domingo, 30 de agosto de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
¿Mata el ruido?
“La OMS corrobora que el ruido es causa de mortandad prematura de miles de personas
La exposición a niveles de ruido de 50 o más decibelios basta para originar problemas cardiovasculares
3 Noviembre, 2007, de Rubén Roa.
Tan sólo el ruido ocasionado por el tráfico contribuye a un 3% de las defunciones por ataques cardiacos o aplopégicos en Europa, según señala un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado por la revista "New Scientist".
En este informe se afirma que, dado que alrededor de siete millones de personas mueren anualmente de enfermedades cardiacas en todo el mundo, puede calcularse en unas 210.000 los fallecidos como consecuencia del ruido.
Esta investigación asegura que más de 600.000 años potenciales de vida sana se pierden todos los años en Europa por culpa de enfermedades y minusvalías relacionadas con el exceso de ruido. La música a todo volumen causa asimismo la pérdida de capacidad auditiva, algo que afecta a casi un 2% de los niños y jóvenes europeos de entre siete y diecinueve años. Asimismo un 2% de los europeos sufren perturbaciones graves del sueño por culpa de esa contaminación sonora y al menos un 15% se quejan de molestias.
Los científicos de la OMS que han llevado a cabo el estudio señalan que la exposición a niveles de ruido de 50 o más decibeles basta para originar problemas cardiovasculares. "Hasta ahora, el ruido había sido como la cenicienta entre los tipos de contaminación sin que se le prestase demasiada atención", declara el profesor Deepak Prasher, del University College de Londres y uno de los autores del estudio. (…)
La producción constante de hormonas del estrés pueden causar en el metabolismo humano alteraciones de larga duración que ponen la vida en peligro, advierten los expertos”.
Artículo en revista New Scientist:
El Ruido puede incrementar tu riesgo de ataques cardiacos
(Foxnews.com)
Están hablando de un torrente de ruido en casa o en el trabajo, por ejemplo el ruido del tráfico, construcciones, el ruido constante de una oficina grande y siempre con prisa.
Las oficinas y las ciudades no necesitan quedarse en complete silencio pero si necesitan bajarle al volumen para ayudar a los corazones, escriben el investigador Stefan Willich, MD, y sus colegas. http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=9016090986793150817
¿Como es posible que el ruido incremente el riesgo de ataques cardiacos?, puede ser consecuencia de estrés relacionado con ruido, comenta el equipo de Willich.
Willich es el director del Instituto de Medicina social, epidemiología y salud económicas del centro Medico de la Universidad Caridad de Berlín.
Estudio en Ataques Cardiacos.
El estudio de Willich cubrió 4,115 sobrevivientes de ataques cardiacos de los 32 hospitales más grandes en Berlín, desde 1998 hasta el 2001. La mayoría de los pacientes fueron hombres en sus cincuentas.
Los pacientes calificaron sus exposiciones a ruidos en los últimos años antes de sus ataques, también calificaron sus molestias y sensibilidad a esos ruidos.
Los investigadores usaron mapas del trafico, evaluaron donde vivía cada paciente, checaron también los niveles de ruido en sus trabajos.
Por comparación, pacientes de los mismos hospitales que no habían sufrido de ataques cardiacos fueron incluidos también en el estudio.
El ruido, mayor riesgo de Ataque cardiaco
El Ruido crónico fue enlazado de un ligero a moderado incremento del riesgo de ataque cardiaco, escriben los investigadores.
La sensibilidad al ruido resultó ser menos importante que el ruido en si mismo, de acuerdo al estudio.
Ligeras diferencias fueron vistas entre hombres y mujeres. El riesgo de ataques cardiacos en el corazón femenino fue mas afectado por molestias resultantes de ruidos ambientales. Incluyendo ruidos citadinos, pero no ruidos de lugares de trabajo.
Sin embargo, en los hombres, el riesgo de ataque cardiaco fue más fuerte con el resultado de molestias causadas por ruidos relacionados con el lugar de trabajo.
"Una explicación lógica es que las mujeres en nuestro estudio pasaban mas tiempo en casa comparados con los hombres" escriben los investigadores. Piden que se apliquen más estudios para descubrir como afecta el ruido al corazón humano.
Riesgos relacionados con Familia
Ciertamente el ruido no es el único riesgo que los pacientes sufrieron.
Los sospechosos usuales como cigarrillo, diabetes, presión arterial y peso incrementaron el riesgo de ataque cardiaco.
Combinando estos dos factores puede ser letal, escribe Willich. Por ejemplo alguien que fuma mientras trabaja en una oficina ruidosa puede tener un incremento aun mayor en riesgo.
Los resultados no se extienden a gente que muere de ataques cardiacos, pacientes rurales y gente más grande de 70 años. Esos grupos no fueron incluidos en el estudio.
Cómo el ruido lastima el Corazón
El estudio de Willich no prueba que el ruido causó ninguno de los ataques al Corazón en estos pacientes.
Los pacientes tampoco fueron expuestos a ruidos para ver como respondían sus corazones. Los investigadores estudiaron patrones en los ataques cardiacos y la exposición al ruido.
Un patrón de cerca de 60 decibeles de ruido callejero fue importante. Más allá de ese patrón, niveles de ruidos mas altos no empeoraron el riesgo de ataque.
En Europa, trabajadores expuestos a 85 o mas decibeles de ruido son obligados a usar protección en los oídos, (por ejemplo durante una construcción). Esta política puede que proteja los oídos pero no el corazón, dicen Willich y colegas.
Escrito por Miranda Hitti, revisado por Louise Chang. Md.
FUENTES: Willich, S. European Heart Journal, 24 Nov. 2005; edición en línea. News release, MW Communications.
sábado, 20 de junio de 2009
Comunicación, ruido y fe
Primero, aclaro, nada tengo en contra de ninguna religión. Sí tengo mucho a favor de la salud, la paz y la tranquilidad; la libertad y demás derechos humanos que el ruido quebranta.
Cada religión tiene sus ritos, sus costumbres. Para los católicos, se debe orar en silencio. Los evangélicos hacen lo contrario. ¿Por qué pedirles silencio? Leyendo la Biblia encontré expresiones a favor de ambos: orar en silencio o en voz alta; pero no he podido encontrar una expresión que aliente a gritar o al ruido estridente. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” dice el Evangelio de Mateo.
Alguien me decía que no tenía por qué esconder su fe, que debe demostrar su alegría, con cantos y alabanzas. Perfecto, pero sin que la alegría alcance altos decibeles que enfermen y lleven tristeza a otros. Quizás los evangélicos se basan en la expresión de San Pedro “la fe viene por el oír”. Para que la gente crea, tiene que oír. Pero si el ruido daña el oído, no puede oír. ¿No habría fe?
También los católicos hacen ruido: durante las purísimas, semana santa, fiestas patronales. Y ante la muerte, el católico llora, a veces grita. El evangélico alaba a Dios, llora en silencio. En el fondo, ambos tienen objetivos comunes: la salvación, anunciar el Reino de Dios, ayudar al prójimo.
Jesús envió a sus discípulos a divulgar el Reino de Dios. ¿Pidió que lo hicieran en silencio o con ruido? La respuesta la encontramos en sus formas de comunicación: parábolas, milagros, visitas, pláticas. ¿Lo haría gritando? Sus hechos y circunstancias son el principal mensaje: ¿Por qué nació en un pobre pesebre y entre animales? ¿Por qué entró a Jerusalén en un burrito? ¿Por qué sacó a los mercaderes del templo? ¿Por qué compartió el pan y el vino? ¿Por qué fue crucificado entre dos ladrones? ¿Y qué más comunicación que el silencio en la cruz? ¿Por qué no pataleó, gritó y se soltó?, en cambio dijo “perdónales porque no saben lo que hacen”. Como vemos, el mensaje es el propio Jesús, por eso “la palabra se hizo carne”.
“La fe, si no va acompañada de obras, está muerta en sí misma”, dice el apóstol Santiago. De nada servirían cultos y misas sin la práctica. El Padre Odorico, de San Rafael del Norte, no utilizó grandes parlantes para obligar a la gente a escuchar; más bien hablaba en voz baja (así lo recuerdo). Su obra espiritual crece inclusive ahora; por eso, como me han contado, los creyentes se desbordan desde las montañas y van en caravanas desde las ciudades, para conmemorar el día de su muerte. ¿Entonces, será necesario el sonido intenso para atraer feligreses? Si Jesús estuviera ahora, aquí, ¿haría uso de los megaparlantes que esta sociedad de consumo nos ofrece? Creo que no, porque él curaba y el ruido enferma.
Si Dios nos dio un sistema auditivo que no soporta los sonidos intensos, ¿por qué el ruido estridente para alabarlo? Cuando me protejo el oído, cuido la obra de Dios. Durante el programa “Camino de Emaús”, de Michèle Najlis, yo comentaba algo que, a mí, que tan poco sé de religiones, me dice una gran verdad: canta Ricardo Arjona: “… la naturaleza no se equivoca y si te hubiese querido con ropa, con ropa hubieses nacido”. Me parece genial. Me imagino vestida de plumas ¡y con alas! Con traje de guardabarranco o de quetzal. Pero está perfecto éste de piel humana “ajustado a tu figura”. Arjona habla de la naturaleza, no de Dios. Pero si Dios la creó, si hubiese querido que nos comunicáramos a gritos, nos habría dado un sistema auditivo que tolerara los 130 decibeles. O un sistema nervioso, circulatorio o mental que no se enfermara por falta de sueño ni por exceso de ruido. Pero no, el oído es para comunicarnos y si gritamos es difícil hacerlo. Y no sólo la palabra es comunicación, también la escucha, para escuchar se requiere silencio y tener bueno el oído.
Entonces, ¿por qué megadecibeles en los cultos? ¿Dónde queda el respeto por el ser humano, dónde la libertad de los vecinos que se ven obligados a escuchar? ¿No bastan amplificadores moderados y las técnicas de la oratoria para llevar el mensaje? ¿Dónde queda el mandato de Jesús que “los envió a predicar el Reino de Dios, y a dar salud a los enfermos”?, como leí en San Marcos. Parece necesaria una reflexión en las iglesias, para alabar a Dios sin afectar la salud ni la libertad ni la paz de los vecinos.
Me queda la inquietud, una contradicción que no me explico: Jesús pidió amarnos los unos a los otros, ¿por qué entonces, quien siegue sus enseñanzas, maltrata a los otros? ¿Por qué si las iglesias buscan ayudar al prójimo, hacen uso de sonidos intensos, que llevan a la desesperación? ¿Por qué si Jesús sanaba, ellas enferman? La gente ya no aguanta y lo denuncia. Pero no escuchan ni moros ni cristianos.
A mí, literalmente, me enferma y desespera la pólvora de la iglesia católica durante las madrugadas de diciembre. Quisiera tener alas para ir a buscar un nido en una montaña. O un colchón en el fondo del agua. No en el lago de Managua, porque sería un colchón de basura, me asfixiarían los olores y me aturdirían más los ruidos del malecón.
doraldinazu@gmail.com
Amado Nervo
¿Preguntas en qué creo de fijo? No recato
mi confesión de fe, muy simple y cristalina:
Creo en Dios y en el noble sulfato de quinina.
y a veces creo en Dios... ¡pero no en el sulfato!
Lo demás, es acaso, puede ser y quizá;
lo demás, son dos mil años de discusiones;
es mucha teología, muchas definiciones,
sobre algo indefinible que envuelto en sombra está.
... Pero si me preguntas qué es lo que amo, verás:
¡Amo a Cristo Jesús!
-¿Haya o no haya venido?
- ¿No amamos tantas cosas que nunca han existido?
¿No amamos tantos seres qué no veremos más?
¿Piensas qué necesito dioses de carne y hueso
para adorarlos? Yo adoro las ideas
hechas dioses...
- ¿Aun cuando nunca esos dioses veas?
-¡Quién sabe si los amo justamente por eso!
miércoles, 3 de junio de 2009
Día del Ambiente Sonoro Saludable
La tierra dice: "¡No me odies!, Mira, yo soy tu madre.
¿Por qué me pisoteas con dureza?
Los tacones herrados de tus zapatos rudos me marcan
ignominiosamente.
Si soy toda suavidad para contigo,
¿Por qué no te descalzas?".
Salomón de la Selva.
Todos tenemos derecho a un ambiente saludable (Art. 60 Constitución), lo cual implica un ambiente sonoro saludable. Y el deber de protegerlo. Pero en todas partes hay ruido. A veces hasta en las actividades en pro del medioambiente. ¿Por qué? Quizás no se ve como un contaminante. Generalmente, cuando se habla de emisiones y contaminación del aire, no se le toma en cuenta.
Se ha considerado el medioambiente relacionado principalmente con lo natural, no como el medio, el entorno en el cual se desenvuelve un ser vivo. Por eso ha predominado la preocupación por lo verde y lo que conlleva. Medioambiente es eso y más. Y el ruido es más que una molestia. Es una pandemia para la que no se han inventado pruebas ni vacunas ni cercos epidemiológicos, pero que sí mata. Y también afecta la economía.
Para analizar el problema de la contaminación acústica necesitamos desmenuzar el concepto de medioambiente en general y delimitarlo al entorno del individuo, ya que el ruido se da en un ambiente específico. Hay una definición que me parece interesante, de Gerardo Barrantes. Ve el ambiente como el “entorno vital, el conjunto de elementos físicos, biológicos, económicos, sociales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con el individuo y con la comunidad en que vive, determinando su forma, su carácter, su comportamiento y su supervivencia. En términos más específicos, el ambiente sería el sistema constituido por el ser humano, la flora, la fauna y los microorganismos, el suelo, el agua, el aire, el clima, el paisaje; las interacciones entre los factores citados y los bienes materiales y el patrimonio cultural “
De aquí podemos desprender que el ser humano es también parte del medioambiente, con toda su cultura, incluyendo la cultura del ruido. Que el medioambiente no sólo está formado por una serie de factores, sino, también, de las interrelaciones entre éstos. “El ambiente es una combinación compleja entre lo natural y lo social, lo que obliga a realizar una valoración del daño ambiental más allá de las consecuencias sobre el medio natural”, agrega Barrantes. De ahí la preocupación que debería haber por incluir el ruido en los estudios de impacto ambiental. Y aplicar los principios de prevención y precaución en las diferentes actividades y proyectos ruidosos. Para que el ambiente sea saludable se necesita no sólo que favorezca la salud física, sino que haya situaciones propicias para la salud síquica. El ruido afecta a ambas.
Me gusta mucho esta afirmación en una sentencia española, aplicable en cualquier país, inclusive donde el estómago vacío hace ruido: “Un ambiente en condiciones aceptables de vida, no sólo significa situaciones favorables para la conservación de la salud física, sino también ciertas cualidades emocionales y estéticas del entorno que rodea al hombre» (Tribunal Supremo, 70/2001, Sala de lo Civil). Y el ruido nos roba esas cualidades emocionales y estéticas del ambiente, que nos permiten crear, descansar, leer, escuchar o simplemente deleitarnos con nuestra música favorita o una puesta de sol.
Hay otro concepto (Guillermo Cano) que también considera el ambiente integrado por varios elementos: los recursos naturales útiles al hombre; los fenómenos naturales nocivos (terremotos, inundaciones); el ambiente cultivado, los recursos naturales producidos por el hombre; el ambiente creado, como la construcción de edificios hasta productos industriales y también ruidos, olores, sabores. (Material didáctico, FLACSO Argentina). El ruido es parte del ambiente creado, producto de “una combinación compleja entre lo natural y lo social”, que entra al ambiente que rodea al individuo.
La Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua también define el ambiente como un sistema de elementos naturales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con los individuos y con su comunidad (Art. 5, Ley 217). Entonces, el medioambiente saludable consistiría en la calidad de sus elementos y relaciones, de tal manera que aseguren la salud de las personas, los otros seres vivos y demás elementos del ambiente.
Con respecto al sonido podemos considerar el medioambiente como el entorno sonoro vital del individuo, con sus elementos naturales, sociales, económicos, culturales, psicológicos, estéticos, recreativos, que influyen en el desarrollo integral de su personalidad, lo que conlleva la realización de su vida privada, familiar, profesional, social, y el disfrute de sus derechos.
En síntesis, el medioambiente no es sólo lo verde ni sólo lo natural, sino la combinación de una serie de factores naturales y de origen antrópico. El ambiente sonoro es el conjunto de sonidos en un entorno, que llega a los oídos en un lugar y momentos dados (F. Miyara). Y ambiente sonoro saludable es el entorno sin contaminación por ruido; el entorno acústico en armonía, que no afecte la salud, física y psíquica, ni las relaciones entre las personas.
Entonces, ¿por qué no descalzarnos, tanto de los tacones como de todos los instrumentos, maquinarias, equipos y acciones rudas, para evitar hacer ruido, al menos el día mundial del medioambiente? Y que también sea el “Día Mundial del Ambiente Sonoro Saludable”.
Fuente: Derecho a un ambiente sonoro saludable: garantías jurídicas.
doraldinazu@gmail.com
lunes, 1 de junio de 2009
Afectados por el ruido: varias veces víctimas
END - 16:33 - 31/05/2009
Moriré si el silencio es tan necesario como parece para el que quiere retirarse al estudio.
Séneca. Epístola LVI a Lucilio.
Muchas veces las personas afectadas por el ruido prefieren aguantar y no reclamar, pues sienten que andan de estación en estación y su viacrucis de nada sirve. Realmente se viven situaciones estresantes y de impotencia. Es que el ruido y todo lo que conlleva es como una tiranía. Veamos algunas de las agresiones por las que pasa una persona que reclama:
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/4897