Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

viernes, 22 de abril de 2022

Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido 2022

 

Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido

Último miércoles de abril

 

Doraldina Zeledón Úbeda

 Etimológicamente, ruido viene del latín «rugītus» que quiere decir rugido o estruendo. Desde el punto de vista de la percepción, ruido es el sonido no deseado, molesto; lo que para unos es ruido, para otros puede no serlo. No todo sonido es ruido.

Pero moleste o no, es ruido el sonido que sobrepasa los niveles establecidos para no afectar la salud, los derechos humanos y el ambiente.

Moleste o no, puede afectar, según el nivel sonoro y el tiempo de exposición. Por ejemplo, escuchar música con altos decibeles o el uso prolongado de audífonos:

 "Aproximadamente el 50% de la población de entre 12 y 35 años –es decir, 1 100 millones de jóvenes– corre el riesgo de perder audición como consecuencia de una exposición prolongada y excesiva a sonidos fuertes, como la música que escuchan en sus dispositivos de audio personales.

Más del 5% de la población mundial –esto es, 466 millones de personas– presenta pérdidas de audición discapacitantes (432 millones de adultos y 34 millones de niños) que afectan a su calidad de vida". Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

 ¿Qué hacer?: evitar ambientes ruidosos laborales, recreativos, comerciales, o usar protectores auditivos. Pedir a los responsables de bares, restaurantes, tiendas, que bajen el volumen. Y a los empleadores, condiciones laborales y protectores auditivos.  Reducir el volumen a los celulares. También es cuestión de educación.

  En la casa, evitar hacer ruidos que afecten a las otras personas o al vecindario. Por ejemplo, bajar el volumen a equipos de sonido: música, deportes, noticias, novelas, etc., son para nosotros, no para el vecino.

 Colocar electrodomésticos  retirados de dormitorios y de las paredes. Evitar reparaciones y otros trabajos ruidosos en horarios de descanso. No gritar ni arrastrar muebles. Recordemos que nuestro ruido afecta a los demás y todos tenemos derecho al descanso, la tranquilidad, al sueño reparador, que propician la salud y la calidad de vida. Y la vida misma.

 Comprar equipos silenciosos, refrigeradoras, nebulizadores, que ya los hay, y los comercios deberían ofrecerlos (sin engaños): incluso, equipos odontológicos (a veces el ruido afecta más que el dolor). 

 En el transporte,  tocar la bocina sólo por necesidad, no estacionar vehículos  con el motor o el radio encendidos. Revisar la carrocería y demás partes, que provocan ruido, además de las calles en mal estado. Bajar el volumen de la música. Y controlar las motocicletas sin tubo de escape.

  En el comercio, no colocar amplificadores en las aceras o en la puerta de los establecimientos, la música adentro debe ser tolerable para clientes y personal del local. Según la ley laboral,  el máximo debe ser 85 decibeles por un período de ocho horas. En las actividades al aire libre como ferias y conciertos, no es necesario que el ruido haga temblar los escenarios y calles.  Los más afectados son los artistas y quienes realizan el evento.

 Parte de la solución está en las normas sociales de convivencia, la educación en el hogar, el respeto hacia las demás personas y el cuidado de nuestra salud y tranquilidad.  Hace falta incluir el tema del ruido en la educación y gestión ambientales.

 Doraldina Zeledón Úbeda

Abril 2022.

 https://doraldina-contraelruido.blogspot.com/

 https://nica42.tripod.com/opinio.htm