Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

viernes, 9 de septiembre de 2011

El ruido hace daño “sin hacer bulla”

•Un grito o una bocina puede mandarlo al hospital sin que encuentren al “culpable”

Por Wilder Pérez R.

http://www.laprensa.com.ni/2011/09/09/ambito/72739

En mayo de 2003 un hombre no escuchó la sirena de los bomberos y provocó un triple choque en Ciudad Jardín. En abril del año pasado once personas resultaron heridas porque alguien no escuchó la sirena de una patrulla de policía.

Estas son algunas de las consecuencias de vivir en un ambiente contaminado por algo que no se ve, no se toca, no se siente... y a veces ni siquiera se escucha: el ruido.

“Está en cualquier lugar, en cada ciudad la gente piensa que vive en el lugar más ruidoso del mundo”, comenta Doraldina Zeledón Úbeda, quien ha dedicado parte de su vida al estudio del ruido en Nicaragua.

La experiencia de vivir en Managua no le quita la razón. Esta también podría ser clasificada como la ciudad más ruidosa del mundo, aunque ciertamente las hay peores.

En esta capital no se necesita despertador. El ruido de los 400 mil vehículos que circulan por toda Managua desde antes del amanecer basta para saber que hay que levantarse.
No se necesita más que escuchar los pitos desesperados en los semáforos para darse cuenta que ya van a ser las 8:00 a.m., hora de entrar a trabajar.

Si lo que uno quiere saber es a qué hora abre el comercio, basta darse una vuelta por las tiendas de electrodomésticos, mercados y los supermercados, y seguro una música bachata o reggaetón le dará la bienvenida con parlantes que intimidan a cualquier visitante.

Pero si uno quiere paz, no se le ocurra ir a un hospital. Un día Zeledón midió la intensidad del sonido en el Vélez Paiz y dio 73 decibeles, cuando el promedio ideal a lo largo del día debería estar por debajo de 50 decibeles.

Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista y profesor de medicina interna, el ruido puede empeorar algunos problemas de la salud, como la migraña que está relacionada con otros males, como es la sensibilidad extrema a la luz.

A veces ni siquiera estar en la casa mejora la situación, ya que algún vecino estará con su equipo de sonido a todo volumen.

Y ya ni siquiera Dios es la solución, porque el sonido en algunas iglesias es más parecido a un concierto de rock satánico que al jardín de Edén.

Maltez señala que el ruido afecta el proceso de aprendizaje, la posibilidad de conseguir un empleo (cuando se sufren problemas auditivos), la capacidad de comunicarse con otras personas, y esto tiene un impacto en la economía del país, porque hace que personas discapacitadas cobren su pensión antes del tiempo.

Tanto Zeledón como Maltez coinciden en que el ruido es una “agresión” que está relacionada con las leyes, especialmente en Nicaragua, donde el derecho a no ser perturbado de esa manera está regido por la Constitución, la legislatura nacional y algunas normativas municipales. Todo basado en el derecho ajeno y las normas de la Organización Mundial de la Salud.

Pero no hay que alarmarse. Zeledón recuerda que las normas de sonido en general están pensadas para no exponerse por 24 horas seguidas. Así que basta con no exponerse de forma permanente.

• ¿Por qué el problema del ruido es silencioso?
Como casi todos los problemas causados por la contaminación ambiental, el ruido es un “delincuente escurridizo”.

“Está enmarañado, oculto, no tenemos conciencia sobre el ruido, nosotros los médicos no lo tomamos en cuenta en el interrogatorio”, reconoce el doctor Vicente Maltez.

Por su parte la estudiosa del ruido, Doraldina Zeledón, indica que Nicaragua ya tiene un avance, pero que faltan recursos, tecnología y especialistas para que se apliquen las leyes que existen, eso sin hablar de la falta de cultura de protegerse de estos molestos sonidos.

martes, 12 de julio de 2011

Turismo sin ruido

Doraldina Zeledón Úbeda

Dice la Carta de Turismo Sostenible de Lanzarote: “El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales.” Si el turismo genera riqueza en detrimento del medioambiente y de la salud de la población, no contribuye al desarrollo sostenible.

Según la Constitución, todos tenemos derecho a un ambiente saludable lo mismo que al trabajo. Y estos derechos no tienen por qué ser excluyentes, lo que se necesita es regular las actividades y hacer de la industria sin chimenea, también un negocio sin bocinas.

El turismo es uno de los motores que impulsan la economía, pero también implica impactos socioculturales y ambientales (positivos y negativos). Requiere de la población y del medioambiente, por tanto debe respetarlos y protegerlos. Y la comunidad necesita del turismo. Entonces, es bueno organizarse de forma que todos los sectores armonicen para beneficio mutuo, aunque la Ley de General Turismo no contempla derechos y obligaciones para los pobladores, como lo hace para turistas y empresas del sector.

Hace poco me llamó un señor de San Juan del Sur, me contaba que ya no aguantan el ruido, que necesitan del turismo, pero no es preciso estar las 24 horas con música ni tenerla al máximo volumen. Que han reclamado de varias formas y no les resuelven. Sería interesante encuestas de satisfacción también para los pobladores, no sólo para los turistas.

El Reglamento de alimentos, bebidas y diversiones, establece que la empresa será responsable de tomar las medidas necesarias para evitar que residuos, olores, ruidos u otras situaciones molestas, incomoden los espacios públicos y vecinos. Entonces, la evaluación de la calidad de los locales debería incluir la calidad del ambiente acústico y la no afectación del entorno. Pero en los restaurantes del frente costero, el ruido es tan estridente que no se puede disfrutar a la vez de un almuerzo y la vista al mar.

La salud del medioambiente nos dice cómo está la salud de la población. También nos da referencia de la educación y desarrollo del país. Y si hay ruido, como éste enferma, no habría por qué esperar que los habitantes denuncien y demanden atención. Parece que todavía no nos hemos clarificado de los efectos que causa y lo consideramos como algo a lo que nos podemos acostumbrar, más aún si las actividades generan divisas. Pero ambas cosas pueden darse y hacer turismo sin tanto ruido

En algunos casos se toma la tranquilidad como condición para elegir el destino. Y si no se tiene en cuenta, el hecho es que los turistas permanecen sólo unos días, o pueden buscar un hotel retirado o con debido aislamiento acústico. Mientras que los habitantes están todos los días obligados a escuchar la música en vivo y los equipos de sonido hasta el amanecer. Luego viene la limpieza de locales y calles y la entrada de vehículos. Descansar les es imposible.

La citada Carta de Lanzarote dice: “La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto públicos como privados.” Esto nos lleva a la necesidad involucrar a la comunidad. Sin embargo, cuando no se le tiene en cuenta ni se han tomado medidas de control, debe unirse para que se propicie un ambiente que no perjudique su salud, pues “toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población”, según la Carta, que me dio más elementos que las leyes nacionales, en este aspecto. Y no puede mejorar la calidad de vida, si la gente se enferma.

En general, se necesita una regulación para que el turismo contribuya con el ambiente acústicamente saludable. Es tarea de todas las instituciones y sectores involucrados. Y no sólo implica normar niveles sonoros, sino una serie de medidas preventivas y correctivas, desde que se solicita el permiso para la actividad: ubicación, construcción, horario, parqueos. Regulación del tráfico, incluido el uso de la bocina y la música dentro del vehículo. Podría haber supervisores ambientales que vean, además de las otras formas de contaminación, la problemática del ruido.

También es necesario tomar en cuenta el uso de equipos portátiles entre los turistas, pues cada quien lleva su grabadora o enciende el equipo del vehículo y todos con el máximo volumen. Una campaña de educación ambiental ayudaría mucho.

Hay otras acciones relacionadas, como establecer un horario para el aseo de locales y calles, ordenamiento de negocios en el frente costero, parqueos retirados de la playa; crear espacios verdes, paseos, vías para bicicletas. Y seguridad. Todo esto permitiría recuperar la playa y evitaría la concentración, por ende disminuir el ruido. Y seguro que generaría más empleos.

Esto son sólo ideas, y podrían ser válidas también para otros centros turísticos. Los afectados pueden proponer acciones según su realidad, para recuperar un poco la tranquilidad y la salud. Y a lo mejor llegaría más gente, porque son varios los comentarios que he escuchado al respecto. La bahía es preciosa, aún con el ruido me encanta… por un rato. ¿Por qué no hacerla aún más atractiva y acogedora?

El problema es que parece que ruido y turismo son inseparables. Los gigantes amplificadores de sonido no faltan en las actividades culturales y ferias, en cualquier ciudad, a tal punto que los parques retumban y se habla a gritos para conversar entre los visitantes o con los vendedores. Y no se puede apreciar la música o la poesía. ¿Por qué no un sistema de sonido con varios amplificadores de menor potencia? De tal manera que se escuche bien y sea agradable desde todos los ángulos, sin afectar el disfrute de la actividad.

Y ojalá que en la isla de Ometepe se comience a prevenir antes de que el ruido seque el “Oasis de paz”.

sábado, 30 de abril de 2011

Sábato: Los valores son los que presiden las grandes decisiones

Doraldina Zeledón Úbeda

Publicado el 30 de abril 2010, por El Nuevo Diario
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73402

En artículo reciente expresé que lo más importante es defender el derecho al medioambiente, pues está por sobre los otros derechos. Ahora que leí La Resistencia de Ernesto Sábato (Argentina, 1911), pienso que lo primero a defender son los valores. Porque ¿cómo vamos a tener solidaridad con las generaciones futuras si no les dejamos ni agua? O, ¿cómo la educación va a crear valores si en la práctica crecen los antivalores?

Sábato es novelista, ensayista, pintor, Doctor en Física, candidato a Premio Nóbel de Literatura varias veces, incluyendo este año, y con premios en su país y en el mundo. Publicó en el 2000, en género epistolar en la edición digital de Clarín, La Resistencia. Primera carta: Lo pequeño y lo grande; Segunda carta: Los antiguos valores; Tercera carta: Entre el bien y el mal; Cuarta carta: Los valores de la comunidad; Quinta carta: La resistencia; Epílogo: La decisión y la muerte. A la vez que habla de la pérdida de valores, reconoce que todavía hay esperanzas e invita a resistir, lo que no es igual que resignarse, aclara. Comparto aquí algunas citas seleccionadas, tituladas y ordenadas a mi manera. Más que comentarlas, prefiero dejar sola la belleza de estas perlas cultivadas durante un siglo. Gracias al amigo que me sugirió el libro. ¡Y gracias al autor!

Antiguos valores. Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquéllos que no tienen valor en dinero sino en belleza.

La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas.

Vejez. Así nos es dado ver a muchos viejos que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, cuando en realidad miran hacia dentro, hacia lo más profundo de su memoria. ¡Qué poco tiempo le dedicamos a los viejos! (…) El abandono que los hombres de nuestro tiempo hacen de las personas mayores, de los padres, de los abuelos, esas personas a quienes les debemos la vida. Nuestra “avanzada” sociedad deja de lado a quienes no producen. ¡Dios mío!, ¡dejados a su soledad y a sus cavilaciones!, ¡cuánto de respeto y de gratitud hemos perdido!

Ruido. En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco?

Vergüenza. ¿Han notado que la gente ya no tiene vergüenza y, entonces, sucede que entremezclados con gente de bien uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones, como si nada? En otro tiempo su familia se hubiera enclaustrado, pero ahora todo es lo mismo y algunos programas de televisión lo solicitan y lo tratan como a un señor.

Corrupción. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños. ¡Ésta es la gran obscenidad! ¿Cómo vamos a poder educar si en esta confusión ya no se sabe si la gente es conocida por héroe o por criminal? Dirán que exagero, pero ¿acaso no es un crimen que a millones de personas en la pobreza se les quite lo poco que les corresponde? ¿Cuántos escándalos hemos presenciado, y todo sigue igual, y nadie —con dinero— va preso?
Cuando fuimos niños aprendimos el comportamiento viendo a los hombres que simplemente cumplían con el deber —una expresión hoy en desuso— esperando recibir una recompensa digna por su trabajo, pero que nunca hubieran aceptado ningún soborno. Eran personas con dignidad: no se hubieran metido en el bolsillo lo que no les correspondiera, ni hubieran aceptado sobornos ni bajezas semejantes.
Miles de hombres se desviven trabajando, cuando pueden, acumulando amarguras y desilusiones, logrando apenas sostenerse un día más en la precaria situación mientras casi no hay individuo que tras su paso por el poder no haya cambiado, en apenas meses, un modesto departamentito por una lujosa mansión con entrada para fabulosos autos. ¿Cómo no les llega la vergüenza?
Libertad. Como hombres libres en un campo de reclusos nuestra misión es trabajar por ellos, de todas las formas a nuestro alcance. “La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar”, afirmó Gandhi.

Tolerancia y diversidad. Debemos hacer surgir, hasta con vehemencia, un modo de convivir y de pensar, que respete hasta las más hondas diferencias.

Competencia. Es crucial que comprendamos que la primera huella que la escuela y la televisión imprimen en el alma del chico es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, y el más enfático individualismo, ser el primero, el ganador. Genera una gran confusión enseñarles cristianismo y competencia, individualismo y bien común.

Niñez ante contradicciones. Quizá sean los chicos los que nos vayan a salvar. Porque, ¿cómo vamos a poder criarlos hablándoles de los grandes valores, de aquellos que justifican la vida, cuando delante de ellos comprueban que se hunden millares de hombres y mujeres, sin remedios ni techos donde protegerse? O ven cómo poblaciones enteras son arrasadas por inundaciones que pudieron evitarse.
Esperanza. Invitación a resistir. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes.

Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación.
El ser humano sabe hacer de los obstáculos, nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar.

Los valores son los que nos orientan y presiden las grandes decisiones. Unidos en la entrega a los demás y en el deseo absoluto de un mundo más humano, resistamos. Esto bastará para esperar lo que la vida nos depare.

"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido". Ernesto Sábato

Dejo aquí un texto sobre el ruido, tomado de "La Resistencia".

"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido. Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo?

Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos."

Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido, Ernesto Sábato

 Tomado de La Resistencia.

Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo? 

Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. 

Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. 

En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos.

Muere el escritor argentino Ernesto Sábato a los 99 años

Por elnuevodiario.com.ni | Internacionales

El escritor Ernesto Sábato, Premio Cervantes de Literatura y uno de los grandes autores argentinos del siglo XX, murió a los 99 años en su residencia de Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires, informó este sábado la familia.

"Se nos fue de noche, es un grande que se va. Hace 15 días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", señaló su compañera de 30 años y colaboradora personal, Elvira González Fraga, al confirmar el deceso ocurrido a la 01H00 del sábado (04H00 GMT).

"Venía sufriendo hace tres años. De alguna manera se acercaba a los 100 años pero era doloroso de ver", confesó la mujer a Radio Mitre, que lamentó la muerte del autor con quien dijo "nos hemos acompañado como treinta años".

Agregó que "hace mucho tiempo que Sábato estaba mal pero de alguna manera estaba estable, le gustaba mucho la música, le poníamos música para entretenerlo".

Sábato iba a ser homenajeado el domingo en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, a poco de cumplir cien años.

Premio Cervantes de Literatura en 1984, Sábato escribió obras fundamentales para las letras argentinas como "El Túnel", "Sobre héroes y tumbas" y "Abbadón, el exterminador".

"Hay una obra clave de Sábato que es 'Hombres y engranajes', que habla de manera magnífica sobre la relación entre el hombre y la tecnología, algo que está pasando en forma contemporánea", dijo el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi.

El último homenaje se lo tributaron el fallecido ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y la hoy mandataria y entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, cuando financiaron la creación de un museo y Casa de la Cultura en su honor.

Nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas, Sábato fue el penúltimo de once hijos y sus biógrafos creen que parte de su atormentada personalidad deviene de haber sido bautizado como su hermano inmediatamente mayor, muerto poco tiempo antes.

En 1984, encabezó a un selecto conjunto de personalidades en la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep) que publicó el famoso 'Nunca más', con relatos y testimonios de las víctimas y sobrevivientes de la dictadura (1976/83).

"Hemos compartido horas de conversaciones, de lucha cuando integrábamos la Conadep", recordó Graciela Fernández Meijide, ex senadora y miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH).

"Me apena la muerte de Ernesto Sábato, nos quedan sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país", dijo por su parte el canciller Héctor Timerman, a través de la red social Twitter.

"Sábato representa más que literatura. Sin duda, fue el último escritor argentino de verdadera llegada popular como referente cultural. Un tipo de figura que me parece que ha desaparecido en el horizonte actual", dijo María Rosa Lojo, investigadora y escritora quien hizo su tesis de doctorado sobre este autor.

Sábato será velado este sábado en el club Defensores de Santos Lugares, el pueblo de la provincia de Buenos Aires donde vivió durante décadas.

El Nuevo Diario, 30 abril 2011.

sábado, 23 de abril de 2011

16º Día Internacional de Conciencia sobre el ruido

Doraldina Zeledón Úbeda

Estamos en año de elecciones. Los políticos deberían agregar en sus programas la problemática ambiental, incluido el ruido; pero si por la víspera se saca el día, nos espera una avalancha de altos decibeles. Ahora menos que las alcaldías y delegaciones de gobierno se sumen al Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, que se celebra el último miércoles de abril.

El año del ruido electoral comenzó, increíblemente, con la visita de los altoparlantes a los enfermos de algunos hospitales (END, 26 enero) donde, según la OMS y nuestro Código Penal, el máximo nivel sonoro en las salas debe ser de 30 decibeles. Y no deberían estar en zonas con saturación acústica ni a la orilla de avenidas. Ni permitir publicidad ambulante o estacionaria en sus alrededores.

Le siguió la violencia acústica promoviendo la paz en parques y rotondas. Y el ruido movilizado por las calles. También se sumó la “Fórmula de la Esperanza”, cuando presentó a su candidato a vicepresidente “Entre bombas, cohetes, morteros y banderas rojas…)” (END, 14 marzo). Y han criticado a los universitarios y a otros partidos... Lo peor está por venir, hay que preparar protectores auditivos. ¿Cuántas multas impondrá la Alcaldía de Managua, de acuerdo con su ordenanza de medioambiente?
Aquí eso no tiene importancia, ni siquiera para el Ministerio de Salud, el de medioambiente o educación. Peor cuando se cambian las funciones; y, en vez de educación ambiental y para la salud, se hace propaganda para el partido. Y no es sólo el gobierno central; también desde las alcaldías, mande quien mande. Debería prohibirse a los funcionarios no estar activos en su asociación política mientras ocupan cargos públicos.

Sabemos que es lo contrario. Poco a poco podríamos ir sumando para revertir las cosas. Lo primero es la educación, por eso son necesarias las efemérides ambientales; para hacer conciencia. Y parece que los medios van a la cabeza. Sería interesante que los partidos ese día no usen altoparlantes. ¿Y que tal si se sumaran al minuto de silencio que algunas organizaciones hacen en otros países? Así podrían escuchar, aunque sea un minuto. Y cómo me gustaría que un día al año no hubiese noticias sobre políticos.

Pero no sólo es el ruido electoral. En el hogar, en cada vecindario, en el trabajo, también lo podemos prevenir y controlar. Informarnos sobre sus efectos y nuestros derechos. Conocer las leyes, divulgarlas, cumplirlas y exigir su cumplimiento. Aquí van otras sugerencias, más las que usted agregue.


En el hogar y el vecindario:

• Cuando pasen las “baratas” con promesas (o las promesas baratas), cierre la puerta o use protectores auditivos, porque pasan una y otra vez, hasta saturar el ambiente y la paciencia.
• Controle el ruido en la propia vivienda: electrodomésticos, gritos, portazos. Evite ruidos en horas de sueño, descanso, estudio. Respetar el espacio de cada quien. También baje el volumen para que el vecino escuche la música de su preferencia.
• Cuando vaya a comprar o alquilar casa, revise el asilamiento acústico y el vecindario. Prevenir le puede ahorrar disgustos, dinero, estrés y enfermedades.
• Procure el aislamiento acústico de su vivienda, al menos cerrar huecos y hendijas para que no se propague el sonido. Es importante cerrar el espacio entre techo y pared, sobre todo si las viviendas están pegadas, de paso se asegura la privacidad. El cielorraso, además de atenuar el calor, mitiga el ruido. Hay técnicas y materiales para aislamiento acústico, bien conocidas por ingenieros y arquitectos.
•Cuando el vecino haga ruido, pídale que baje el volumen, si no lo hace, regálele una copia del artículo 534 del Código Penal. Y de la ordenanza municipal. Si continúa, denúncielo. Recuerde que cada vía (administrativa, penal, laboral, etc.) tiene su propio marco jurídico. El 534 es para lo penal. Y olvídese del artículo 9 de la Ley de Delitos Ambientales, que hace ratos está derogada. Solicite copia de ordenanzas, reglamentos, permisos (hay que pagar los costos). Haga la denuncia por escrito y déjese copia. Solicite, también por escrito, los informes de medición y resoluciones. Busque ayuda profesional, como cuando necesita un contrato o atenderse un dolor de muela. Recuerde que el ruido enferma.
• Haga gestiones a pie o en bicicleta. A veces vamos en vehículo a unas cuantas cuadras. Esto requiere mejorar la seguridad ciudadana, calles y señalización.
•No suene la bocina de su vehículo sin necesidad.

En el trabajo:

• Conocer las leyes de seguridad ocupacional y organizarse.
• Usar equipos de protección personal.
• Instalar señales preventivas.
• Tratamiento acústico a los aires acondicionados, máquinas, generadores de energía (los hospitales, por ejemplo), con soportes antivibratorios y aislamiento.
• Con Internet y las nuevas tecnologías, se puede incorporar el trabajo a distancia.
Además de no usar el vehículo, se ahorra tiempo. Hay tareas para las que no es necesario estar en la empresa. Pero asegure la relación y prestaciones laborales.

Para políticas públicas:

• Calles peatonales en centros recreativos y en las calles de comercio.
• Mejorar el transporte público para que sea más utilizado y disminuir así el uso de vehículos privados o transporte selectivo. Mantenimiento de motor, carrocería y silenciador. Hay buses que hacen tanto ruido, que el estruendo se escucha desde lejos.
• Prohibir música estridente y radios en buses y taxis; que, además, es propicia para distraer a conductores y usuarios, lo que puede traer accidentes y asaltos.
• Apagar motor de vehículos cuando se estacionen.
• Controlar uso de alarmas y bocinas.
• No importar equipos ni vehículos usados ruidosos.
• Agregar el aislamiento acústico de viviendas en el Código de Construcción.

La Policía de Tránsito, el Ministerio de Transporte, alcaldías y cooperativas, tienen mucho por hacer.

Más en sitios Web: “Ruido, un problema en Nicaragua".
http://nica42.tripod.com/evfuturo