Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

jueves, 2 de julio de 2009

¿Mata el ruido?

Doraldina Zeledón Úbeda


Hay personas que me preguntan por qué no escribo sobre la basura o sobre leyes. Otros, sobre cosas agradables. En cambio hay quienes desean más sobre ruido. La verdad que sí escribo sobre otros temas. Si pudiera, me dedicaría a investigar y escribir más sobre ruido, pues hay mucho qué decir. Por ejemplo, se sigue citando la Ley de delitos ambientales, que ya fue derogada por el Código Penal, artículo 566, numeral 34; ahora, para este caso rige el artículo 534 del Código.
También se dice que 65 dBA es el máximo para no afectar la salud. Habría que aclarar que es para no afectar la salud auditiva; pues niveles más bajos pueden afectar la salud, por ejemplo el sistema cardiovascualar o producir estrés. Y en cuanto a que no parezca agradable el tema, hay muchas cosas que no son agradables, pero sí necesarias, como las medicinas; o mantener una dieta (no las “dietas” por asistir a ciertas reuniones).

Sobre el ruido se puede escribir desde diferentes ángulos. A mí me ha motivado que cause tantos problemas y se le dé tan poca atención. Es como ver que tiran un montón de basura frente a vos, y no movás los labios. Pareciera que no tenemos discernimiento, que no fuéramos “homo sapiens”. Según he leído, así pasó con los efectos del tabaco y ahora ya sabemos cuánto cuestan y cuánto duelen sus efectos.
A veces parece exagerado decir que el ruido enferme, y peor que mate. Los diputados esto deben tomarlo como una locura, pues para ellos es una simple falta, tipificada en el Código Penal. Lo he dicho y lo seguiré diciendo, pues es una irresponsabilidad mortal apostar con la salud y el medioambiente. Porque “Si non facéis las cosas, mas las viereis, / si por la lengua no las repudiareis, / es como ver cargar la cruz / y con los ojos aplaudiereis.” (Cancionero de Milán).

Si se analizaran bien las causas de muerte o de las enfermedades, y si contáramos con estadísticas sobre el problema, probablemente no nos asustara ni sería una exageración decir que el ruido mata. Hace varios años me llamó la tención una afirmación de la Organización Mundial de la Salud (OMS): una exposición de largo plazo al ruido del tráfico con valores de 65 a 70 dBA (decibeles A), de nivel promedio durante 24 horas, también puede tener efectos cardiovasculares. (Guías para el ruido urbano).

Lo peor es que cada día el ruido aumenta, debido a muchos factores, entre ellos la falta de prevención y control; no sólo de parte de las autoridades, también de las empresas, organizaciones, instituciones y la propia población. Y nos preocupamos poco porque no estamos claros de si realmente es grave. A veces porque otros problemas nos agobian más, pero si encima del ajetreo o la desesperación por conseguir el gallopinto de cada día, estamos estresados por el ruido, la salud puede peligrar.
Somos agredidos por el ruido en todas partes y en todo momento: en la propia casa, en el vecindario, el trabajo, el comercio, el turismo, la iglesia, en la calle, en actividades recreativas. Sin embargo, los diagnósticos ambientales no lo incluyen, porque la gente no lo menciona. Seguramente no lo menciona porque los instrumentos que se elaboran para recoger información como insumo para los planes, no lo toman en cuenta.

En el 2007 varios periódicos y sitios de Internet del mundo reprodujeron una noticia publicada por la revista New Scientist (http://www.newscientist.com/), sobre los efectos del ruido en la salud, basada en un estudio de la OMS. Son investigaciones del otro lado del mar, aquí todavía no las tenemos; pero el ruido afecta en cualquier parte. Copio una de las notas informativas:

La OMS corrobora que el ruido es causa de mortandad prematura de miles de personas

La exposición a niveles de ruido de 50 o más decibelios basta para originar problemas cardiovasculares

3 Noviembre, 2007, de Rubén Roa.

Tan sólo el ruido ocasionado por el tráfico contribuye a un 3% de las defunciones por ataques cardiacos o aplopégicos en Europa, según señala un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado por la revista "New Scientist".

En este informe se afirma que, dado que alrededor de siete millones de personas mueren anualmente de enfermedades cardiacas en todo el mundo, puede calcularse en unas 210.000 los fallecidos como consecuencia del ruido.

Esta investigación asegura que más de 600.000 años potenciales de vida sana se pierden todos los años en Europa por culpa de enfermedades y minusvalías relacionadas con el exceso de ruido. La música a todo volumen causa asimismo la pérdida de capacidad auditiva, algo que afecta a casi un 2% de los niños y jóvenes europeos de entre siete y diecinueve años. Asimismo un 2% de los europeos sufren perturbaciones graves del sueño por culpa de esa contaminación sonora y al menos un 15% se quejan de molestias.

Los científicos de la OMS que han llevado a cabo el estudio señalan que la exposición a niveles de ruido de 50 o más decibeles basta para originar problemas cardiovasculares. "Hasta ahora, el ruido había sido como la cenicienta entre los tipos de contaminación sin que se le prestase demasiada atención", declara el profesor Deepak Prasher, del University College de Londres y uno de los autores del estudio. (…)

La producción constante de hormonas del estrés pueden causar en el metabolismo humano alteraciones de larga duración que ponen la vida en peligro, advierten los expertos”.

Fuente: http://atencionprimaria.wordpress.com/2007/11/03/la-oms-corrobora-que-el-ruido-es-causa-de-mortandad-prematura-de-miles-de-personas/


Artículo en revista New Scientist:

http://www.newscientist.com/article/mg19526186.500-dying-for-some-quiet-the-truth-about-noise-pollution.html

Artículo Relacionado
Se incrementa el riesgo de un Ataque Cardiaco
El Ruido puede incrementar tu riesgo de ataques cardiacos

Miranda Hitti, ­ 28 de Noviembre, 2005
(Foxnews.com)
Ruido constante no es lo que tu Corazón desea, muestra un estudio hecho en ataques cardiacos.

"Los ruidos crónicos están asociados con el riesgo de ataques cardiacos" explican doctores alemanes del Periódico europeo sobre el Corazón.
Están hablando de un torrente de ruido en casa o en el trabajo, por ejemplo el ruido del tráfico, construcciones, el ruido constante de una oficina grande y siempre con prisa.


Las oficinas y las ciudades no necesitan quedarse en complete silencio pero si necesitan bajarle al volumen para ayudar a los corazones, escriben el investigador Stefan Willich, MD, y sus colegas. http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=9016090986793150817


¿Como es posible que el ruido incremente el riesgo de ataques cardiacos?, puede ser consecuencia de estrés relacionado con ruido, comenta el equipo de Willich.


Willich es el director del Instituto de Medicina social, epidemiología y salud económicas del centro Medico de la Universidad Caridad de Berlín.
Estudio en Ataques Cardiacos.


El estudio de Willich cubrió 4,115 sobrevivientes de ataques cardiacos de los 32 hospitales más grandes en Berlín, desde 1998 hasta el 2001. La mayoría de los pacientes fueron hombres en sus cincuentas.


Los pacientes calificaron sus exposiciones a ruidos en los últimos años antes de sus ataques, también calificaron sus molestias y sensibilidad a esos ruidos.


Los investigadores usaron mapas del trafico, evaluaron donde vivía cada paciente, checaron también los niveles de ruido en sus trabajos.


Por comparación, pacientes de los mismos hospitales que no habían sufrido de ataques cardiacos fueron incluidos también en el estudio.


El ruido, mayor riesgo de Ataque cardiaco


El Ruido crónico fue enlazado de un ligero a moderado incremento del riesgo de ataque cardiaco, escriben los investigadores.


La sensibilidad al ruido resultó ser menos importante que el ruido en si mismo, de acuerdo al estudio.


Ligeras diferencias fueron vistas entre hombres y mujeres. El riesgo de ataques cardiacos en el corazón femenino fue mas afectado por molestias resultantes de ruidos ambientales. Incluyendo ruidos citadinos, pero no ruidos de lugares de trabajo.


Sin embargo, en los hombres, el riesgo de ataque cardiaco fue más fuerte con el resultado de molestias causadas por ruidos relacionados con el lugar de trabajo.


"Una explicación lógica es que las mujeres en nuestro estudio pasaban mas tiempo en casa comparados con los hombres" escriben los investigadores. Piden que se apliquen más estudios para descubrir como afecta el ruido al corazón humano.


Riesgos relacionados con Familia
Ciertamente el ruido no es el único riesgo que los pacientes sufrieron.
Los sospechosos usuales como cigarrillo, diabetes, presión arterial y peso incrementaron el riesgo de ataque cardiaco.


Combinando estos dos factores puede ser letal, escribe Willich. Por ejemplo alguien que fuma mientras trabaja en una oficina ruidosa puede tener un incremento aun mayor en riesgo.


Los resultados no se extienden a gente que muere de ataques cardiacos, pacientes rurales y gente más grande de 70 años. Esos grupos no fueron incluidos en el estudio.


Cómo el ruido lastima el Corazón
El estudio de Willich no prueba que el ruido causó ninguno de los ataques al Corazón en estos pacientes.


Los pacientes tampoco fueron expuestos a ruidos para ver como respondían sus corazones. Los investigadores estudiaron patrones en los ataques cardiacos y la exposición al ruido.


Un patrón de cerca de 60 decibeles de ruido callejero fue importante. Más allá de ese patrón, niveles de ruidos mas altos no empeoraron el riesgo de ataque.


En Europa, trabajadores expuestos a 85 o mas decibeles de ruido son obligados a usar protección en los oídos, (por ejemplo durante una construcción). Esta política puede que proteja los oídos pero no el corazón, dicen Willich y colegas.


Escrito por Miranda Hitti, revisado por Louise Chang. Md.
FUENTES: Willich, S. European Heart Journal, 24 Nov. 2005; edición en línea. News release, MW Communications.

sábado, 20 de junio de 2009

Comunicación, ruido y fe

Doraldina Zeledón Úbeda

Primero, aclaro, nada tengo en contra de ninguna religión. Sí tengo mucho a favor de la salud, la paz y la tranquilidad; la libertad y demás derechos humanos que el ruido quebranta.

Cada religión tiene sus ritos, sus costumbres. Para los católicos, se debe orar en silencio. Los evangélicos hacen lo contrario. ¿Por qué pedirles silencio? Leyendo la Biblia encontré expresiones a favor de ambos: orar en silencio o en voz alta; pero no he podido encontrar una expresión que aliente a gritar o al ruido estridente. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” dice el Evangelio de Mateo.

Alguien me decía que no tenía por qué esconder su fe, que debe demostrar su alegría, con cantos y alabanzas. Perfecto, pero sin que la alegría alcance altos decibeles que enfermen y lleven tristeza a otros. Quizás los evangélicos se basan en la expresión de San Pedro “la fe viene por el oír”. Para que la gente crea, tiene que oír. Pero si el ruido daña el oído, no puede oír. ¿No habría fe?

También los católicos hacen ruido: durante las purísimas, semana santa, fiestas patronales. Y ante la muerte, el católico llora, a veces grita. El evangélico alaba a Dios, llora en silencio. En el fondo, ambos tienen objetivos comunes: la salvación, anunciar el Reino de Dios, ayudar al prójimo.

Jesús envió a sus discípulos a divulgar el Reino de Dios. ¿Pidió que lo hicieran en silencio o con ruido? La respuesta la encontramos en sus formas de comunicación: parábolas, milagros, visitas, pláticas. ¿Lo haría gritando? Sus hechos y circunstancias son el principal mensaje: ¿Por qué nació en un pobre pesebre y entre animales? ¿Por qué entró a Jerusalén en un burrito? ¿Por qué sacó a los mercaderes del templo? ¿Por qué compartió el pan y el vino? ¿Por qué fue crucificado entre dos ladrones? ¿Y qué más comunicación que el silencio en la cruz? ¿Por qué no pataleó, gritó y se soltó?, en cambio dijo “perdónales porque no saben lo que hacen”. Como vemos, el mensaje es el propio Jesús, por eso “la palabra se hizo carne”.

“La fe, si no va acompañada de obras, está muerta en sí misma”, dice el apóstol Santiago. De nada servirían cultos y misas sin la práctica. El Padre Odorico, de San Rafael del Norte, no utilizó grandes parlantes para obligar a la gente a escuchar; más bien hablaba en voz baja (así lo recuerdo). Su obra espiritual crece inclusive ahora; por eso, como me han contado, los creyentes se desbordan desde las montañas y van en caravanas desde las ciudades, para conmemorar el día de su muerte. ¿Entonces, será necesario el sonido intenso para atraer feligreses? Si Jesús estuviera ahora, aquí, ¿haría uso de los megaparlantes que esta sociedad de consumo nos ofrece? Creo que no, porque él curaba y el ruido enferma.

Si Dios nos dio un sistema auditivo que no soporta los sonidos intensos, ¿por qué el ruido estridente para alabarlo? Cuando me protejo el oído, cuido la obra de Dios. Durante el programa “Camino de Emaús”, de Michèle Najlis, yo comentaba algo que, a mí, que tan poco sé de religiones, me dice una gran verdad: canta Ricardo Arjona: “… la naturaleza no se equivoca y si te hubiese querido con ropa, con ropa hubieses nacido”. Me parece genial. Me imagino vestida de plumas ¡y con alas! Con traje de guardabarranco o de quetzal. Pero está perfecto éste de piel humana “ajustado a tu figura”. Arjona habla de la naturaleza, no de Dios. Pero si Dios la creó, si hubiese querido que nos comunicáramos a gritos, nos habría dado un sistema auditivo que tolerara los 130 decibeles. O un sistema nervioso, circulatorio o mental que no se enfermara por falta de sueño ni por exceso de ruido. Pero no, el oído es para comunicarnos y si gritamos es difícil hacerlo. Y no sólo la palabra es comunicación, también la escucha, para escuchar se requiere silencio y tener bueno el oído.

Entonces, ¿por qué megadecibeles en los cultos? ¿Dónde queda el respeto por el ser humano, dónde la libertad de los vecinos que se ven obligados a escuchar? ¿No bastan amplificadores moderados y las técnicas de la oratoria para llevar el mensaje? ¿Dónde queda el mandato de Jesús que “los envió a predicar el Reino de Dios, y a dar salud a los enfermos”?, como leí en San Marcos. Parece necesaria una reflexión en las iglesias, para alabar a Dios sin afectar la salud ni la libertad ni la paz de los vecinos.

Me queda la inquietud, una contradicción que no me explico: Jesús pidió amarnos los unos a los otros, ¿por qué entonces, quien siegue sus enseñanzas, maltrata a los otros? ¿Por qué si las iglesias buscan ayudar al prójimo, hacen uso de sonidos intensos, que llevan a la desesperación? ¿Por qué si Jesús sanaba, ellas enferman? La gente ya no aguanta y lo denuncia. Pero no escuchan ni moros ni cristianos.

A mí, literalmente, me enferma y desespera la pólvora de la iglesia católica durante las madrugadas de diciembre. Quisiera tener alas para ir a buscar un nido en una montaña. O un colchón en el fondo del agua. No en el lago de Managua, porque sería un colchón de basura, me asfixiarían los olores y me aturdirían más los ruidos del malecón.

doraldinazu@gmail.com
Publicado en El Nuevo Diario, Managua.
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Credo
Amado Nervo

¿Preguntas en qué creo de fijo? No recato
mi confesión de fe, muy simple y cristalina:
Creo en Dios y en el noble sulfato de quinina.
y a veces creo en Dios... ¡pero no en el sulfato!

Lo demás, es acaso, puede ser y quizá;
lo demás, son dos mil años de discusiones;
es mucha teología, muchas definiciones,
sobre algo indefinible que envuelto en sombra está.

... Pero si me preguntas qué es lo que amo, verás:
¡Amo a Cristo Jesús!
-¿Haya o no haya venido?
- ¿No amamos tantas cosas que nunca han existido?
¿No amamos tantos seres qué no veremos más?
¿Piensas qué necesito dioses de carne y hueso
para adorarlos? Yo adoro las ideas
hechas dioses...
- ¿Aun cuando nunca esos dioses veas?
-¡Quién sabe si los amo justamente por eso!

miércoles, 3 de junio de 2009

Día del Ambiente Sonoro Saludable

Doraldina Zeledón Úbeda

La tierra dice: "¡No me odies!, Mira, yo soy tu madre.
¿Por qué me pisoteas con dureza?
Los tacones herrados de tus zapatos rudos me marcan
ignominiosamente.
Si soy toda suavidad para contigo,
¿Por qué no te descalzas?".
Salomón de la Selva.

Todos tenemos derecho a un ambiente saludable (Art. 60 Constitución), lo cual implica un ambiente sonoro saludable. Y el deber de protegerlo. Pero en todas partes hay ruido. A veces hasta en las actividades en pro del medioambiente. ¿Por qué? Quizás no se ve como un contaminante. Generalmente, cuando se habla de emisiones y contaminación del aire, no se le toma en cuenta.

Se ha considerado el medioambiente relacionado principalmente con lo natural, no como el medio, el entorno en el cual se desenvuelve un ser vivo. Por eso ha predominado la preocupación por lo verde y lo que conlleva. Medioambiente es eso y más. Y el ruido es más que una molestia. Es una pandemia para la que no se han inventado pruebas ni vacunas ni cercos epidemiológicos, pero que sí mata. Y también afecta la economía.

Para analizar el problema de la contaminación acústica necesitamos desmenuzar el concepto de medioambiente en general y delimitarlo al entorno del individuo, ya que el ruido se da en un ambiente específico. Hay una definición que me parece interesante, de Gerardo Barrantes. Ve el ambiente como el “entorno vital, el conjunto de elementos físicos, biológicos, económicos, sociales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con el individuo y con la comunidad en que vive, determinando su forma, su carácter, su comportamiento y su supervivencia. En términos más específicos, el ambiente sería el sistema constituido por el ser humano, la flora, la fauna y los microorganismos, el suelo, el agua, el aire, el clima, el paisaje; las interacciones entre los factores citados y los bienes materiales y el patrimonio cultural “

De aquí podemos desprender que el ser humano es también parte del medioambiente, con toda su cultura, incluyendo la cultura del ruido. Que el medioambiente no sólo está formado por una serie de factores, sino, también, de las interrelaciones entre éstos. “El ambiente es una combinación compleja entre lo natural y lo social, lo que obliga a realizar una valoración del daño ambiental más allá de las consecuencias sobre el medio natural”, agrega Barrantes. De ahí la preocupación que debería haber por incluir el ruido en los estudios de impacto ambiental. Y aplicar los principios de prevención y precaución en las diferentes actividades y proyectos ruidosos. Para que el ambiente sea saludable se necesita no sólo que favorezca la salud física, sino que haya situaciones propicias para la salud síquica. El ruido afecta a ambas.

Me gusta mucho esta afirmación en una sentencia española, aplicable en cualquier país, inclusive donde el estómago vacío hace ruido: “Un ambiente en condiciones aceptables de vida, no sólo significa situaciones favorables para la conservación de la salud física, sino también ciertas cualidades emocionales y estéticas del entorno que rodea al hombre» (Tribunal Supremo, 70/2001, Sala de lo Civil). Y el ruido nos roba esas cualidades emocionales y estéticas del ambiente, que nos permiten crear, descansar, leer, escuchar o simplemente deleitarnos con nuestra música favorita o una puesta de sol.

Hay otro concepto (Guillermo Cano) que también considera el ambiente integrado por varios elementos: los recursos naturales útiles al hombre; los fenómenos naturales nocivos (terremotos, inundaciones); el ambiente cultivado, los recursos naturales producidos por el hombre; el ambiente creado, como la construcción de edificios hasta productos industriales y también ruidos, olores, sabores. (Material didáctico, FLACSO Argentina). El ruido es parte del ambiente creado, producto de “una combinación compleja entre lo natural y lo social”, que entra al ambiente que rodea al individuo.

La Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua también define el ambiente como un sistema de elementos naturales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con los individuos y con su comunidad (Art. 5, Ley 217). Entonces, el medioambiente saludable consistiría en la calidad de sus elementos y relaciones, de tal manera que aseguren la salud de las personas, los otros seres vivos y demás elementos del ambiente.

Con respecto al sonido podemos considerar el medioambiente como el entorno sonoro vital del individuo, con sus elementos naturales, sociales, económicos, culturales, psicológicos, estéticos, recreativos, que influyen en el desarrollo integral de su personalidad, lo que conlleva la realización de su vida privada, familiar, profesional, social, y el disfrute de sus derechos.

En síntesis, el medioambiente no es sólo lo verde ni sólo lo natural, sino la combinación de una serie de factores naturales y de origen antrópico. El ambiente sonoro es el conjunto de sonidos en un entorno, que llega a los oídos en un lugar y momentos dados (F. Miyara). Y ambiente sonoro saludable es el entorno sin contaminación por ruido; el entorno acústico en armonía, que no afecte la salud, física y psíquica, ni las relaciones entre las personas.

Entonces, ¿por qué no descalzarnos, tanto de los tacones como de todos los instrumentos, maquinarias, equipos y acciones rudas, para evitar hacer ruido, al menos el día mundial del medioambiente? Y que también sea el “Día Mundial del Ambiente Sonoro Saludable”.

Fuente: Derecho a un ambiente sonoro saludable: garantías jurídicas.
doraldinazu@gmail.com

lunes, 1 de junio de 2009

Afectados por el ruido: varias veces víctimas

Doraldina Zeledón Úbeda
END - 16:33 - 31/05/2009

Moriré si el silencio es tan necesario como parece para el que quiere retirarse al estudio.
Séneca. Epístola LVI a Lucilio.

Muchas veces las personas afectadas por el ruido prefieren aguantar y no reclamar, pues sienten que andan de estación en estación y su viacrucis de nada sirve. Realmente se viven situaciones estresantes y de impotencia. Es que el ruido y todo lo que conlleva es como una tiranía. Veamos algunas de las agresiones por las que pasa una persona que reclama:
Primero, está la agresión acústica del propio ruido. Luego, es tratado de problemático, invivible. De víctima se convierte en agresor. Si interpone una denuncia, generalmente, tardan en responder. Cuando la inspección llega, tiene que aceptar la “invasión a su intimidad”, como expresan algunos cuando llegan a medir los niveles sonoros en su dormitorio. ¿Es necesario? Primero debería hacerse el control en la fuente que origina el ruido. Por ejemplo, ir a la discoteca para asegurar el nivel sonoro adecuado y comprobar el aislamiento acústico. No sólo que esté completamente cerrada sino que “impida la emisión de sonidos, música o ruidos fuera de los locales” (art. 534 Código Penal). Después, medir el ruido fuera del edificio y frente a la vivienda de los afectados. Si con esto se comprueba que se sobrepasan las normas, quizás no sea necesario “invadir la intimidad”. Algunas veces puede serlo. Se debería establecer una indemnización por invadirla, a pagar por el contaminador.
Y cuando se hace la medición, el afectado se ve obligado a aceptar los niveles sonoros que disponga la inspección, no lo establecido. Si para el interior de un dormitorio la ley establece que el máximo nivel sonoro del ruido continuo es de 30 decibeles medidos con la escala A del sonómetro (30 dBA), eso es lo que se debe tomar en cuenta. A veces se razona que se pueden aceptar unos cuantos decibeles más. Sin embargo, con 33 dBA ya es demasiado, pues el incremento de 3 dBA significa el doble de la energía sonora (Brüel & Kjael). Por esta razón, la ley laboral establece que después de 85 decibles, por cada 3 decibeles que se sobrepasen se debe reducir el tiempo de exposición a la mitad.
Según un informe, en un dormitorio el sonómetro marcó 49 dBA en el ruido continuo, entonces dijeron que con 39 estaba bien, 10 decibeles más. Esto lo determinaron bajando el volumen poco a poco hasta que el afectado aceptara un determinado valor; es decir, no llegaron a hacer cumplir lo que dice la ley. Además, no es igual la afectación cuando hay más personas y se está levantado, que cuando se está queriendo dormir.
Después de la inspección, la persona que interpone la denuncia no recibe copia del informe, tiene que solicitarlo por escrito y esperar varios días. Es una pérdida de tiempo y recursos, para él y para las instituciones. Y si hay una resolución administrativa y no se cumple ni se le da seguimiento, vuelve el ruido.
Además, es víctima por la falta de prevención de parte de las autoridades al otorgar licencias sin que se cumplan los requisitos. Realmente se hace control porque no hay prevención. Si hubiese ordenamiento territorial, si el local contara con un verdadero aislamiento acústico, si se controlara el volumen en los equipos de sonido, se respetaran horarios y se les diera seguimiento, serían menos las afectaciones. Si las autoridades de salud tomaran en cuenta el ruido antes de otorgar una licencia, quizás no habría que ir a medir hasta el dormitorio. Y si se hicieran inspecciones de oficio, el sufrimiento sería menor, especialmente cuando hay temor hacia los poderes económicos, políticos, religiosos.
Si hacemos un recuento de lo expuesto, las personas afectadas por el ruido son víctimas más de una docena de veces. ¿Cuánto más lo será si continúa el proceso? Por eso hay que tomar una actitud activa, pues al ser víctimas tantas veces, podemos terminar trituradas. Hay que tener un poco de paciencia (que a veces escasea como los sonómetros), pues esto es relativamente nuevo aquí y seguramente no se cuenta con los equipos ni con el personal necesarios. Faltan normativas claras, leyes y ordenanzas especiales y amplias sobre el control del ruido, no un artículo. Y en el caso del Código Penal, la agresión comienza desde los legisladores, pues decidieron que el ruido es una simple falta, lo cual implica cambios en el proceso y el afectado se siente más desprotegido.
A todo esto hay que sumarle la pérdida de sueño, los problemas de salud, cambios de carácter (me decía un profesor que ante el ruido lo que siente es “arrechura”) las afectaciones en el trabajo, las relaciones, la economía y la violación de varios derechos humanos.
Sin embargo, no hay que desistir. Algún día volveremos a dormir tranquilos y a escuchar el canto de las aves en las ciudades, aunque sea en el cementerio, si es que todavía quedan árboles que los alberguen. O a lo mejor, a falta de árboles y aves, nos instalan pajaritos de cemento con cantos de hierros. Pero mientras podamos, no debemos claudicar. Por la salud de los que quedan y de los que vendrán.

http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/4897

lunes, 13 de abril de 2009

14º Día Internacional de conciencia sobre el ruido






      No más ruido

      A propósito del 14º Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido


      Doraldina Zeledón Úbeda
      END - 19:46 - 28/04/2009



      “No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio dónde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque”.
      Jefe indio Noah Seathl (1854).



      Este 29 de abril es el 14º Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, establecido desde 1996 por la Liga para el Deficiente Auditivo, con sede en Nueva York. No hay fecha específica, se celebra el último miércoles de abril.El ruido está en todas partes, afectando la salud, la tranquilidad, el descanso, la comunicación, la calidad de vida, la economía, la convivencia y los derechos humanos. Esto lo saben muy bien los habitantes del barrio San Cristóbal, donde el ruido de la iglesia “Pozo de Salvación” los tiene condenados a un “pozo de desesperación”, como dicen ellos. Por eso un grupo de vecinos se sumó a la campaña mundial contra el ruido, un mal evitable si las autoridades quisieran.




      Pero recordemos que no sólo los ruidos estridentes son perjudiciales, un nivel sonoro continuo de 35 decibeles puede afectar, al impedir el sueño, o en una biblioteca. Un ruido de fondo de 40 decibeles es demasiado en un aula o en un hospital. A pesar de esto y de que existe bastante información, el tema se sigue ignorando. Una de las razones es porque las ondas sonoras que nos agraden no se ven, como la basura o las columnas de humo. Porque generalmente sus efectos no son inmediatos. Y los médicos parece que no lo valoran como causa de enfermedad. También porque, erróneamente, se le considera producto del desarrollo. Y como pocas personas lo denuncian formalmente, las autoridades no se preocupan mucho. Pero sucede igual que con el agua, contaminamos desde el hogar, la recreación, el trabajo, el comercio, los servicios públicos. Y en este caso, hasta con la oración a gritos o con pólvora.



      ¿Qué podemos hacer hoy y todos los días? Desde el hogar: bajar el volumen a televisores y equipos de sonido, no tirar las puertas ni arrastrar muebles, no gritar. No comprar juguetes ruidosos, que además de perjudicar la salud de los niños, los inducen a la cultura del ruido. Evitar, durante la noche o en la madrugada, actividades que generan ruidos. En fin, respetar el espacio de cada uno y los derechos de los vecinos a la salud, a la tranquilidad y a disfrutar de su vivienda.




      En el trabajo, lo primero debería ser capacitar en el tema del ruido y las leyes laborales que lo abordan. Disminuir el ruido o aislar los equipos. Usar protectores auditivos, cuando no se pueda reducir por otro medio. Debería ser obligatorio no sólo facilitar equipos de protección, también que el trabajador los use.En el transporte, pidamos a los conductores que no piten. Ojalá que los prometidos buses nuevos, no tengan bocinas. Y no sólo los buses, también los taxis van pitando por todos lados. Y que bajen el volumen de su música. Si no lo hacen, bájese. Los vehículos privados también contribuyen, pues sonar la bocina es el deporte nacional. Los conductores deben acostumbrarse a reducir la velocidad, reparar la carrocería. Si llevan carga, amarrarla, para que no suene. Apagar el motor cuando se estacionen. Las cooperativas de transporte deberían capacitar sobre la prevención, control y efectos del ruido. Sería saludable que se comiencen a aplicar las leyes a los transportistas. No he podido entender por qué la Policía no actúa.




      Desde la escuela se debe tomar conciencia del problema. El tema se puede abordar en las clases de lenguaje (periódicos, murales, foros, investigación, redacción, escucha), literatura, física, educación cívica, educación musical, ciencias naturales, derechos humanos, educación para la salud y para el consumidor; cultura de paz, medioambiente. Y reducir el ruido de las bandas musicales.En las universidades, la contaminación acústica, su prevención y control, deberían ser temas de estudios en Derecho, Salud, Arquitectura, Ingeniería, Educación, especialmente en Educación Ambiental. Un postgrado de calidad ambiental o de producción más limpia estaría incompleto sin el tema del ruido. También debería ser materia en medicina forense, en el sistema de justicia. Y en la Academia de Policía; podría ser el inicio de su higiene sonora para que puedan escuchar los bocinazos.




      ¿Qué hacer ante un conflicto por ruido? Abandonar el papel de víctimas y asumir una actitud activa. Dejar de lamentarnos y quedarnos con los brazos cruzados. Primero, tratar de negociar, si no se puede, hay que denunciarlo. Y exigir a las autoridades que cumplan con su función de proteger la salud y el medioambiente.El ruido es local, inmediato. Y cada día aumenta, igual que la temperatura. ¿Por qué esperar que otros denuncien el ruido que trota en mi propio oído? Hay que organizarse en cada barrio. Y actuar ya. Sin violencia, porque el ruido es “violencia acústica” y nosotros queremos convivencia, tranquilidad, paz sonora.doraldinazu@gamil.com Publicado en El Nuevo Diario.




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      Para el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido

      Doraldina Zeledón Úbeda





      El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, instaurado por la Liga para el Deficiente Auditivo, en Nueva York. El objetivo es informar y sensibilizar sobre los efectos del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida. Dentro de las actividades que la Liga propone para este día, está hacer un minuto de silencio, de 2:15 - 2:16 de la tarde y reflexionar sobe la problemática del ruido.







      En Nicaragua hemos venido sembrando la similla del no-ruido, de la paz sonora, desde el 2001, mediante artículos, comentarios, conferencias, orientaciones, publicaciones, sitios web, participación en programas de radio de radio, etc. Este año se suman habitantes del barrio San Cristóbal.







      Seguramente todos quisiéramos una capital más taranquila, donde se pueda trabajar sin el estrés del ruido; regresar al dulce hogar y tener dulces sueños. Venir de los departamentos y sentir satisfacción por estar en Managua y no desesperación por salir. Porque Managua es bonita por naturaleza, pero la hemos afeado con el desorden territorial y vial, con la basura y el ruido. ¿Por qué no devolver a nuestra capital al menos parte del encanto que sus habitantes añoran? ¿Y en los departamentos, quién no desea que su ciudad sea próspera y bonita, pero tranquila? Los sueños podemos hacerlos realidad.

      No tendremos una ciudad tranquila ya, quizás algunas no la podamos disfrutar, pero queremos creer que algún día habrá amaneceres sin ruidos y noches sin desvelos (al menos a causa del ruido). Que no se continuará afectando la salud impunemente. Poder caminar por la orilla del lago, sobre la prometida costanera que algún día será realidad, y escuchar el sonido del viento y la risa del agua. Ojalá no sea una costanera con encaje de ruidos y de plásticos, sino de olas, espumas, plantas y trinos. Es hoy realmente un día de esperanza, a la luz de nuevas leyes que esperamos se cumplan.

      Los invitamos a celebrar el Día de Conciencia sobre el Ruido. Les recomendamos:

      - A los conductores, no sonar la bocina, especialmente cuando pasen cerca de escuelas, hospitales, centros infantiles y de la tercera edad.
      - A gerentes de discotecas, bares, clubes nocturnos, cines, gimnasios, que se acuerden del acondicionamiento acústico y bajar el volumen.
      - A gerentes de tiendas y supermercados, bajar el volumen a los equipos de sonido.
      - A la publicidad ambulante, bajar el volumen y apagar el sonido cuando se parqueen.
      - A motociclistas, revisar el tubo de escape y apagar la motor cuando se estacionen, especialmente durante la madrugada.
      - A empleadores, asegurar un ambiente laboral saludable, facilitar equipos de protección y emplear tecnología menos ruidosa. Y a los sindicatos, exigirlo.
      - A vendedores de discos compactos y casetes de música, bajar el volumen.







      - En los Hospitales, evitar ruidos que afectan a pacientes y trabajadores.







      - A los jóvenes, a bajar el volumen de sus reproductores de música y utilizarlos menos tiempo.







      - En el hogar, bajar el volumen de los equipos, no tirar las puertas ni arrastrar muebles, no gritar, evitar actividades ruidosas durante la noche, cancelar ventanas contiguas a la propiedad vecina.







      - A todos, cuidar su salud, alejarse de ruidos fuertes, usar protectores auditivos y consultar a su médico.







      - A la Policía, Alcaldías, Ministerio Público, Procuraduría del Medio Ambiente, Poder Judicial, Minsiterio de Salud, escuchar a las personas afectadas por el ruido y cumplir las leyes.







      - A la Administración pública, utilizar las herramientas que le da el Derecho Ambiental para evitar, reducir y controlar la contaminación acústica: ordenamiento territorial, permisos y licencias de funcionamiento, reglamentos de construcción, evaluación de impacto ambiental, supervisones, educación ambiental, etc.







      - A la Procuraduría de Derechos Humanos, integrar en su trabajo los casos de violación de Derechos Humanos por contaminación acústica.







      - A los ministerios de Educación y Medio Ambiente, integrar el tema del ruido en la Educación Ambiental.

      Y todos, disfrutar de sus actividades y derechos, permitiendo que los demás también disfruten. El objetivo no es reprimir sino convivir en paz. Dice nuestra Constitución que los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común.







      (Editado abril 2009).







      Grupo “Solidaridad Ambiental”.
      "El respeto al derecho ajeno es la paz"





      Página Web: Ruido en Nicaragua:
      http://nica42.tripod.com/ruido.htm




      Blog: Nicaragua contra el ruido:
      http://doraldina-contraelruido.blogspot.com/













    • Día Internacional de Conciencia Sobre el Ruido 2003



    /http://www.laprensa.com.ni/archivo/2003/abril/30/opinion/opinion-20030430-02.html













    • A propósito del 10º Día Internacional de lucha contra el ruido



    http://nica42.tripod.com/dia10.htm#a




    Participación social para preservar la salud auditiva

    Doraldina Zeledón Úbeda

    El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, se debería incluir también la salud auditiva, o al menos no generar ruido, como sucede durante algunas celebraciones. La protección del ambiente sonoro saludable debería estar en los planes para prevención de la salud o en los de epidemiología ambiental. Y en los esfuerzos para aumentar las expectativas y calidad de vida. Porque, ¿de qué sirve una vida más prolongada si también las enfermedades se aumentan? O una vejez en silencio, que no pueda escuchar ni la voz de los seres queridos.

    Pero, generalmente, cuando se conmemora una efemérides o se hacen campañas, sobresalen los ruidos estruendosos. Pasó inclusive durante las actividades de “La Hora del Planeta”, el pasado 28 de marzo. “Un estridente bocinazo, protagonizado por los transbordadores del transporte público de Sídney, dio paso este sábado al apagón de la "Hora del Planeta" en la mayor ciudad astraliana.” (http://www.elmostrador.cl/, en Boletín GAL 743).
    Si en todas las ciudades se inició la actividad con bocinazos, se debió proveer al planeta de un casco gigante o de miles de tapones auditivos. Así sucede frecuentemente, porque los efectos del ruido son desconocidos y subvalorados.

    Aquí vemos en las actividades de algunas organizaciones e instituciones, el uso de morteros y grandes parlantes. Y hasta caravanas de vehículos sonando sus bocinas. El ruido es común en las protestas y movilizaciones sindicales, universitarias y de otras organizaciones. Sería interesante que a las personas que manipulan morteros y manejan los equipos de sonido, se les hiciera una audiometría antes y otra después de las actividades. O al menos una vez por año.

    Pero el ruido que está afectando la pérdida de audición, proviene también de actividades recreativas, como en discotecas o conciertos. Y por el uso de equipos musicales personales por tiempo prolongado, como mp3, Ipod. Más que en este caso la fuente de ruido está dentro del propio oído. Y cuando una persona escucha música, ya sea por placer o por aislarse de los sonidos del entorno o de problemas, para poder escucharla, el volumen tiene que ser más fuerte que el del ambiente, y si éste es ruidoso, le sube más. Los más afectados son los jóvenes. Si tuviesen suficiente información a lo mejor serían menos los aficionados a estas actividades y equipos, o buscarían cómo protegerse.

    Para proteger a los trabajadores hay normativas, y desde hace un buen tiempo. El problema es su cumplimiento, pues muchas veces ni los sindicatos ni los propios trabajadores se interesan. Pero no sólo por el ambiente laboral ruidoso o por la edad avanzada se pierde la audición, sino por estas actividades sociales y personales. Ya no es raro escuchar que los jóvenes se están quedando sordos.

    Según la normativa laboral, el máximo nivel sonoro permitido es de 85 decibles, como promedio durante ochos horas de trabajo. Si aumenta, se deben utilizar protectores auditivos o reducir la jornada laboral a la mitad por cada tres decibles que se excedan; lo cual significa que con 91 decibeles lo más que debería permanecer una persona sin protección auditiva, son dos horas. Igual sería, por ejemplo, en una discoteca. La OMS sugiere que no se debería participar en más de cuatro actividades recreativas por año que sobrepasen los 100 decibeles de nivel promedio, en un período de cuatro horas, pues puede haber daño auditivo. El Código Penal de Nicaragua establece que “en las ceremonias, festivales y eventos recreativos, el sonido debe ser por debajo de los ciento diez decibeles.” (Art. 534). No especifica si se refiere al nivel promedio o al nivel máximo de sucesos individuales.

    Carecemos de normativas claras y específicas. Pero la sociedad puede incidir, tanto en quienes perciben el ruido como en quienes lo generan. Si las autoridades competentes no ejercen el control del ruido, las instituciones, empresas, organizaciones, medios de comunicación, podrían contribuir, mediante la educación ambiental y el monitoreo social. Y acatando ellas mismas las leyes.

    Para preservar la audición de los jóvenes y adolescentes se necesita información y sensibilización, pues debido a su gusto por participar en actividades con altos niveles sonoros, es muy difícil que las dejen por sí solos. Los centros educativos pueden contribuir a preservar la salud auditiva. Desde los primeros grados los niños y las niñas pueden ir diferenciando los sonidos saludables y los que enferman. A evitar actividades ruidosas y a no hacer ruido. A detectar y diferenciar los sonidos naturales y característicos de su entorno, que se van perdiendo porque los ruidos de la “civilización” los enmascaran.

    El ruido es un fenómeno social, está en todas partes y nos afecta a todos. Por tanto, como instituciones, grupos o miembros de la sociedad, podemos contribuir a tener un ambiente sonoro saludable y prevenir la pérdida de la audición, con lo cual estaremos preservando la salud auditiva y la salud en general, pues además de causar pérdida de audición y generar zumbidos (tinnitus o acúfenos) o ruidos dentro del propio oído, afecta el sistema circulatorio, digestivo, nervioso, causa molestias, pérdida del equilibrio, dolor de cabeza, insomnio. Afecta la tranquilidad y el derecho al descanso. Genera estrés, uno de los efectos más comunes pero que no siempre se le relaciona con el ruido.

    http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/45771