voz de los propios alumnos. Según la Organización Mundial de la Salud, el ruido de fondo en el aula debe ser de 35 decibeles, y 50 decibeles con la voz del maestro. Y a veces hablan varios a la vez, lo que aumenta el nivel sonoro. O cuando se trabaja en grupo, si no aprenden a bajar la voz y a no arrastrar los pupitres, el aula puede ser un factor de riesgo para la salud y el aprendizaje.

Los efectos del ruido en la salud pueden ser: molestias, decaimiento, estrés, cansancio, malestar general, dolor de cabeza, náusea, aumento de la presión arterial, mareos, acidez estomacal.

Efectos en el aprendizaje: incomprensión de textos o explicaciones, falta de concentración, confusión de sonidos semejantes. Esto puede llevar también a la poca participación, dificultades para seguir el hilo de la clase, apatía, aislamiento o desorden.

Habría que agregar los efectos en los alumnos que tienen problemas de audición, y especialmente en aquellos a los que no se les ha diagnosticado, y puede acentuar la poca participación y el aislamiento. Además, al afectar la salud, puede incidir en el rendimiento escolar, por indisposición o ausencias.

Después de pasar expuestos a explosiones de pólvora, a reproductores personales de música, juegos electrónicos, discotecas, etc., sería conveniente realizarles exámenes auditivos, porque si además del ruido de la escuela tienen problemas de audición no controlados, el aprendizaje puede venirse abajo aunque el niño no falte.

Otro factor que influye es el diseño arquitectónico de la escuela, las condiciones de conservación de la infraestructura del edificio, la ubicación. Todo esto constituye un obstáculo para la calidad de la educación, y no sólo en los centros de Preescolar, Primaria y Secundaria, también en la Universidad.

Los esfuerzos por mejorar la educación deberían contemplar normas técnicas para la construcción de centros educativos. Evitar que estén a la orilla de la calle y contar con muro perimetral. Canchas, talleres, bandas musicales, los parqueos deberían estar retirados de las aulas. Debida separación entre salones, con paredes altas para aislar el ruido entre ellos, o al menos cerrar huecos. Los ventanales no deberían dar a la calle, contar con cielorraso, que además de amortiguar el calor disminuye el ruido.

Cuando las posibilidades lo permitan, aplicar normas de aislamiento acústico en aulas, auditorios, bibliotecas y laboratorios. Los pupitres deberían estar acondicionados para hacer el menor ruido posible, por ejemplo, colocar caucho en las patas y ser livianos.

Los docentes pueden hacer mucho con los estudiantes: ejercicios de mover los pupitres sin hacer ruido, bajar la voz para que tengan que hacer silencio. Inducirlos a realizar las actividades sin generar ruido (no tirar las puertas, no gritar, bajar el volumen a equipos de sonido).

Identificar fuentes de ruido en la escuela, en la casa, en el barrio en la ciudad. Hacer un recorrido para escuchar sonidos (paseo sonoro), ir anotando las fuentes y después clasificarlos entre sonidos agradables y ruidos (sonidos no deseados).

Investigar sobre los efectos en la salud, en los derechos humanos. Conocer las leyes. Se debería comenzar desde el primer día de clases, de manera incidental a la hora de dar orientaciones o elaborar las normas sociales de convivencia en la escuela y en el aula.

Además de ver el problema de forma incidental cada vez que se preste el momento, es necesario también abordar el tema de manera directa y específica, para profundizar. Y de forma transversal en todas las asignaturas. Hacer de la clase una práctica integradora, no aislada, inculcar valores, como el respeto a los derechos de los demás, tanto en la escuela como en el hogar y en el vecindario. No sólo aprender a defender su derecho a la tranquilidad y a la salud, al aprendizaje, sino que vayan aprendiendo a respetar a los otros, así formaríamos vecinos y empresarios respetuosos y funcionarios responsables.

El tema se puede abordar desde las Ciencias Sociales en el ámbito urbano: industria, transporte, construcción, recreación, relaciones de vecindad. Desde la cultura: costumbres dañinas, como morteros, pólvora, música a todo volumen, hablar a gritos. Desde las ciencias naturales: la anatomía y fisiología del oído; desde la física, mediante el estudio del sonido; o la tecnología, por ejemplo, los medios portátiles de reproducción musical (mp3) y sus efectos en la audición.

Desde el lenguaje y la literatura hay infinidad de formas para construir un ambiente de paz sonora, comenzando por aprender a callarse para poder escuchar. Igualmente se puede trabajar en clases de música, pintura, teatro.

El tema de la contaminación acústica es parte de la educación ambiental. Hay docentes conscientes, pero algunos se preguntan, ¿cómo hacerlo? La capacitación es necesaria. Y las condiciones. No basta estar conscientes, también hace falta la educación de la voz de los maestros para gritar menos y no terminar afónicos y detrás de pensiones por incapacidad.

¿Y qué les parece un paseo por las escuelas para constatar en qué ambiente sonoro están sus hijos?

jueves, 6 de enero de 2011

Sistema de salud: “¿por qué tiene que ser el único?”

Doraldina Zeledón Úbeda
END - 19:37 - 05/01/2011
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/91734

“Patch Adams” es la película basada en la historia del médico Hunter Adams. Después del suicidio de su tío, se internó en un psiquiátrico porque también él trató de hacerlo. Lo ubicaron con Rudy, quien tenía miedo a las ardillas que supuestamente invadían la habitación. En lugar de enojarse o pedirle que se callara, lo invitó a que jugaran a matarlas. Logró que pasara feliz y dejara el miedo. En una sesión con el doctor y otros internos, consiguió que éstos disfrutaran del encuentro. Se convenció de que era fácil comunicarse con los demás y ayudarles a mejorar su salud, mientras observaba que los médicos ni siquiera veían a los pacientes cuando hablaban con ellos. Un científico internado le enseñó a “ver lo que los otros no ven, lo que deciden no ver”. Y así, Patch “volvería a encontrar el buen camino, en el lugar más inesperado”.

Decidió salirse del hospital para estudiar medicina, convencido de las carencias del sistema. En la Facultad comienza a cuestionar esquemas y a querer cambiar la indiferencia, la fría relación profesional, por una relación de amor con los pacientes, especialmente mediante la comunicación, incluido el humor. De ahí, el “Médico de la Risa”. Yo diría, el médico comunicador, el médico del amor, aunque por sus conceptos, esto sería redundante.

Patch le da mucha importancia al acto de escuchar. Dice que su tío lo escuchaba, que le ayudaba. Luego él ayuda a los pacientes. “Haciendo algo tan sencillo, como es escuchar, lo que lo convierte en médico”. Consigue el apoyo de las enfermeras que le permiten entrar a las salas a escondidas del Director. También logra ser el mejor alumno. Y su estudioso compañero de habitación, que no creía en sus ideas, le pide ayuda: “sé todo lo necesario, pero no puedo hacerla que coma, tú tienes ese don”.

Cuestiona que a los hospitalizados los llamen por números. Cuando el profesor pregunta si tienen dudas, Patch interroga: “¿cómo se llama la paciente?” Y es aleccionadora su respuesta al Director de la Escuela, quien sí lo comprende, pero le dice: “el sistema es lo que es y es lo que tenemos”. Él le contesta: “¿Por qué tiene que ser el único? ¿Por qué no cambiarlo?” Y demuestra que se puede transformar, cambiando los paradigmas.

Para el Decano los médicos no se deben rebajar hasta los pacientes, porque destruyen la objetividad. Lo censura por pretender modificar las normas, producto de siglos de experiencia. Inclusive le critica ser “demasiado feliz”: si quiere ser payaso, váyase a un circo, los enfermos no buscan un payaso o un amigo, necesitan un médico. Patch afirma que en el psiquiátrico quienes le ayudaron fueron sus compañeros, no los médicos. Y cuando decide organizar su hospital declara que utilizarán el humor para curar y no habrá títulos ni jefes. El objetivo será el amor. Y el aprendizaje, la meta más alta, pero en contacto con las personas. Su método será juntar la teoría con la práctica, donde todos serán médicos y pacientes a la vez. En cambio, en la Facultad buscan el reconocimiento, la bata blanca, el título.

Y creó la clínica. Durante el juicio para ver si continuaba o lo expulsaban por ejercer sin licencia, acepta que es culpable “si dar tratamiento es abrir la puerta a los necesitados, a los que sufren, al que busca ayuda física o sicológica; cuidarlos, escucharlos…”. Y ante la pregunta de qué habría hecho en caso de muerte, responde: “Si vamos a luchar contra la muerte, luchemos contra la indiferencia que es el peor enemigo”. “¿Por qué no tratar la muerte con una dosis de humanidad, dignidad, decencia y si no hay otro remedio, con humor?” “La misión del médico no debería reducirse sólo a prevenir la muerte, sino en mejorar la calidad de vida; por eso, si se trata una enfermedad se gana o se pierde. Si se trata a la persona, puedo garantizarles que siempre se gana, no importa el resultado” Y les dice que quiere ser médico para servir y que si no le permiten seguir en la Facultad, no le impedirán estudiar y ayudar a los demás, aunque no tenga la bata blanca.

Lo que observaba Patch, lo vemos aquí. Y más. En los centros privados los médicos son muy amables, pero algunos, mientras hablamos, están frente a su computadora o con el celular. Y en los mal llamados hospitales gratuitos (pagamos mediante impuestos) no están frente a la computadora, sino ante una gran fila, y no tienen tiempo para volverte a ver. Pero no creo que hagan daño por dolo. El problema es el sistema enfermo o la interrelación de los sistemas que se infectan de forma crónica. Porque esto no es nuevo, pero poco hacemos. Y esperamos que alguien venga a salvarnos. O nos acostumbramos a que “el sistema es lo que es y es lo que tenemos”. Es más cómodo. ¿Por qué no eliminar el sarro que paraliza las pinzas, las mentes, los cuerpos, las instituciones y los sistemas?

Bueno, hay médicos que fabrican tiempo para escuchar y explicar. Dan confianza y devuelven la vida o al menos las ganas de vivir. A lo mejor, en cada hospital y en cada facultad, hay un Patch Adams que no encaje en el sistema, y “aprende a ver lo que los demás no ven o deciden no ver, por temor, conformismo o pereza” y se pregunte “¿por qué no cambiarlo?”

El Dr. Hunter “Patch” Adams es también payaso profesional, conferencista, escritor. Ha estado en hospitales, universidades, institutos de América Latina. Viaja por el mundo llevando salud con alegría y amor.


doraldinazu@gmail.com