Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

viernes, 22 de abril de 2022

El derecho a escuchar bien Dr. Maltez

 

El derecho a escuchar bien

Descripción: http://elcronistadigital.com/wp-content/uploads/2013/04/Dr.-Vicente-Maltez-Montiel-4.jpg

Dr. Vicente Maltez Montiel, médico internista.

 

 Dr. Vicente Maltez Montiel (*)

 Durante diecisiete años consecutivos, el último miércoles de abril se conmemora en el mundo el

“Día Internacional de la Conciencia Respecto al Ruido”, con el propósito de promover el derecho a un medio ambiente sonoro saludable que no perjudique la calidad de vida individual o colectiva de las personas.

Es una referencia obligada reconocer y felicitar el trabajo persistente que ha venido desarrollando en nuestro país la doctora Doraldina Zeledón Úbeda, quien es catedrática, comunicadora, jurista y autora del libro “Derecho a un ambiente sonoro saludable, garantías jurídicas” (Ediciones EDIGRAPSA, 1ª. Edición, Managua, 2005) que según expertos internacionales como Federico Miyara, “es una obra de aplicación universal”.

En el tercer capítulo del profundo trabajo de Doraldina se aborda la contaminación acústica y se define que “el ruido es un sonido no deseado”. Recuerda la autora que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su Convenio 148, ha dejado claro que se entenderá por ruido “Cualquier sonido que pueda provocar una pérdida de audición o ser nocivo para la salud o entrañar cualquier otro tipo de peligro”.

El umbral de audición es cuando comenzamos a oír sonidos y se produce dolor en los oídos al llegar éstre a 120 decibeles o más. Después de los 85 decibeles se deben usar protectores auditivos.

Las fuentes de la contaminación acústica pueden ser variadas y se clasifican de acuerdo a su origen: fijas como industrias, discotecas, talleres, oficinas, restaurantes.

Las fuentes móviles son aquellas que se trasladan geográficamente, como los diferentes medios de transporte terrestre, aéreo, acuático, etc.
Otras fuentes son viviendas en las cuales hay equipos de sonido, animales, reparaciones, gritos, portazos, las aglomeraciones de personas con motivos políticos, religiosos (las tradicionalmente escandalosas iglesias evangélicas), festivos, comerciales y otros.

La importancia médico-social del ruido tiene que ver con los diversos efectos que es capaz de producir, que según la OMS pueden resumirse en:
• Pérdida de la audición.
• Interferencia de la comunicación oral.
• Trastornos del sueño y el reposo.
• Problemas cardiovasculares como el desarrollo de hipertensión arterial y enfermedades del corazón.
• Efectos fisiológicos o del funcionamiento interno y de la condición psicológica.
• Alteraciones del rendimiento intelectual y de la capacidad de adquirir nuevos conocimientos, de especial importancia en los niños pequeños.
• Creación de hostilidad y agresividad social.

El ruido en el mundo del trabajo

En un país como Estados Unidos se considera que un cálculo conservador es que hay unos 25 millones de trabajadores expuestos “a valores posiblemente riesgosos de ruido en su trabajo”, en especial en el ambiente industrial.

El excesivo y prolongado ruido en el puesto de trabajo es capaz de desencadenar enfermedades profesionales como estrés crónico, cefaleas, trastornos del sueño, presión alta, enfermedades del corazón, y ante todo accidentes laborales, algunos de ellos con resultados fatales. En nuestro país se han llegado a producir en un año no menos de 11,000 accidentes laborales, ¿Cuántos de ellos en puestos de trabajo ruidosos?

Todo trabajador que inicia a laborar en una industria considerada “ruidosa” debe tener una medición de su capacidad auditiva (audiometría) basal o inicial y después, a través de los controles anuales, se podrá establecer si ha aparecido disminución de la audición o hipoacusia traumática.

Llamo la atención al hecho de que el médico de la empresa y los sindicatos, (Comité de seguridad ocupacional) deberán darle seguimiento a la aparición de los efectos nocivos del ruido sobre la capacidad auditiva que se expresa por dolor en oídos, salida de líquido o exudado por los oídos, ruidos o tinitus persistentes, dificultad para oír de aparición reciente, sensación de que “tiene como ocupados o llenos los oídos” y presencia de cuerpos extraños en los oídos.

Si tuviéramos dudas sobre si estamos frente a niveles dañinos de ruidos convendría guiarse por la experiencia de expertos norteamericanos (Secretos de la medicina del trabajo, de R Bowler y J. Cone, Mcgraw Hill Editores, México, 2000) que establece lo siguiente:

“Una regla general valiosa ayuda a determinar si existen valores de ruido posiblemente riesgosas en un puesto de trabajo: cuando es necesario gritar a una persona que está a un metro de distancia o menos para ser escuchado, el nivel de ruido en el ambiente probablemente es de 85 decibeles o más”.

El uso de la debida protección contra el ruido tendrá los efectos benéficos de reducir el estrés general, menor fatiga, ausencia de entumecimiento auditivo y de tinitus (zumbidos) después del turno laboral.

Prevención y control del ruido

Zeledón Úbeda en su intenso trabajo a favor de promover un medio ambiente sonoro saludable como un derecho humano fundamental, propone el ordenamiento territorial asociado a otras medidas como el aislamiento acústico del equipo ruidoso, el acondicionamiento acústico de los locales y el apantallamiento.

Además propone la educación ambiental y el cumplimiento del conjunto de normas legales existentes, entre los cuales se encuentran desde la Constitución Política vigente, el Código del Trabajo y los convenios internacionales suscritos por nuestro país (OIT, OMS, OPS y otros), así como el código penal y ley ambiental, entre otros.

Para los médicos internistas y la medicina en general, será siempre obligatorio considerar el factor o factores adversos provenientes del trabajo en la salud de nuestros pacientes. El trabajo “puede ser un digno laurel” siempre y cuando sea decente.

(*) Especialista en Medicina Interna, autor del libro “Larga vida y prosperidad, consejos de salud”.
Clínica Calle principal de Altamira, frente a la CECA, Managua. Teléf. 22780830 y 22670151.
maltezvic@hotmail.com

 

Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido 2022

 

Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido

Último miércoles de abril

 

Doraldina Zeledón Úbeda

 Etimológicamente, ruido viene del latín «rugītus» que quiere decir rugido o estruendo. Desde el punto de vista de la percepción, ruido es el sonido no deseado, molesto; lo que para unos es ruido, para otros puede no serlo. No todo sonido es ruido.

Pero moleste o no, es ruido el sonido que sobrepasa los niveles establecidos para no afectar la salud, los derechos humanos y el ambiente.

Moleste o no, puede afectar, según el nivel sonoro y el tiempo de exposición. Por ejemplo, escuchar música con altos decibeles o el uso prolongado de audífonos:

 "Aproximadamente el 50% de la población de entre 12 y 35 años –es decir, 1 100 millones de jóvenes– corre el riesgo de perder audición como consecuencia de una exposición prolongada y excesiva a sonidos fuertes, como la música que escuchan en sus dispositivos de audio personales.

Más del 5% de la población mundial –esto es, 466 millones de personas– presenta pérdidas de audición discapacitantes (432 millones de adultos y 34 millones de niños) que afectan a su calidad de vida". Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

 ¿Qué hacer?: evitar ambientes ruidosos laborales, recreativos, comerciales, o usar protectores auditivos. Pedir a los responsables de bares, restaurantes, tiendas, que bajen el volumen. Y a los empleadores, condiciones laborales y protectores auditivos.  Reducir el volumen a los celulares. También es cuestión de educación.

  En la casa, evitar hacer ruidos que afecten a las otras personas o al vecindario. Por ejemplo, bajar el volumen a equipos de sonido: música, deportes, noticias, novelas, etc., son para nosotros, no para el vecino.

 Colocar electrodomésticos  retirados de dormitorios y de las paredes. Evitar reparaciones y otros trabajos ruidosos en horarios de descanso. No gritar ni arrastrar muebles. Recordemos que nuestro ruido afecta a los demás y todos tenemos derecho al descanso, la tranquilidad, al sueño reparador, que propician la salud y la calidad de vida. Y la vida misma.

 Comprar equipos silenciosos, refrigeradoras, nebulizadores, que ya los hay, y los comercios deberían ofrecerlos (sin engaños): incluso, equipos odontológicos (a veces el ruido afecta más que el dolor). 

 En el transporte,  tocar la bocina sólo por necesidad, no estacionar vehículos  con el motor o el radio encendidos. Revisar la carrocería y demás partes, que provocan ruido, además de las calles en mal estado. Bajar el volumen de la música. Y controlar las motocicletas sin tubo de escape.

  En el comercio, no colocar amplificadores en las aceras o en la puerta de los establecimientos, la música adentro debe ser tolerable para clientes y personal del local. Según la ley laboral,  el máximo debe ser 85 decibeles por un período de ocho horas. En las actividades al aire libre como ferias y conciertos, no es necesario que el ruido haga temblar los escenarios y calles.  Los más afectados son los artistas y quienes realizan el evento.

 Parte de la solución está en las normas sociales de convivencia, la educación en el hogar, el respeto hacia las demás personas y el cuidado de nuestra salud y tranquilidad.  Hace falta incluir el tema del ruido en la educación y gestión ambientales.

 Doraldina Zeledón Úbeda

Abril 2022.

 https://doraldina-contraelruido.blogspot.com/

 https://nica42.tripod.com/opinio.htm

 

 

 

domingo, 17 de abril de 2022

Día Mundial de la Tierra: 22 de abril


 

Día Mundial de la tierra

 22 de abril Día Mundial de la Tierra


Pobrecita nuestra casa común, bajemos el volumen.