martes, 3 de enero de 2012
Compromiso social de los medios de comunicación por el desarrollo acústicamente sostenible
V Congreso Latinoamericano de Humanidades “Humanidades: La Ética a inicios del Siglo XXI”
Granada, Nicaragua, 25 al 28 de septiembre de 2001 Universidad Politécnica de Nicaragua
Este trabajo en colaboración, posible gracias al humanismo y a la solidaridad, mediante el uso de la tecnología, está dedicado a la memoria de
Julia Elvira Verdeja Madre de Federico Miyara
Doraldina Zeledón Úbeda
Universidad Politécnica de Nicaragua
Federico Miyara
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
Jordi Mulet Arias Universidad Politècnica de Catalunya, España
Síntesis
La contaminación por ruido es un flagelo de difícil control. Ante esto se han conformado movimientos que propugnan por la toma de conciencia con respecto al abuso indiscriminado de la Naturaleza, pero en el caso de la contaminación acústica no se ha tenido esa suerte, porque al ruido no se le da importancia.
En Nicaragua se necesita motivación y esclarecimiento acerca de los daños que causa la contaminación acústica, para que la población y las instituciones tomen conciencia del problema. En el caso de otros países, la lucha es para que se cumplan las leyes y se realice un mejor trabajo en defensa del medio ambiente.
Nuestro objetivo es motivar y apoyar a los medios de comunicación en su labor a favor del medio ambiente y por un desarrollo sostenible, específicamente, por un desarrollo acústicamente sostenible. El propósito de trabajar en colaboración, desde la perspectiva de tres países (Argentina, España y Nicaragua), es aprovechar la experiencia en la lucha contra el ruido, para apoyar iniciativas en países con menor desarrollo.
En este trabajo analizamos conceptos de desarrollo sostenible y su adecuación al desarrollo acústicamente sostenible; definiciones de ética y deontología, aplicadas al periodismo. Abordamos algunos conceptos de ruido y efectos de éste en la población. Finalmente planteamos propuestas para el trabajo de los medios de comunicación, las cuales tienen como fundamento el análisis de la realidad en lo que respecta a la contaminación acústica, análisis de publicaciones con temática alusiva, consultas a periodistas y nuestra experiencia en el campo de la acústica y la comunicación.
I. Introducción
La contaminación por ruido (sonido no deseado) se ha transformado en un flagelo de difícil control en las sociedades modernas. Vehículos, fábricas, comercio, construcción, actividades sociales y de esparcimiento, configuran fuentes de ruido tradicionalmente asociadas al desarrollo, al progreso; en fin, al avance de la civilización, y en tal carácter, aceptadas como un mal necesario, y en muchos casos hasta como una suerte de bendición.
Se ha asignado una importancia tan grande al desarrollo económico, se lo considera un valor tan apetecible, que se tienden a tolerar con indulgencia cómplice todas sus lacras: corrupción, inequidad en la distribución de las riquezas, discriminación, deterioro de la calidad de vida, contaminación ambiental.
Este estado de cosas no es nuevo en el curso de la historia. Diversos imperios han florecido, alcanzado el apogeo, y luego caído al desintegrarse las bases morales y éticas de las sociedades en que se sustentaban. Hoy se agrega un nuevo elemento, inimaginable apenas un siglo atrás: la capacidad del ser humano de alterar irreversiblemente su hábitat, y aun la de destruir gran parte de la vida terrestre, incluyéndose a sí mismo, mediante el armamento nuclear. Este peligro no es despreciable en un contexto de permanentes conflictos bélicos (económico-políticos) que no acaban de resolverse.
El consumo de recursos naturales no renovables ha sido tan vertiginoso que su agotamiento es inminente. Las consecuencias de la liberación en pocas décadas de la energía acumulada durante millones de años y la contaminación asociada, podrían ser calamitosas. En este contexto han surgido movimientos ambientalistas, los que han propugnado la toma de conciencia sobre el abuso de la Naturaleza y la realización de acciones concretas, como la constitución de organismos no gubernamentales, los manifiestos, la investigación y las presiones a los gobiernos; con lo que se ha logrado acuerdos regionales e internacionales, la adopción de legislación o la incorporación de contenidos ambientales en las Cartas Magnas. El concepto de sostenibilidad aparece como alternativa viable para no seguir empeorando las cosas.
La tarea es, no obstante, ciclópea, pues se debe revertir una tendencia enquistada en la sociedad, la cual se manifiesta en un sinnúmero de hábitos individuales y sociales equivocados y muy difíciles de cambiar sin una labor continua de esclarecimiento. Las instituciones educativas tienen el papel clave de desarrollar contenidos ambientales sistemáticamente. Pero los procesos de cambio social con base sólo en la educación formal requieren al menos una generación, por lo que también hace falta la educación informal y asistemática, que no restringe el espectro de los potenciales destinatarios a la población escolar. Esta labor la pueden llevar a cabo los medios de comunicación masiva, tanto como vehículos de una información originada fuera de ellos (por ejemplo, campañas gubernamentales) como mediante iniciativas propias, cristalizadas en políticas editoriales, investigaciones periodísticas, convocatorias, etc.
Nos hemos apartado del problema central ¾la contaminación acústica, o contaminación por ruido¾ para mirar la cuestión con perspectiva más amplia: la de la contaminación ambiental en general. El tratamiento que se le da al ruido como problema ambiental con respecto a otros factores de riesgo (contaminación del aire y el agua, disposición de residuos) guarda la misma relación que la consideración de éstos frente a otros problemas humanos (por ejemplo, el crecimiento económico, o el desarrollo de tecnologías complejas). Por eso decimos que el ruido es la Cenicienta de la Cenicienta.
II. Desarrollo sostenible
La locución “desarrollo sostenible” aparece por primera vez en 1980, en la “Estrategia Mundial para la Conservación”, publicada por la Unión Mundial para la Naturaleza, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente y el World Wide Fund For Nature (WWF) [1].
Entendemos por sostenibilidad la posibilidad de mantener funcionando indefinidamente un sistema que consume recursos mediante una gestión que permita su renovación y evite su desgaste irreversible. Y por desarrollo, el aumento del bienestar, una mejora permanente y apreciable en las condiciones de vida de la población mundial. Definimos el desarrollo sostenible, entonces, como una mejora permanente de las condiciones de vida de la población mundial mediante un sistema de gestión que asegure la renovación y disponibilidad continua de los recursos necesarios para ello.
Existen otras definiciones. Según el Informe Brundtland, de 1987, es un “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las propias” [2]. A esta definición, ampliamente aceptada, le falta la dimensión política. ¿Necesidades de quiénes? ¿Determinadas por quiénes? ¿Vamos a sostener la desigualdad para las generaciones futuras? A menudo las necesidades de los diversos estratos sociales, comunidades y naciones son muy diferentes y hasta contrapuestas. Además, las necesidades futuras podrían diferir de las actuales, y las previsiones de hoy no permitirían prever ni realizar las de mañana.
Otra definición clásica, adoptada en la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, de Nicaragua, define el desarrollo sostenible como “Mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan”, donde la capacidad de carga se define como “los límites que los ecosistemas y la biosfera pueden soportar sin sufrir un grave deterioro” [3]. Esta definición es incompleta, ya que el agotamiento de algunos recursos no renovables (como el petróleo) no necesariamente debe deteriorar gravemente los ecosistemas y la biosfera (aunque en realidad lo haga por una mala utilización); y sin embargo privaría a la sociedad futura de la posibilidad de disponer de esos recursos. Por otra parte, como los ecosistemas tienen una dimensión local y otra global, podría suceder que la capacidad de carga esté cerca del límite en una región y no en otra. Los países dominantes, ya saturados, aprovechan esto para trasladar sus industrias contaminantes a los países subdesarrollados, los cuales debido a su régimen de vida más austero sobrecargan menos sus ecosistemas. Además de injusta, ésta es una posición ambientalmente equivocada, ya que los efectos locales se proyectan tarde o temprano con alcance global.
Estas definiciones ignoran el aspecto central del necesario equilibrio en la distribución de la riqueza. Al haber recursos limitados, su concentración en sectores sociales minoritarios, despoja a la mayoría de tales recursos, afectando la satisfacción de sus necesidades. Además, estimula el despilfarro, que se manifiesta en prácticas industriales como la obsolescencia planificada, o en la aparición de espejismos tecnológicos que, bajo la ilusión de una mejora de la calidad de vida, coadyuvan a perpetuar el círculo vicioso del consumismo.
En 1994 los presidentes de la región centroamericana suscribieron en Managua la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES) [4], en la cual se define el desarrollo sostenible como “Un proceso de cambio progresivo en la calidad de la vida del ser humano, que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo, y que se sustenta en el equilibrio ecológico y el soporte de la región”, añadiendo luego que “este proceso implica el respeto a la diversidad étnica y cultural regional, nacional y local, así como el fortalecimiento y la plena participación ciudadana en convivencia pacífica y en armonía con la Naturaleza, sin comprometer y garantizando la vida de las generaciones futuras”. Este concepto, integrado al Plan Ambiental de Nicaragua (2000-2005) [5], contempla aspectos políticos ausentes en las otras dos definiciones.
III. Sostenibilidad acústica
¿Cómo ubicar el ruido en el marco de la sostenibilidad? Explícita o implícitamente, las definiciones de desarrollo sostenible se refieren a actividades consumidoras de recursos que podrían ser no renovables y, por lo tanto, no estar disponibles en el futuro. En el caso del ruido el recurso que se compromete es el silencio, la apacibilidad, y no puede decirse, en principio, que se agote, ya que bastaría suprimir las fuentes para recuperarlo íntegro.
Pero, ¿es posible acallar las fuentes de ruido? Para responder a esta interrogante podemos establecer un paralelo con un recurso renovable bajo condiciones apropiadas: los árboles. El abuso de ese recurso (la tala indiscriminada) va reduciendo su cantidad y disponibilidad. Recuperarlo no es imposible, pero requiere decisiones, esfuerzo y acciones específicas; y, sobre todo, lleva tiempo. Lo mismo sucede con el silencio. El abuso de los elementos que atentan contra él (vehículos ruidosos o con escaso mantenimiento; recreación y costumbres ruidosas), reduce la “disponibilidad” del silencio, y recuperarlo requiere decisiones, esfuerzo y tiempo. Cuestiones de tradición, casi de institucionalización y hasta de ritualización1 del ruido [6] dificultan la labor de descontaminación.
Otra característica de la contaminación asociada a la sostenibilidad es la acumulación del agente contaminador, pues su evacuación es más lenta que su producción. La acumulación se puede manifestar como un incremento paulatino e irreversible hasta llegar a una saturación (por ejemplo: la disposición de residuos en rellenos sanitarios), o como un equilibrio en un nivel del contaminante mayor que el que se verifica en la Naturaleza. El primer caso se da cuando el contaminante no se degrada naturalmente (o demora demasiado); el segundo, cuando hay algún mecanismo natural de evacuación del contaminante. El ruido pertenece a esta última categoría, ya que se convierte muy rápidamente en calor. Aun en estos casos el nivel de equilibrio está en función de la sobrecarga, lo cual significa que si hay más emisores o son más intensos, el equilibrio se da en un nivel más elevado. En el caso del ruido, el equilibrio por encima de lo natural durante largos períodos, puede tener efectos pertenecientes a la primera categoría, como los efectos sobre la salud, tanto auditiva como no auditiva, el deterioro de la calidad de vida y efectos
El ruido pasa a formar parte de diversos ritos implícitos o explícitos en la sociedad. Por ejemplo los festejos privados o públicos, la aproximación de jóvenes parejas (en la discoteca), los espectáculos deportivos, etc.
ambientales sobre la biodiversidad (por ejemplo: el éxodo de algunas aves responsables del control de ciertos insectos plagas).
A la luz de la discusión anterior, podemos definir la sostenibilidad acústica como el funcionamiento indefinido de una comunidad con una contaminación por ruido suficientemente baja como para no causar alteraciones irreversibles en la salud humana o en la biota. [7]
Como el ruido es un fenómeno local (pues no se propaga muy lejos de la fuente), podemos hablar en principio de una comunidad, en lugar de la humanidad, como en el caso del concepto general de sostenibilidad. Pero hay que tener en cuenta que una comunidad no es un sistema cerrado, en cuanto a flujos de tecnología. Esta consideración es pertinente en lo que se refiere a equipamiento acústicamente obsoleto en el país de origen.
Podemos definir el desarrollo acústicamente sostenible, entonces, como la mejora continua en la calidad de vida de una comunidad, de modo que sus hábitos, costumbres y tecnologías no provoquen ruidos que alteren irreversiblemente la salud humana o la biota.
Teniendo en cuenta la ya citada definición de ALIDES [4], el desarrollo acústicamente sostenible requiere especialmente “la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo”, a lo cual cabe agregar la transformación de los patrones de conducta individual y social (en los cuales el consumo es un elemento importante pero no único).
Así, la sostenibilidad acústica sería parte de un modelo de desarrollo social que busca concienciar a la sociedad sobre los beneficios de optar siempre por el artículo, actitud, hábito, etc. con el menor impacto acústico posible entre las opciones a su disposición.
IV. Algunos conceptos sobre ruido
Antes de continuar conviene reafirmar algunos conceptos sobre el ruido. En primer lugar: ¿qué es el ruido? Brevemente, es sonido no deseado. La delimitación entre lo que es ruido y lo que no lo es conlleva, así, un criterio de subjetividad. Si dos personas hablan y otra escucha música, la conversación no es más que ruido para el melómano, mientras la música lo será para los contertulios. Esta ambigüedad intrínseca ha obstaculizado los intentos de calificar el ruido mediante indicadores numéricos basados en mediciones objetivas.
Físicamente, el ruido es sonido, es decir, vibraciones del aire, y como tal puede ser más o menos intenso. El índice numérico que describe la intensidad es el nivel de presión sonora, Lp, expresado en decibeles (dB). Un oído joven y sano oye sonidos de hasta 0 dB, nivel conocido como umbral de audición. En el otro extremo, sobre los 120 dB, está el umbral de dolor (a partir del cual ya hay dolor auditivo). El riesgo de daño auditivo comienza cerca de los 85 dB, y aumenta con el tiempo de exposición y con el nivel de presión sonora.
Como la sensibilidad del oído difiere para los sonidos graves, medios y agudos, se introdujo una unidad diferente, el decibel A (dBA), que tiene en cuenta este efecto perceptivo. Se habla entonces de nivel sonoro A. El nivel sonoro A no resuelve del todo el problema de asignar una valoración numérica a la sensación de intensidad del sonido, aunque se acerca más que el nivel de presión sonora. [8]
Una dificultad que surge al intentar expresar numéricamente la magnitud del ruido es que éste varía en el tiempo. En una calle poco transitada, por ejemplo, el ruido de fondo es relativamente bajo, pero al acercarse un vehículo aumenta y luego vuelve a disminuir. Esto se resuelve obteniendo un nivel promedio, denominado nivel equivalente, LAeq.
La relación entre el nivel del ruido ambiente y la molestia a la comunidad es de gran interés. Las investigaciones sobre este tema, realizadas mediante encuestas a las poblaciones expuestas a diversos niveles de ruido, han permitido obtener curvas mediante las cuales se puede determinar el porcentaje de personas "altamente molestas" (según lo manifestado por las personas encuestadas) para cada nivel de ruido. [9, 10]
Pero el problema es mucho más complejo. De hecho, algunos aspectos han desconcertado a los numerosos investigadores y analistas que se ocuparon del tema. Por ejemplo, la gota de agua de un grifo mal cerrado, por la noche es mucho más molesta que millones de gotas de lluvia, a pesar de ser su nivel sonoro mucho menor.
Existen muchos otros elementos que hacen que el ruido pueda resultar molesto [10]:
1.El contenido semántico. Se ha comprobado que la palabra hablada no deseada es
más molesta (provoca mayor interferencia) cuando es inteligible que cuando no lo es.
2.El poder evocativo. Los sonidos que evocan sensaciones o situaciones desagradables resultan más molestos que otros sonidos cualitativa o cuantitativamente similares.
3.El valor expresivo. Los sonidos capaces de expresar sentimientos positivos resultarán menos molestos que aquellos que transmiten tensión, agresión, etc.
4.La oportunidad, el ámbito de percepción, el contexto. La actitud hacia algunos sonidos puede cambiar según la situación, etc. Por ejemplo, un grupo de personas hablando se considera totalmente aceptable en un restaurante, pero no en una biblioteca.
5.La proximidad o lejanía. La actitud hacia un ruido que se percibe cercano (sensación de invasión del espacio personal) difiere de la correspondiente a sonidos lejanos.
6.La inevitabilidad. Los sonidos inevitables son más tolerados que los evitables. Así, los grillos en el verano se toleran mejor que un ruido similar de origen humano.
7.La responsabilidad. Un sonido cuyo responsable es identificable, será más
rechazado que los sonidos de responsabilidad social.
8.La predisposición. Actitud difícil de evaluar, pues depende de la historia del individuo, de su impronta, de su personalidad, pero de importancia en la reacción individual.
9.La sensación de desprotección. Por ejemplo, el ruido en las proximidades de los aeropuertos es más molesto e intimidante porque se sabe que los intereses económicos son muy poderosos, y por lo tanto los vecinos sienten que sus reclamos no se van a escuchar.
10.La posibilidad de control. Los sonidos propios, sobre los cuales se tiene control, aun irrelevantes3, serán menos molestos que iguales sonidos generados externamente.
11.La asociación con valores deseables. Los ruidos asociados con ciertos valores como el progreso, la solidaridad social, el prestigio, etc., son más tolerables que los que no admiten tal asociación. Por ejemplo, la instalación de un centro comercial aumentará el ruido ambiente. Sin embargo, al jerarquizar la imagen del barrio, facilitar el aprovisionamiento y generar puestos de trabajo, hará más aceptable el ruido parásito para los vecinos.
Este nivel es un nivel constante que implica la misma cantidad total de energía sonora que el ruido variable. El sonido irrelevante es aquél que no es específicamente buscado o deseado, aún cuando el grado de molestia que provoca sea moderado o bajo.
La molestia es una consecuencia directa del ruido, pero a su vez podría ella misma causar otros efectos indirectos como estrés, distracción, deterioro del sueño, etc.
Uno de los efectos directos del ruido más estudiado es el daño auditivo. En 1974 la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) determinó que un nivel equivalente (extendido a las 24 horas del día) menor de 70 dBA durante 40 años garantiza la salud auditiva de la población [11]. En situaciones laborales o recreacionales, donde son frecuentes niveles de 90 dBA a 110 dBA durante varias horas, los riesgos son mayores.
Finalmente cabe mencionar la interferencia a la comprensión oral por enmascaramiento (fenómeno por el cual un sonido puede volverse inaudible en presencia de otro más intenso). Dado que las consonantes son sonidos débiles, pero de gran importancia en la interpretación correcta, su enmascaramiento implica su pérdida o confusión. En un ambiente ruidoso será muy difícil distinguir las palabras “casa”, “caja” o “taza”. Esto tiene efectos importantes durante el aprendizaje o en trabajos que requieren órdenes o advertencias orales. En las escuelas expuestas a ruidos intensos (aeropuertos, avenidas de gran circulación), el rendimiento escolar suele ser peor que en otros casos similares no expuestos.
V. El periodismo y los medios de comunicación
El periodismo se ha considerado tradicionalmente como el “cuarto poder”, a la par de los tres poderes institucionales clásicos de una nación (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).4 Cuando se ejerce sin presiones, con libertad de prensa y económica, y autorregulado por normas éticas y morales, constituye un agente moderador y un instrumento de control social de primer orden, capaz de investigar y denunciar acciones inapropiadas (corrupción, incompetencia, etc.) de los poderes constituidos y otros estamentos sociales. Pero también ayuda a la difusión de ideas, preceptos e iniciativas, genera o apoya propuestas y las somete a la opinión popular; moviliza, educa, entretiene.
Es interesante analizar el papel de la información y la comunicación en las constituciones. Según el Art.66 de la Constitución Política de Nicaragua, “Los nicaragüenses tienen derecho a la información veraz. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea de manera oral, por escrito, gráficamente o por cualquier otro procedimiento de su elección” [12].
El Art.68 va más allá, se refiriere a los medios de comunicación, a los que se asigna gran responsabilidad en el desarrollo: “Los medios de comunicación, dentro de su función social, deberán contribuir al desarrollo de la nación. /Los nicaragüenses tienen derecho de acceso a los medios de comunicación social (...)”. La censura previa está especialmente prohibida, lo cual crea las condiciones para el disenso, la crítica.
La Constitución de la Nación Argentina [13] no es tan explícita en cuanto a la importancia de los medios de comunicación. La información veraz queda limitada a la que se debe recibir en la relación de consumo: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo (...); a una información adecuada y veraz (...)”. (Art.42).
En Nicaragua se reconoce constitucionalmente el Poder Electoral [12], artículo 7). Sin embargo, podría considerarse que es de actuación periódica y restringida en el tiempo y en cuanto a su cometido.
El Art.41 requiere que las autoridades provean información ambiental: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; (...) Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, (...) y a la información y educación ambientales. (...).” La única alusión explícita al periodismo está en el Art.43, en referencia a la inviolabilidad del secreto de las fuentes de información periodística.
Dado que el Art.75, inciso 22 da jerarquía constitucional, entre otros, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Art.19 de dicha Declaración pasa a tener tal entidad: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
La Constitución Española [14], en el Art.20 protege los siguientes derechos: “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. / (...) / A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. (..). / El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa (...).”
La comparación de estos textos muestra la importancia de la institución periodística. Aunque en todos los casos se prohíbe la censura, ello no evita la autocensura, provocada, por ejemplo, por temor a represalias económicas, incluidas las del propio Estado.
VI. Los medios de comunicación frente al ruido
Los medios de comunicación tienen un importante rol en la prevención de la contaminación del ambiente en general. Es necesario profundizar esta acción al caso particular de la contaminación acústica, lo cual puede lograrse por medio de las siguientes acciones:
1.Educación asistemática. Ésta incluye:
a.Publicación de artículos de información general sobre cuestiones relacionadas;
b.Entrevistas a especialistas o personas vinculadas de una u otra forma con el control del ruido, como oficinas de control, gestión o política ambiental, políticos y legisladores, vecinos, médicos, investigadores;
c.Artículos de opinión;
d.Artículos informativos sobre cuestiones técnicas: medición del ruido, efectos, formas de prevención, legislación existente, cómo se ataca el problema en otros países;
e. Relacionar la contaminación acústica con otros tipos de contaminación ambiental;
f.Promover concursos infantiles y juveniles, relacionados con la prevención del ruido.
2.Denuncia. Por ejemplo, señalar la inexistencia de normativas o legislación (Nicaragua), o la falta de aplicación de la existente (Argentina), o actos de corrupción relacionados con el control (o la falta de control); publicar cartas de lectores en las que se expongan problemas acústicos; publicar editoriales sobre el tema.
3.Política positiva. Cuando los mismos medios pueden constituir agentes contaminadores acústicos (medios audiovisuales: radio o TV), adoptar y mantener políticas internas activas, transparentes, documentadas, públicas y auditadas, para evitar contaminar acústicamente.
4. Promoción de Investigación. Encomendar investigaciones científicas o periodísticas en colaboración con universidades, entes municipales de control, etc. Por ejemplo, estudios estadísticos sobre cómo valora la población el ruido al que está sometida.
Es previsible que un medio de comunicación encuentre dificultades para implementar estas acciones. Reconocerlas es un paso importante para contrarrestarlas. En primer lugar puede haber carencias de infraestructura: oficinas de redacción ruidosas, con teléfonos fijos y celulares sonando permanentemente, impresoras, conversaciones, equipos de aire acondicionado ruidosos (particularmente perturbadores en salas de locución, estudios de radio y televisión y ambientes para entrevistas), equipos de audio obsoletos o ruidosos, etc. Estas condiciones de trabajo insensibilizan gradualmente al personal con respecto a esta problemática, creando la sensación de que es algo inevitable, lo cual se traslada a la falta de tratamiento de problemas similares en la sociedad.
En segundo lugar puede haber falta de hábito o de condiciones para recurrir a las fuentes primarias de información, inclusive las de dominio público (como Internet, bibliotecas, etc.). Mucha información se encuentra en idiomas extranjeros, y esto, a veces, impone restricciones. Por otra parte, la dinámica mediática requiere tiempos de reacción muy cortos frente a una información cambiante y rápidamente obsolescente, tiempos en apariencia incompatibles con la profundización de los temas. Esto a veces origina artículos con errores conceptuales [15] que deben evitarse. En cuestiones técnicas, como el ruido, no basta la intuición o las nociones populares. El periodista debe evitar publicar material sin fundamento.
En tercer lugar, la comunicación de temas técnicos, precisos y accesibles para la población, requiere técnicas apropiadas. Cuando es el propio especialista quien escribe, su producción debería ser supervisada por un editor, para evitar desajustes estilísticos.
Por último, los medios suelen carecer de políticas sobre la contaminación acústica. Estas políticas deberían cubrir los diversos aspectos de la labor editorial o medial. Una emisora que cubre frecuentemente el tema, pero a la vez contamina con ruido de fondo sus programas (¡incluidos los referidos a la contaminación acústica!) está enviando un mensaje ambiguo. Está disgregando el concepto de la praxis: “haz lo que digo y no lo que hago”. Las políticas deberían ser explícitas y, como en los sistemas de calidad, documentadas y conocidas por el personal [16]. Debería reconocerse el papel como medio de educación social, y no sólo de comunicación. Se suelen considerar a los medios como formadores de opinión; también son formadores de conciencia. En este contexto, las políticas adoptadas deberían contemplar un espacio específico (un porcentaje del total) y estable destinado al tema, distribuido en editoriales, información general, artículos de opinión, artículos técnicos.
VII. Ética y deontología
Desde un punto de vista teórico se suelen diferenciar dos conceptos relacionados: la ética y la deontología. A veces se toman como sinónimos. Así, se habla, de ética periodística y de deontología periodística, o de ética profesional del periodista. La deontología es la ciencia del deber; es decir, de las obligaciones derivadas del ejercicio de una profesión. Como tal, la deontología es, en principio, susceptible de ser codificada o reglamentada para cada profesión, de modo que quienes la ejerzan estén obligados a cumplir sus preceptos so pena de recibir sanciones. La deontología se diferencia del derecho en cuanto a que éste es aplicable a todos los ciudadanos, mientras aquélla rige sólo para los miembros de una especialidad [17].
La ética es más amplia, y se refiere al fuero interno del individuo, por lo tanto no es codificable [18] ni imponible más que por la propia conciencia. Al contrario de la deontología que implica la pertenencia a un grupo profesional, la ética a veces implica cuestionar las prescripciones del grupo y de la sociedad, porque la ética es reflexión, razonamiento, búsqueda de lo que parece justo, bueno, correcto; pero desde la propia conciencia y no para cumplir con un deber impuesto; por lo tanto conlleva buscar la verdad, y no basarse en apariencias, ni actuar conforme a los prejuicios o mitos que la sociedad o el grupo imponen. La ética está reservada a la conciencia individual, pues el sentido ético es inherente a la persona, y se refiere no sólo a su filosofía de vida y a sus autorregulaciones, según sus propios criterios, sino a la tendencia a valorar su comportamiento y el de los demás. La ética siempre se refiere a las personas, "las instituciones son buenas, malas, eficaces, ineficaces, deseables, indeseables, pero lo único que puede ser éticamente bueno o moral son las personas" [19].
Otro concepto relacionado es el de moral o normas morales. Estas son valores y pautas de conducta radicados en la conciencia, que rigen el comportamiento humano. Son patrones de lo bueno y lo malo, según las prescripciones y conceptos de la sociedad [20]. También se define la moral como sinónimo de ética.
VIII. Ética y deontología del periodismo
Ahora bien, se habla de códigos de ética periodística, códigos de ética profesional, códigos de deontología periodística. Hablaremos de ética periodística, referida al comportamiento individual del periodista; y de códigos deontológicos, para referirnos a las normas aceptadas por los colegios de periodistas. Esto no significa que sean excluyentes.
Pero, ya sea por exigencias deontológicas, de derecho o éticas, los periodistas y medios de comunicación deberían tener como autorrequerimiento, además de deber constitucional, cumplir y defender los preceptos constitucionales y demás leyes; y procurar acercarse a la verdad y a la justicia, ya que los medios son un tamiz para el diario acontecer, para informar, formar, sensibilizar o movilizar a la población y a los funcionarios. Por lo tanto deben recoger los problemas de la sociedad; aunar esfuerzos para edificar una sociedad más justa, equitativa, sostenible; ya que “la sostenibilidad es un imperativo ético y moral” [21].
Aplicando lo anterior al desarrollo acústicamente sostenible, el periodista debe respetar y promover los derechos humanos, como lo planteó el Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua ([22], Art. 6); y como lo estipula el Código de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) ([23], Art. 1) entre los cuales está el derecho a un ambiente sano ([12], Art. 60; [13], Art. 41; [14], Art. 45). Según el Art.11 del Código Latinoamericano de Ética Periodística [23], es deber del periodista contribuir a la defensa de la Naturaleza y denunciar los hechos que generen la contaminación y destrucción del medio ambiente. Por lo tanto, es un deber constitucional y deontológico de los periodistas defender el derecho a un ambiente sin contaminación acústica.
En los códigos comparados por Villanueva [24], la información veraz aparece como uno de los principios que deben guiar el ejercicio periodístico: el Art. 21 del Código Europeo de Deontología de Periodismo expresa que "el ejercicio del periodismo no debe condicionar ni mediatizar la información veraz o imparcial y las opiniones honestas, con la pretensión de crear o formar la opinión (...)". El Código Deontológico de la Profesión Periodística de España, señala que "el compromiso con la búsqueda de la verdad llevará siempre al periodista a informar sólo sobre hechos de los cuales conoce su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales, así como a no publicar material informativo falso, engañoso o deformado.(...). El Código Internacional de Ética Periodística (UNESCO) habla del derecho del pueblo a la información precisa, igual que el Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua. El Código de la FELAP dice, en su Art. 4, "En su labor fundamental el periodista adoptará los principios de la veracidad y de la ecuanimidad y faltará a la ética cuando silencie, falsee o tergiverse los hechos (...)”.
Para dar una información veraz y completa, como lo prescriben las citas anteriores, el periodista tiene que informarse, comprobar los hechos in situ o con la fuente; pero eso no basta, tiene que entender el problema, y por lo tanto tendrá que investigar y capacitarse constantemente para no llegar a conclusiones erróneas o para no excluir información necesaria. Si no se tiene información veraz sería mejor no informar, porque en muchos casos es preferible estar desinformado a formarse una idea distorsionada de la realidad, basados en mala información o información falsa.
IX. Contenido ético de la cobertura periodística
Varios factores inciden en el contenido ético de una publicación referida al ruido:
1.Calidad y cantidad de información. La importancia asignada a la noticia debe guardar proporción con el contenido, de lo contrario se condiciona al receptor de la información.
2.Objetivo del periodista al dar una información. ¿Qué mensaje desea comunicar? ¿Qué cambios busca promover en la sociedad como consecuencia de su informe?
3.Mayor o menor independencia del medio para el que trabaja el periodista. Esto puede ser fuente de conflictos éticos para el periodista, y verse constreñido por requisitos o directivas de la empresa.
4.Subjetividad de la opinión del periodista. No se debe confundir una opinión con un hecho. El periodista tiene derecho a elegir la manera de informar según sus objetivos, pero no debe caer en la tentación de confundir al público, diluyendo el límite entre el dato objetivo y su interpretación.
5.Subjetividad de la fuente de información. Generalmente el informante facilita el dato comunicado según su propio punto de vista. El periodista debe tener la habilidad de extraer el trasfondo objetivo, y aprovechar la oportunidad para profundizar sobre otros aspectos del problema, y evitar información parcializada o dudosa.
6.Tiempo disponible para elaborar la noticia. El escaso tiempo lleva a veces a buscar información en fuentes dudosas. Cada fuente debería ser razonablemente validada, y en caso de incertidumbre, omitirla o descartarla.
7.Tiempo o espacio disponible para comunicar la información. Si el espacio es limitado, conviene restringir el material a cubrir, sobre todo si se trata de difíciles temas técnicos.
X. Tratamiento periodístico del ruido
El fenómeno del ruido en España es actualmente un tema “estrella” entre las diferentes contaminaciones, junto al de la contaminación electromagnética (antenas de telefonía móvil). Dichos temas aparecen casi a diario en la prensa escrita, sobre todo en medios estatales, aunque también en los medios regionales y comarcales. La aparición en el medio televisivo y radiofónico es más esporádica. Esta preeminencia en la prensa escrita podría atribuirse a que una noticia sobre ruido para ser bien comunicada debe elaborarse, pues para no caer en errores, es necesaria una documentación previa sobre el tema, lo que se contrapone con la inmediatez de la noticia televisiva o radiofónica. Los otros tipos de contaminación son considerados más nocivos, (el ruido no mata a corto plazo); y, porque la prensa escrita suele estar más cerca del ciudadano de a pie, y por tanto suele recoger más fácilmente sus inquietudes.
En periódicos y radio la información sobre ruido suele salir más a menudo en forma de noticias cortas y luego en trabajos de investigación o reportajes. En televisión el ruido aparece más en debates y programas monográficos, y cuando sale en forma de noticias se refiere a una manifestación u otra acción de protesta de colectivos vecinales.
En Argentina, por su parte, el tratamiento en los medios del tema del ruido es muy superficial y escaso. Aún en el caso de autores supuestamente especialistas en la materia se observan gruesas falencias conceptuales [15]; con mayor razón en el caso de artículos firmados por periodistas no especializados. Rara vez se consulta al verdadero especialista, en cambio se repiten una serie de conceptos tradicionales, pero no por ello verídicos. Es común confundir los descriptores utilizados, brindando valores del nivel de presión sonora medidos en un instante cualquiera (tal vez el más desfavorable) en lugar del nivel promedio (nivel equivalente). Así, se informan niveles inverosímiles, dando pie a dudosas comparaciones del tipo: “Buenos Aires es la tercera ciudad más ruidosa del mundo”.
En el caso de Nicaragua, ya hay mucho ruido, pero poco se dice él en los medios de comunicación. Rara vez aparece un artículo de opinión, o una queja del público. Y es que el ruido no parece interesarle a nadie. Aun a los que se dicen defensores del medio ambiente, y ni siquiera a los responsables de las políticas ambientales. Sí hay que destacar la existencia de la página web "Ruido, un problema en Nicaragua” (http://nica42.tripod.com/ruido.htm)
El ruido no se contempla en el Plan Nacional de Medio Ambiente. No hay leyes específicas, contra la contaminación acústica, aunque el artículo 111 de la Ley General de Medio Ambiente y los Recursos Naturales ordena emitir normas de tecnología y estándares de emisión de ruidos. Y el nuevo Código Penal [25] (Art. 534)6, inciso 27) lo tipifica como falta contra la seguridad y tranquilidad ciudadana. El Art. 24 de la Constitución de Nicaragua dice que los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás. El Art. 60 expresa que los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable; y el Art. 85 se refiere al derecho a condiciones de trabajo que garanticen la integridad física, la salud y la disminución de riesgos profesionales. Existen normativas [26] a nivel de ministerios de salud, del trabajo, de la construcción y algunas ordenanzas. Hace falta mayor conciencia en los trabajadores, en la población, en los legisladores, en los funcionarios, para que se cumpla lo poco que hay y se promulguen leyes y ordenanzas. El problema quizás sea falta de conocimiento de los efectos del ruido sobre la salud y las actividades. Entonces, ¿Es inevitable que el desarrollo económico y tecnológico se dé a costa del ser humano?” [27]. Los medios de comunicación tienen aquí, un reto para contribuir con el desarrollo acústicamente sostenible.
Referencias
1.Elba Stancich. “Introducción a la temática ambiental”. Material del Curso-Seminario: Transporte y Medio Ambiente. Sept. 1994.
2.Elba Stancich.” Comunicación personal”. 11 de junio de 2001
3.Ley 217, Ley General del Medio Ambiente y su Reglamento. Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible. Managua, s./f. Artículo 5.
4.Decreto Ejecutivo31-97. Creación del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (CONADES). La Gaceta No. 105, 5 de junio de 1997. Considerando III.
5.Plan Ambiental de Nicaragua 2000-2005. Anexo A. Glosario de Términos, p. 25. Copia digitalizada en CD, Managua, 2001.
6.Miyara, Federico. “Ceremonia de Iniciación al ruido”. Diario La Capital, Rosario, Argentina, 23/6/97. También disponible en el siguiente sitio de Internet: http://www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acustica/biblio/inicia.htm
7.Autumn Lyn Radle. “The Effect Of Noise On Wildlife: A Literature Review”. University of Oregon.
8.Miyara, Federico. “Control de Ruido”, en “Jornadas Internacionales Multidisciplinarias sobre Violencia Acústica". Editorial ASOLOFAL. Rosario, Argentina, 2000.
9.Schultz, T. J.: “Synthesis of social surveys on noise annoyance”. Journal of the Acoustical Society of America 64 (2), Aug. 1978.
10.Miyara, Federico. “Paradigmas para la investigación de las molestias por ruido”. En Jornadas sobre el Ruido y sus Consecuencias en la Salud de la Población. Buenos Aires, 8-10/08/01.
11.EPA (US Environmental Protection Agency): “Information on Levels of Environmental Noise Requisite to Protect Public Health and Welfare with an Adequate Margin of Safety”. US Environmental Protection Agency, 550/9-74-004, Washington DC, USA, March 1974.
12.Constitución Política de Nicaragua. Con sus reformas y contra-reformas. 5ª edición. Editorial Jurídica, Managua, 2000.
13.Constitución de la Nación Argentina - Declaraciones, Convenciones y Pactos. Serie Documentos Página 12. Buenos Aires, Argentina, 1994.
14.Constitución Española. Aprobada por las Cortes en Sesiones Plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado, 31/10/1978. Ratificada por el Pueblo Español en Referéndum, 6/12/78. Sancionadas por el Rey el 27/12/78.
http://ccdis.dis.ulpgc.es/~secrdis/constitucion.txt
Internet: http://www.congreso.es/funciones/constitucion/indice.htm
15.Miyara, Federico. “Ruido: Errores conceptuales en publicaciones técnicas y periodísticas y en la legislación. Otra evidencia de la necesidad de mejorar su enseñanza”. Segundas Jornadas Internacionales Multidisciplinarias Sobre Violencia Acústica. Rosario, Argentina, 8 al 10/10/98.
16.ISO. Norma Internacional ISO 9000:2000. “Sistemas de gestión de la calidad -Conceptos y Vocabulario” editorial, edición, fecha, lugar.
17.Valle Pastora, Alfonso "Seminario sobre Deontología y Ética Judicial", en Ponencias sobre Ética Judicial. Alfonso Valle Pastora (compilador). Managua, 1996.
18- Lagastone, G. “Ética Judicial”. Seminario sobre Deontología y Ética Judicial. En Ponencias sobre Ética Judicial ”. Alfonso Valle Pastora (compilador). Managua, 1996.
19. Savater, Fernando: "Ética, Política y Ciudadanía", citado por José Luis Jáquez Balderrama, 2000; Ética y educación en el periodismo mexicano. Revista Latina de Comunicación Social. La Laguna (Tenerife)-diciembre de 2000– No. 36 D.L.: TF - 135 -98 / ISSN: 1138 – 5820 (año 3º)
20.Villagra Gutiérrez, William. Introducción al Derecho. UCA, Managua, 1994
21.Declaración de Salónica. Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Sociedad: Educación y Sensibilización para la Sostenibilidad. (Salónica, Grecia, 8-12 de diciembre de 1997). Internet: http://www.arrakis.es/~alcrique/salonica.htm
22.Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua, elaborado en agosto de 1995. (Fotocopia, de documento de la UPN, s/f. ).
23.Código Latinoamericano de Ética Periodística. FELAP. Internet: http://www.ijnet.org/Code_of_Ethics2/Federaci_n_Latinoamericana_de_Periodistas.html
24.Villanueva, E. Códigos Europeos de Ética Periodística. Un análisis comparativo. Revista Mexicana. de Comunicación, Fundación Manuel Buendía. http://www.cem.itesm.mx/dacs/buendia/libro/etica5c.html
25.Ley de Código Penal de la República de Nicaragua. La gaceta 1998.
26.Compendio de Resoluciones y Normas en Materia de Higiene y Seguridad Ocupacional.
Ministerio del Trabajo. Dirección General de Higiene y Seguridad. Managua, 1996.
27.Serrano Caldera, Alejandro. Los dilemas de la democracia: Hacia una ética del
desarrollo. 2ª ed. Managua, Hispamer, 1998, p. Vll.
Nota: Se puede reproducir parcial o totalmente,
agradeceremos que se cite a las tres personas autoras y el Congreso.
Granada, Nicaragua, 25 al 28 de septiembre de 2001 Universidad Politécnica de Nicaragua
Este trabajo en colaboración, posible gracias al humanismo y a la solidaridad, mediante el uso de la tecnología, está dedicado a la memoria de
Julia Elvira Verdeja Madre de Federico Miyara
Doraldina Zeledón Úbeda
Universidad Politécnica de Nicaragua
Federico Miyara
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
Jordi Mulet Arias Universidad Politècnica de Catalunya, España
Síntesis
La contaminación por ruido es un flagelo de difícil control. Ante esto se han conformado movimientos que propugnan por la toma de conciencia con respecto al abuso indiscriminado de la Naturaleza, pero en el caso de la contaminación acústica no se ha tenido esa suerte, porque al ruido no se le da importancia.
En Nicaragua se necesita motivación y esclarecimiento acerca de los daños que causa la contaminación acústica, para que la población y las instituciones tomen conciencia del problema. En el caso de otros países, la lucha es para que se cumplan las leyes y se realice un mejor trabajo en defensa del medio ambiente.
Nuestro objetivo es motivar y apoyar a los medios de comunicación en su labor a favor del medio ambiente y por un desarrollo sostenible, específicamente, por un desarrollo acústicamente sostenible. El propósito de trabajar en colaboración, desde la perspectiva de tres países (Argentina, España y Nicaragua), es aprovechar la experiencia en la lucha contra el ruido, para apoyar iniciativas en países con menor desarrollo.
En este trabajo analizamos conceptos de desarrollo sostenible y su adecuación al desarrollo acústicamente sostenible; definiciones de ética y deontología, aplicadas al periodismo. Abordamos algunos conceptos de ruido y efectos de éste en la población. Finalmente planteamos propuestas para el trabajo de los medios de comunicación, las cuales tienen como fundamento el análisis de la realidad en lo que respecta a la contaminación acústica, análisis de publicaciones con temática alusiva, consultas a periodistas y nuestra experiencia en el campo de la acústica y la comunicación.
I. Introducción
La contaminación por ruido (sonido no deseado) se ha transformado en un flagelo de difícil control en las sociedades modernas. Vehículos, fábricas, comercio, construcción, actividades sociales y de esparcimiento, configuran fuentes de ruido tradicionalmente asociadas al desarrollo, al progreso; en fin, al avance de la civilización, y en tal carácter, aceptadas como un mal necesario, y en muchos casos hasta como una suerte de bendición.
Se ha asignado una importancia tan grande al desarrollo económico, se lo considera un valor tan apetecible, que se tienden a tolerar con indulgencia cómplice todas sus lacras: corrupción, inequidad en la distribución de las riquezas, discriminación, deterioro de la calidad de vida, contaminación ambiental.
Este estado de cosas no es nuevo en el curso de la historia. Diversos imperios han florecido, alcanzado el apogeo, y luego caído al desintegrarse las bases morales y éticas de las sociedades en que se sustentaban. Hoy se agrega un nuevo elemento, inimaginable apenas un siglo atrás: la capacidad del ser humano de alterar irreversiblemente su hábitat, y aun la de destruir gran parte de la vida terrestre, incluyéndose a sí mismo, mediante el armamento nuclear. Este peligro no es despreciable en un contexto de permanentes conflictos bélicos (económico-políticos) que no acaban de resolverse.
El consumo de recursos naturales no renovables ha sido tan vertiginoso que su agotamiento es inminente. Las consecuencias de la liberación en pocas décadas de la energía acumulada durante millones de años y la contaminación asociada, podrían ser calamitosas. En este contexto han surgido movimientos ambientalistas, los que han propugnado la toma de conciencia sobre el abuso de la Naturaleza y la realización de acciones concretas, como la constitución de organismos no gubernamentales, los manifiestos, la investigación y las presiones a los gobiernos; con lo que se ha logrado acuerdos regionales e internacionales, la adopción de legislación o la incorporación de contenidos ambientales en las Cartas Magnas. El concepto de sostenibilidad aparece como alternativa viable para no seguir empeorando las cosas.
La tarea es, no obstante, ciclópea, pues se debe revertir una tendencia enquistada en la sociedad, la cual se manifiesta en un sinnúmero de hábitos individuales y sociales equivocados y muy difíciles de cambiar sin una labor continua de esclarecimiento. Las instituciones educativas tienen el papel clave de desarrollar contenidos ambientales sistemáticamente. Pero los procesos de cambio social con base sólo en la educación formal requieren al menos una generación, por lo que también hace falta la educación informal y asistemática, que no restringe el espectro de los potenciales destinatarios a la población escolar. Esta labor la pueden llevar a cabo los medios de comunicación masiva, tanto como vehículos de una información originada fuera de ellos (por ejemplo, campañas gubernamentales) como mediante iniciativas propias, cristalizadas en políticas editoriales, investigaciones periodísticas, convocatorias, etc.
Nos hemos apartado del problema central ¾la contaminación acústica, o contaminación por ruido¾ para mirar la cuestión con perspectiva más amplia: la de la contaminación ambiental en general. El tratamiento que se le da al ruido como problema ambiental con respecto a otros factores de riesgo (contaminación del aire y el agua, disposición de residuos) guarda la misma relación que la consideración de éstos frente a otros problemas humanos (por ejemplo, el crecimiento económico, o el desarrollo de tecnologías complejas). Por eso decimos que el ruido es la Cenicienta de la Cenicienta.
II. Desarrollo sostenible
La locución “desarrollo sostenible” aparece por primera vez en 1980, en la “Estrategia Mundial para la Conservación”, publicada por la Unión Mundial para la Naturaleza, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente y el World Wide Fund For Nature (WWF) [1].
Entendemos por sostenibilidad la posibilidad de mantener funcionando indefinidamente un sistema que consume recursos mediante una gestión que permita su renovación y evite su desgaste irreversible. Y por desarrollo, el aumento del bienestar, una mejora permanente y apreciable en las condiciones de vida de la población mundial. Definimos el desarrollo sostenible, entonces, como una mejora permanente de las condiciones de vida de la población mundial mediante un sistema de gestión que asegure la renovación y disponibilidad continua de los recursos necesarios para ello.
Existen otras definiciones. Según el Informe Brundtland, de 1987, es un “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las propias” [2]. A esta definición, ampliamente aceptada, le falta la dimensión política. ¿Necesidades de quiénes? ¿Determinadas por quiénes? ¿Vamos a sostener la desigualdad para las generaciones futuras? A menudo las necesidades de los diversos estratos sociales, comunidades y naciones son muy diferentes y hasta contrapuestas. Además, las necesidades futuras podrían diferir de las actuales, y las previsiones de hoy no permitirían prever ni realizar las de mañana.
Otra definición clásica, adoptada en la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, de Nicaragua, define el desarrollo sostenible como “Mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan”, donde la capacidad de carga se define como “los límites que los ecosistemas y la biosfera pueden soportar sin sufrir un grave deterioro” [3]. Esta definición es incompleta, ya que el agotamiento de algunos recursos no renovables (como el petróleo) no necesariamente debe deteriorar gravemente los ecosistemas y la biosfera (aunque en realidad lo haga por una mala utilización); y sin embargo privaría a la sociedad futura de la posibilidad de disponer de esos recursos. Por otra parte, como los ecosistemas tienen una dimensión local y otra global, podría suceder que la capacidad de carga esté cerca del límite en una región y no en otra. Los países dominantes, ya saturados, aprovechan esto para trasladar sus industrias contaminantes a los países subdesarrollados, los cuales debido a su régimen de vida más austero sobrecargan menos sus ecosistemas. Además de injusta, ésta es una posición ambientalmente equivocada, ya que los efectos locales se proyectan tarde o temprano con alcance global.
Estas definiciones ignoran el aspecto central del necesario equilibrio en la distribución de la riqueza. Al haber recursos limitados, su concentración en sectores sociales minoritarios, despoja a la mayoría de tales recursos, afectando la satisfacción de sus necesidades. Además, estimula el despilfarro, que se manifiesta en prácticas industriales como la obsolescencia planificada, o en la aparición de espejismos tecnológicos que, bajo la ilusión de una mejora de la calidad de vida, coadyuvan a perpetuar el círculo vicioso del consumismo.
En 1994 los presidentes de la región centroamericana suscribieron en Managua la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES) [4], en la cual se define el desarrollo sostenible como “Un proceso de cambio progresivo en la calidad de la vida del ser humano, que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo, y que se sustenta en el equilibrio ecológico y el soporte de la región”, añadiendo luego que “este proceso implica el respeto a la diversidad étnica y cultural regional, nacional y local, así como el fortalecimiento y la plena participación ciudadana en convivencia pacífica y en armonía con la Naturaleza, sin comprometer y garantizando la vida de las generaciones futuras”. Este concepto, integrado al Plan Ambiental de Nicaragua (2000-2005) [5], contempla aspectos políticos ausentes en las otras dos definiciones.
III. Sostenibilidad acústica
¿Cómo ubicar el ruido en el marco de la sostenibilidad? Explícita o implícitamente, las definiciones de desarrollo sostenible se refieren a actividades consumidoras de recursos que podrían ser no renovables y, por lo tanto, no estar disponibles en el futuro. En el caso del ruido el recurso que se compromete es el silencio, la apacibilidad, y no puede decirse, en principio, que se agote, ya que bastaría suprimir las fuentes para recuperarlo íntegro.
Pero, ¿es posible acallar las fuentes de ruido? Para responder a esta interrogante podemos establecer un paralelo con un recurso renovable bajo condiciones apropiadas: los árboles. El abuso de ese recurso (la tala indiscriminada) va reduciendo su cantidad y disponibilidad. Recuperarlo no es imposible, pero requiere decisiones, esfuerzo y acciones específicas; y, sobre todo, lleva tiempo. Lo mismo sucede con el silencio. El abuso de los elementos que atentan contra él (vehículos ruidosos o con escaso mantenimiento; recreación y costumbres ruidosas), reduce la “disponibilidad” del silencio, y recuperarlo requiere decisiones, esfuerzo y tiempo. Cuestiones de tradición, casi de institucionalización y hasta de ritualización1 del ruido [6] dificultan la labor de descontaminación.
Otra característica de la contaminación asociada a la sostenibilidad es la acumulación del agente contaminador, pues su evacuación es más lenta que su producción. La acumulación se puede manifestar como un incremento paulatino e irreversible hasta llegar a una saturación (por ejemplo: la disposición de residuos en rellenos sanitarios), o como un equilibrio en un nivel del contaminante mayor que el que se verifica en la Naturaleza. El primer caso se da cuando el contaminante no se degrada naturalmente (o demora demasiado); el segundo, cuando hay algún mecanismo natural de evacuación del contaminante. El ruido pertenece a esta última categoría, ya que se convierte muy rápidamente en calor. Aun en estos casos el nivel de equilibrio está en función de la sobrecarga, lo cual significa que si hay más emisores o son más intensos, el equilibrio se da en un nivel más elevado. En el caso del ruido, el equilibrio por encima de lo natural durante largos períodos, puede tener efectos pertenecientes a la primera categoría, como los efectos sobre la salud, tanto auditiva como no auditiva, el deterioro de la calidad de vida y efectos
El ruido pasa a formar parte de diversos ritos implícitos o explícitos en la sociedad. Por ejemplo los festejos privados o públicos, la aproximación de jóvenes parejas (en la discoteca), los espectáculos deportivos, etc.
ambientales sobre la biodiversidad (por ejemplo: el éxodo de algunas aves responsables del control de ciertos insectos plagas).
A la luz de la discusión anterior, podemos definir la sostenibilidad acústica como el funcionamiento indefinido de una comunidad con una contaminación por ruido suficientemente baja como para no causar alteraciones irreversibles en la salud humana o en la biota. [7]
Como el ruido es un fenómeno local (pues no se propaga muy lejos de la fuente), podemos hablar en principio de una comunidad, en lugar de la humanidad, como en el caso del concepto general de sostenibilidad. Pero hay que tener en cuenta que una comunidad no es un sistema cerrado, en cuanto a flujos de tecnología. Esta consideración es pertinente en lo que se refiere a equipamiento acústicamente obsoleto en el país de origen.
Podemos definir el desarrollo acústicamente sostenible, entonces, como la mejora continua en la calidad de vida de una comunidad, de modo que sus hábitos, costumbres y tecnologías no provoquen ruidos que alteren irreversiblemente la salud humana o la biota.
Teniendo en cuenta la ya citada definición de ALIDES [4], el desarrollo acústicamente sostenible requiere especialmente “la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo”, a lo cual cabe agregar la transformación de los patrones de conducta individual y social (en los cuales el consumo es un elemento importante pero no único).
Así, la sostenibilidad acústica sería parte de un modelo de desarrollo social que busca concienciar a la sociedad sobre los beneficios de optar siempre por el artículo, actitud, hábito, etc. con el menor impacto acústico posible entre las opciones a su disposición.
IV. Algunos conceptos sobre ruido
Antes de continuar conviene reafirmar algunos conceptos sobre el ruido. En primer lugar: ¿qué es el ruido? Brevemente, es sonido no deseado. La delimitación entre lo que es ruido y lo que no lo es conlleva, así, un criterio de subjetividad. Si dos personas hablan y otra escucha música, la conversación no es más que ruido para el melómano, mientras la música lo será para los contertulios. Esta ambigüedad intrínseca ha obstaculizado los intentos de calificar el ruido mediante indicadores numéricos basados en mediciones objetivas.
Físicamente, el ruido es sonido, es decir, vibraciones del aire, y como tal puede ser más o menos intenso. El índice numérico que describe la intensidad es el nivel de presión sonora, Lp, expresado en decibeles (dB). Un oído joven y sano oye sonidos de hasta 0 dB, nivel conocido como umbral de audición. En el otro extremo, sobre los 120 dB, está el umbral de dolor (a partir del cual ya hay dolor auditivo). El riesgo de daño auditivo comienza cerca de los 85 dB, y aumenta con el tiempo de exposición y con el nivel de presión sonora.
Como la sensibilidad del oído difiere para los sonidos graves, medios y agudos, se introdujo una unidad diferente, el decibel A (dBA), que tiene en cuenta este efecto perceptivo. Se habla entonces de nivel sonoro A. El nivel sonoro A no resuelve del todo el problema de asignar una valoración numérica a la sensación de intensidad del sonido, aunque se acerca más que el nivel de presión sonora. [8]
Una dificultad que surge al intentar expresar numéricamente la magnitud del ruido es que éste varía en el tiempo. En una calle poco transitada, por ejemplo, el ruido de fondo es relativamente bajo, pero al acercarse un vehículo aumenta y luego vuelve a disminuir. Esto se resuelve obteniendo un nivel promedio, denominado nivel equivalente, LAeq.
La relación entre el nivel del ruido ambiente y la molestia a la comunidad es de gran interés. Las investigaciones sobre este tema, realizadas mediante encuestas a las poblaciones expuestas a diversos niveles de ruido, han permitido obtener curvas mediante las cuales se puede determinar el porcentaje de personas "altamente molestas" (según lo manifestado por las personas encuestadas) para cada nivel de ruido. [9, 10]
Pero el problema es mucho más complejo. De hecho, algunos aspectos han desconcertado a los numerosos investigadores y analistas que se ocuparon del tema. Por ejemplo, la gota de agua de un grifo mal cerrado, por la noche es mucho más molesta que millones de gotas de lluvia, a pesar de ser su nivel sonoro mucho menor.
Existen muchos otros elementos que hacen que el ruido pueda resultar molesto [10]:
1.El contenido semántico. Se ha comprobado que la palabra hablada no deseada es
más molesta (provoca mayor interferencia) cuando es inteligible que cuando no lo es.
2.El poder evocativo. Los sonidos que evocan sensaciones o situaciones desagradables resultan más molestos que otros sonidos cualitativa o cuantitativamente similares.
3.El valor expresivo. Los sonidos capaces de expresar sentimientos positivos resultarán menos molestos que aquellos que transmiten tensión, agresión, etc.
4.La oportunidad, el ámbito de percepción, el contexto. La actitud hacia algunos sonidos puede cambiar según la situación, etc. Por ejemplo, un grupo de personas hablando se considera totalmente aceptable en un restaurante, pero no en una biblioteca.
5.La proximidad o lejanía. La actitud hacia un ruido que se percibe cercano (sensación de invasión del espacio personal) difiere de la correspondiente a sonidos lejanos.
6.La inevitabilidad. Los sonidos inevitables son más tolerados que los evitables. Así, los grillos en el verano se toleran mejor que un ruido similar de origen humano.
7.La responsabilidad. Un sonido cuyo responsable es identificable, será más
rechazado que los sonidos de responsabilidad social.
8.La predisposición. Actitud difícil de evaluar, pues depende de la historia del individuo, de su impronta, de su personalidad, pero de importancia en la reacción individual.
9.La sensación de desprotección. Por ejemplo, el ruido en las proximidades de los aeropuertos es más molesto e intimidante porque se sabe que los intereses económicos son muy poderosos, y por lo tanto los vecinos sienten que sus reclamos no se van a escuchar.
10.La posibilidad de control. Los sonidos propios, sobre los cuales se tiene control, aun irrelevantes3, serán menos molestos que iguales sonidos generados externamente.
11.La asociación con valores deseables. Los ruidos asociados con ciertos valores como el progreso, la solidaridad social, el prestigio, etc., son más tolerables que los que no admiten tal asociación. Por ejemplo, la instalación de un centro comercial aumentará el ruido ambiente. Sin embargo, al jerarquizar la imagen del barrio, facilitar el aprovisionamiento y generar puestos de trabajo, hará más aceptable el ruido parásito para los vecinos.
Este nivel es un nivel constante que implica la misma cantidad total de energía sonora que el ruido variable. El sonido irrelevante es aquél que no es específicamente buscado o deseado, aún cuando el grado de molestia que provoca sea moderado o bajo.
La molestia es una consecuencia directa del ruido, pero a su vez podría ella misma causar otros efectos indirectos como estrés, distracción, deterioro del sueño, etc.
Uno de los efectos directos del ruido más estudiado es el daño auditivo. En 1974 la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) determinó que un nivel equivalente (extendido a las 24 horas del día) menor de 70 dBA durante 40 años garantiza la salud auditiva de la población [11]. En situaciones laborales o recreacionales, donde son frecuentes niveles de 90 dBA a 110 dBA durante varias horas, los riesgos son mayores.
Finalmente cabe mencionar la interferencia a la comprensión oral por enmascaramiento (fenómeno por el cual un sonido puede volverse inaudible en presencia de otro más intenso). Dado que las consonantes son sonidos débiles, pero de gran importancia en la interpretación correcta, su enmascaramiento implica su pérdida o confusión. En un ambiente ruidoso será muy difícil distinguir las palabras “casa”, “caja” o “taza”. Esto tiene efectos importantes durante el aprendizaje o en trabajos que requieren órdenes o advertencias orales. En las escuelas expuestas a ruidos intensos (aeropuertos, avenidas de gran circulación), el rendimiento escolar suele ser peor que en otros casos similares no expuestos.
V. El periodismo y los medios de comunicación
El periodismo se ha considerado tradicionalmente como el “cuarto poder”, a la par de los tres poderes institucionales clásicos de una nación (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).4 Cuando se ejerce sin presiones, con libertad de prensa y económica, y autorregulado por normas éticas y morales, constituye un agente moderador y un instrumento de control social de primer orden, capaz de investigar y denunciar acciones inapropiadas (corrupción, incompetencia, etc.) de los poderes constituidos y otros estamentos sociales. Pero también ayuda a la difusión de ideas, preceptos e iniciativas, genera o apoya propuestas y las somete a la opinión popular; moviliza, educa, entretiene.
Es interesante analizar el papel de la información y la comunicación en las constituciones. Según el Art.66 de la Constitución Política de Nicaragua, “Los nicaragüenses tienen derecho a la información veraz. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea de manera oral, por escrito, gráficamente o por cualquier otro procedimiento de su elección” [12].
El Art.68 va más allá, se refiriere a los medios de comunicación, a los que se asigna gran responsabilidad en el desarrollo: “Los medios de comunicación, dentro de su función social, deberán contribuir al desarrollo de la nación. /Los nicaragüenses tienen derecho de acceso a los medios de comunicación social (...)”. La censura previa está especialmente prohibida, lo cual crea las condiciones para el disenso, la crítica.
La Constitución de la Nación Argentina [13] no es tan explícita en cuanto a la importancia de los medios de comunicación. La información veraz queda limitada a la que se debe recibir en la relación de consumo: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo (...); a una información adecuada y veraz (...)”. (Art.42).
En Nicaragua se reconoce constitucionalmente el Poder Electoral [12], artículo 7). Sin embargo, podría considerarse que es de actuación periódica y restringida en el tiempo y en cuanto a su cometido.
El Art.41 requiere que las autoridades provean información ambiental: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; (...) Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, (...) y a la información y educación ambientales. (...).” La única alusión explícita al periodismo está en el Art.43, en referencia a la inviolabilidad del secreto de las fuentes de información periodística.
Dado que el Art.75, inciso 22 da jerarquía constitucional, entre otros, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Art.19 de dicha Declaración pasa a tener tal entidad: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
La Constitución Española [14], en el Art.20 protege los siguientes derechos: “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. / (...) / A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. (..). / El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa (...).”
La comparación de estos textos muestra la importancia de la institución periodística. Aunque en todos los casos se prohíbe la censura, ello no evita la autocensura, provocada, por ejemplo, por temor a represalias económicas, incluidas las del propio Estado.
VI. Los medios de comunicación frente al ruido
Los medios de comunicación tienen un importante rol en la prevención de la contaminación del ambiente en general. Es necesario profundizar esta acción al caso particular de la contaminación acústica, lo cual puede lograrse por medio de las siguientes acciones:
1.Educación asistemática. Ésta incluye:
a.Publicación de artículos de información general sobre cuestiones relacionadas;
b.Entrevistas a especialistas o personas vinculadas de una u otra forma con el control del ruido, como oficinas de control, gestión o política ambiental, políticos y legisladores, vecinos, médicos, investigadores;
c.Artículos de opinión;
d.Artículos informativos sobre cuestiones técnicas: medición del ruido, efectos, formas de prevención, legislación existente, cómo se ataca el problema en otros países;
e. Relacionar la contaminación acústica con otros tipos de contaminación ambiental;
f.Promover concursos infantiles y juveniles, relacionados con la prevención del ruido.
2.Denuncia. Por ejemplo, señalar la inexistencia de normativas o legislación (Nicaragua), o la falta de aplicación de la existente (Argentina), o actos de corrupción relacionados con el control (o la falta de control); publicar cartas de lectores en las que se expongan problemas acústicos; publicar editoriales sobre el tema.
3.Política positiva. Cuando los mismos medios pueden constituir agentes contaminadores acústicos (medios audiovisuales: radio o TV), adoptar y mantener políticas internas activas, transparentes, documentadas, públicas y auditadas, para evitar contaminar acústicamente.
4. Promoción de Investigación. Encomendar investigaciones científicas o periodísticas en colaboración con universidades, entes municipales de control, etc. Por ejemplo, estudios estadísticos sobre cómo valora la población el ruido al que está sometida.
Es previsible que un medio de comunicación encuentre dificultades para implementar estas acciones. Reconocerlas es un paso importante para contrarrestarlas. En primer lugar puede haber carencias de infraestructura: oficinas de redacción ruidosas, con teléfonos fijos y celulares sonando permanentemente, impresoras, conversaciones, equipos de aire acondicionado ruidosos (particularmente perturbadores en salas de locución, estudios de radio y televisión y ambientes para entrevistas), equipos de audio obsoletos o ruidosos, etc. Estas condiciones de trabajo insensibilizan gradualmente al personal con respecto a esta problemática, creando la sensación de que es algo inevitable, lo cual se traslada a la falta de tratamiento de problemas similares en la sociedad.
En segundo lugar puede haber falta de hábito o de condiciones para recurrir a las fuentes primarias de información, inclusive las de dominio público (como Internet, bibliotecas, etc.). Mucha información se encuentra en idiomas extranjeros, y esto, a veces, impone restricciones. Por otra parte, la dinámica mediática requiere tiempos de reacción muy cortos frente a una información cambiante y rápidamente obsolescente, tiempos en apariencia incompatibles con la profundización de los temas. Esto a veces origina artículos con errores conceptuales [15] que deben evitarse. En cuestiones técnicas, como el ruido, no basta la intuición o las nociones populares. El periodista debe evitar publicar material sin fundamento.
En tercer lugar, la comunicación de temas técnicos, precisos y accesibles para la población, requiere técnicas apropiadas. Cuando es el propio especialista quien escribe, su producción debería ser supervisada por un editor, para evitar desajustes estilísticos.
Por último, los medios suelen carecer de políticas sobre la contaminación acústica. Estas políticas deberían cubrir los diversos aspectos de la labor editorial o medial. Una emisora que cubre frecuentemente el tema, pero a la vez contamina con ruido de fondo sus programas (¡incluidos los referidos a la contaminación acústica!) está enviando un mensaje ambiguo. Está disgregando el concepto de la praxis: “haz lo que digo y no lo que hago”. Las políticas deberían ser explícitas y, como en los sistemas de calidad, documentadas y conocidas por el personal [16]. Debería reconocerse el papel como medio de educación social, y no sólo de comunicación. Se suelen considerar a los medios como formadores de opinión; también son formadores de conciencia. En este contexto, las políticas adoptadas deberían contemplar un espacio específico (un porcentaje del total) y estable destinado al tema, distribuido en editoriales, información general, artículos de opinión, artículos técnicos.
VII. Ética y deontología
Desde un punto de vista teórico se suelen diferenciar dos conceptos relacionados: la ética y la deontología. A veces se toman como sinónimos. Así, se habla, de ética periodística y de deontología periodística, o de ética profesional del periodista. La deontología es la ciencia del deber; es decir, de las obligaciones derivadas del ejercicio de una profesión. Como tal, la deontología es, en principio, susceptible de ser codificada o reglamentada para cada profesión, de modo que quienes la ejerzan estén obligados a cumplir sus preceptos so pena de recibir sanciones. La deontología se diferencia del derecho en cuanto a que éste es aplicable a todos los ciudadanos, mientras aquélla rige sólo para los miembros de una especialidad [17].
La ética es más amplia, y se refiere al fuero interno del individuo, por lo tanto no es codificable [18] ni imponible más que por la propia conciencia. Al contrario de la deontología que implica la pertenencia a un grupo profesional, la ética a veces implica cuestionar las prescripciones del grupo y de la sociedad, porque la ética es reflexión, razonamiento, búsqueda de lo que parece justo, bueno, correcto; pero desde la propia conciencia y no para cumplir con un deber impuesto; por lo tanto conlleva buscar la verdad, y no basarse en apariencias, ni actuar conforme a los prejuicios o mitos que la sociedad o el grupo imponen. La ética está reservada a la conciencia individual, pues el sentido ético es inherente a la persona, y se refiere no sólo a su filosofía de vida y a sus autorregulaciones, según sus propios criterios, sino a la tendencia a valorar su comportamiento y el de los demás. La ética siempre se refiere a las personas, "las instituciones son buenas, malas, eficaces, ineficaces, deseables, indeseables, pero lo único que puede ser éticamente bueno o moral son las personas" [19].
Otro concepto relacionado es el de moral o normas morales. Estas son valores y pautas de conducta radicados en la conciencia, que rigen el comportamiento humano. Son patrones de lo bueno y lo malo, según las prescripciones y conceptos de la sociedad [20]. También se define la moral como sinónimo de ética.
VIII. Ética y deontología del periodismo
Ahora bien, se habla de códigos de ética periodística, códigos de ética profesional, códigos de deontología periodística. Hablaremos de ética periodística, referida al comportamiento individual del periodista; y de códigos deontológicos, para referirnos a las normas aceptadas por los colegios de periodistas. Esto no significa que sean excluyentes.
Pero, ya sea por exigencias deontológicas, de derecho o éticas, los periodistas y medios de comunicación deberían tener como autorrequerimiento, además de deber constitucional, cumplir y defender los preceptos constitucionales y demás leyes; y procurar acercarse a la verdad y a la justicia, ya que los medios son un tamiz para el diario acontecer, para informar, formar, sensibilizar o movilizar a la población y a los funcionarios. Por lo tanto deben recoger los problemas de la sociedad; aunar esfuerzos para edificar una sociedad más justa, equitativa, sostenible; ya que “la sostenibilidad es un imperativo ético y moral” [21].
Aplicando lo anterior al desarrollo acústicamente sostenible, el periodista debe respetar y promover los derechos humanos, como lo planteó el Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua ([22], Art. 6); y como lo estipula el Código de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) ([23], Art. 1) entre los cuales está el derecho a un ambiente sano ([12], Art. 60; [13], Art. 41; [14], Art. 45). Según el Art.11 del Código Latinoamericano de Ética Periodística [23], es deber del periodista contribuir a la defensa de la Naturaleza y denunciar los hechos que generen la contaminación y destrucción del medio ambiente. Por lo tanto, es un deber constitucional y deontológico de los periodistas defender el derecho a un ambiente sin contaminación acústica.
En los códigos comparados por Villanueva [24], la información veraz aparece como uno de los principios que deben guiar el ejercicio periodístico: el Art. 21 del Código Europeo de Deontología de Periodismo expresa que "el ejercicio del periodismo no debe condicionar ni mediatizar la información veraz o imparcial y las opiniones honestas, con la pretensión de crear o formar la opinión (...)". El Código Deontológico de la Profesión Periodística de España, señala que "el compromiso con la búsqueda de la verdad llevará siempre al periodista a informar sólo sobre hechos de los cuales conoce su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales, así como a no publicar material informativo falso, engañoso o deformado.(...). El Código Internacional de Ética Periodística (UNESCO) habla del derecho del pueblo a la información precisa, igual que el Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua. El Código de la FELAP dice, en su Art. 4, "En su labor fundamental el periodista adoptará los principios de la veracidad y de la ecuanimidad y faltará a la ética cuando silencie, falsee o tergiverse los hechos (...)”.
Para dar una información veraz y completa, como lo prescriben las citas anteriores, el periodista tiene que informarse, comprobar los hechos in situ o con la fuente; pero eso no basta, tiene que entender el problema, y por lo tanto tendrá que investigar y capacitarse constantemente para no llegar a conclusiones erróneas o para no excluir información necesaria. Si no se tiene información veraz sería mejor no informar, porque en muchos casos es preferible estar desinformado a formarse una idea distorsionada de la realidad, basados en mala información o información falsa.
IX. Contenido ético de la cobertura periodística
Varios factores inciden en el contenido ético de una publicación referida al ruido:
1.Calidad y cantidad de información. La importancia asignada a la noticia debe guardar proporción con el contenido, de lo contrario se condiciona al receptor de la información.
2.Objetivo del periodista al dar una información. ¿Qué mensaje desea comunicar? ¿Qué cambios busca promover en la sociedad como consecuencia de su informe?
3.Mayor o menor independencia del medio para el que trabaja el periodista. Esto puede ser fuente de conflictos éticos para el periodista, y verse constreñido por requisitos o directivas de la empresa.
4.Subjetividad de la opinión del periodista. No se debe confundir una opinión con un hecho. El periodista tiene derecho a elegir la manera de informar según sus objetivos, pero no debe caer en la tentación de confundir al público, diluyendo el límite entre el dato objetivo y su interpretación.
5.Subjetividad de la fuente de información. Generalmente el informante facilita el dato comunicado según su propio punto de vista. El periodista debe tener la habilidad de extraer el trasfondo objetivo, y aprovechar la oportunidad para profundizar sobre otros aspectos del problema, y evitar información parcializada o dudosa.
6.Tiempo disponible para elaborar la noticia. El escaso tiempo lleva a veces a buscar información en fuentes dudosas. Cada fuente debería ser razonablemente validada, y en caso de incertidumbre, omitirla o descartarla.
7.Tiempo o espacio disponible para comunicar la información. Si el espacio es limitado, conviene restringir el material a cubrir, sobre todo si se trata de difíciles temas técnicos.
X. Tratamiento periodístico del ruido
El fenómeno del ruido en España es actualmente un tema “estrella” entre las diferentes contaminaciones, junto al de la contaminación electromagnética (antenas de telefonía móvil). Dichos temas aparecen casi a diario en la prensa escrita, sobre todo en medios estatales, aunque también en los medios regionales y comarcales. La aparición en el medio televisivo y radiofónico es más esporádica. Esta preeminencia en la prensa escrita podría atribuirse a que una noticia sobre ruido para ser bien comunicada debe elaborarse, pues para no caer en errores, es necesaria una documentación previa sobre el tema, lo que se contrapone con la inmediatez de la noticia televisiva o radiofónica. Los otros tipos de contaminación son considerados más nocivos, (el ruido no mata a corto plazo); y, porque la prensa escrita suele estar más cerca del ciudadano de a pie, y por tanto suele recoger más fácilmente sus inquietudes.
En periódicos y radio la información sobre ruido suele salir más a menudo en forma de noticias cortas y luego en trabajos de investigación o reportajes. En televisión el ruido aparece más en debates y programas monográficos, y cuando sale en forma de noticias se refiere a una manifestación u otra acción de protesta de colectivos vecinales.
En Argentina, por su parte, el tratamiento en los medios del tema del ruido es muy superficial y escaso. Aún en el caso de autores supuestamente especialistas en la materia se observan gruesas falencias conceptuales [15]; con mayor razón en el caso de artículos firmados por periodistas no especializados. Rara vez se consulta al verdadero especialista, en cambio se repiten una serie de conceptos tradicionales, pero no por ello verídicos. Es común confundir los descriptores utilizados, brindando valores del nivel de presión sonora medidos en un instante cualquiera (tal vez el más desfavorable) en lugar del nivel promedio (nivel equivalente). Así, se informan niveles inverosímiles, dando pie a dudosas comparaciones del tipo: “Buenos Aires es la tercera ciudad más ruidosa del mundo”.
En el caso de Nicaragua, ya hay mucho ruido, pero poco se dice él en los medios de comunicación. Rara vez aparece un artículo de opinión, o una queja del público. Y es que el ruido no parece interesarle a nadie. Aun a los que se dicen defensores del medio ambiente, y ni siquiera a los responsables de las políticas ambientales. Sí hay que destacar la existencia de la página web "Ruido, un problema en Nicaragua” (http://nica42.tripod.com/ruido.htm)
El ruido no se contempla en el Plan Nacional de Medio Ambiente. No hay leyes específicas, contra la contaminación acústica, aunque el artículo 111 de la Ley General de Medio Ambiente y los Recursos Naturales ordena emitir normas de tecnología y estándares de emisión de ruidos. Y el nuevo Código Penal [25] (Art. 534)6, inciso 27) lo tipifica como falta contra la seguridad y tranquilidad ciudadana. El Art. 24 de la Constitución de Nicaragua dice que los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás. El Art. 60 expresa que los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable; y el Art. 85 se refiere al derecho a condiciones de trabajo que garanticen la integridad física, la salud y la disminución de riesgos profesionales. Existen normativas [26] a nivel de ministerios de salud, del trabajo, de la construcción y algunas ordenanzas. Hace falta mayor conciencia en los trabajadores, en la población, en los legisladores, en los funcionarios, para que se cumpla lo poco que hay y se promulguen leyes y ordenanzas. El problema quizás sea falta de conocimiento de los efectos del ruido sobre la salud y las actividades. Entonces, ¿Es inevitable que el desarrollo económico y tecnológico se dé a costa del ser humano?” [27]. Los medios de comunicación tienen aquí, un reto para contribuir con el desarrollo acústicamente sostenible.
Referencias
1.Elba Stancich. “Introducción a la temática ambiental”. Material del Curso-Seminario: Transporte y Medio Ambiente. Sept. 1994.
2.Elba Stancich.” Comunicación personal”. 11 de junio de 2001
3.Ley 217, Ley General del Medio Ambiente y su Reglamento. Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible. Managua, s./f. Artículo 5.
4.Decreto Ejecutivo31-97. Creación del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (CONADES). La Gaceta No. 105, 5 de junio de 1997. Considerando III.
5.Plan Ambiental de Nicaragua 2000-2005. Anexo A. Glosario de Términos, p. 25. Copia digitalizada en CD, Managua, 2001.
6.Miyara, Federico. “Ceremonia de Iniciación al ruido”. Diario La Capital, Rosario, Argentina, 23/6/97. También disponible en el siguiente sitio de Internet: http://www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acustica/biblio/inicia.htm
7.Autumn Lyn Radle. “The Effect Of Noise On Wildlife: A Literature Review”. University of Oregon.
8.Miyara, Federico. “Control de Ruido”, en “Jornadas Internacionales Multidisciplinarias sobre Violencia Acústica". Editorial ASOLOFAL. Rosario, Argentina, 2000.
9.Schultz, T. J.: “Synthesis of social surveys on noise annoyance”. Journal of the Acoustical Society of America 64 (2), Aug. 1978.
10.Miyara, Federico. “Paradigmas para la investigación de las molestias por ruido”. En Jornadas sobre el Ruido y sus Consecuencias en la Salud de la Población. Buenos Aires, 8-10/08/01.
11.EPA (US Environmental Protection Agency): “Information on Levels of Environmental Noise Requisite to Protect Public Health and Welfare with an Adequate Margin of Safety”. US Environmental Protection Agency, 550/9-74-004, Washington DC, USA, March 1974.
12.Constitución Política de Nicaragua. Con sus reformas y contra-reformas. 5ª edición. Editorial Jurídica, Managua, 2000.
13.Constitución de la Nación Argentina - Declaraciones, Convenciones y Pactos. Serie Documentos Página 12. Buenos Aires, Argentina, 1994.
14.Constitución Española. Aprobada por las Cortes en Sesiones Plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado, 31/10/1978. Ratificada por el Pueblo Español en Referéndum, 6/12/78. Sancionadas por el Rey el 27/12/78.
http://ccdis.dis.ulpgc.es/~secrdis/constitucion.txt
Internet: http://www.congreso.es/funciones/constitucion/indice.htm
15.Miyara, Federico. “Ruido: Errores conceptuales en publicaciones técnicas y periodísticas y en la legislación. Otra evidencia de la necesidad de mejorar su enseñanza”. Segundas Jornadas Internacionales Multidisciplinarias Sobre Violencia Acústica. Rosario, Argentina, 8 al 10/10/98.
16.ISO. Norma Internacional ISO 9000:2000. “Sistemas de gestión de la calidad -Conceptos y Vocabulario” editorial, edición, fecha, lugar.
17.Valle Pastora, Alfonso "Seminario sobre Deontología y Ética Judicial", en Ponencias sobre Ética Judicial. Alfonso Valle Pastora (compilador). Managua, 1996.
18- Lagastone, G. “Ética Judicial”. Seminario sobre Deontología y Ética Judicial. En Ponencias sobre Ética Judicial ”. Alfonso Valle Pastora (compilador). Managua, 1996.
19. Savater, Fernando: "Ética, Política y Ciudadanía", citado por José Luis Jáquez Balderrama, 2000; Ética y educación en el periodismo mexicano. Revista Latina de Comunicación Social. La Laguna (Tenerife)-diciembre de 2000– No. 36 D.L.: TF - 135 -98 / ISSN: 1138 – 5820 (año 3º)
20.Villagra Gutiérrez, William. Introducción al Derecho. UCA, Managua, 1994
21.Declaración de Salónica. Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Sociedad: Educación y Sensibilización para la Sostenibilidad. (Salónica, Grecia, 8-12 de diciembre de 1997). Internet: http://www.arrakis.es/~alcrique/salonica.htm
22.Proyecto de Código de Ética Profesional de los Periodistas de Nicaragua, elaborado en agosto de 1995. (Fotocopia, de documento de la UPN, s/f. ).
23.Código Latinoamericano de Ética Periodística. FELAP. Internet: http://www.ijnet.org/Code_of_Ethics2/Federaci_n_Latinoamericana_de_Periodistas.html
24.Villanueva, E. Códigos Europeos de Ética Periodística. Un análisis comparativo. Revista Mexicana. de Comunicación, Fundación Manuel Buendía. http://www.cem.itesm.mx/dacs/buendia/libro/etica5c.html
25.Ley de Código Penal de la República de Nicaragua. La gaceta 1998.
26.Compendio de Resoluciones y Normas en Materia de Higiene y Seguridad Ocupacional.
Ministerio del Trabajo. Dirección General de Higiene y Seguridad. Managua, 1996.
27.Serrano Caldera, Alejandro. Los dilemas de la democracia: Hacia una ética del
desarrollo. 2ª ed. Managua, Hispamer, 1998, p. Vll.
Nota: Se puede reproducir parcial o totalmente,
agradeceremos que se cite a las tres personas autoras y el Congreso.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Campaña contra el ruido en iglesias
Génesis Hernández Núñez
lA PRENSA 25-09-2011
Las iglesias evangélicas serán concienciadas acerca de las molestias que causan a los vecinos de sus casas de adoración, cuando realizan sus cultos con parlantes a alto volumen.
El anuncio lo hizo el pastor Augusto César Marenco, luego de conocer las declaraciones en las que el procurador Ambiental, José Luis García, quien explicó que de las más de 300 denuncias por ruido que se presentan en Nicaragua en un año, casi el 50 por ciento son contra iglesias de cualquier denominación.
Marenco, pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, reconoció que los evangélicos no ignoran la ley y que saben que acciones como sacar los parlantes del templo o mantener el audio de los cultos o la música excesivamente altos no son saludables ni para los vecinos ni para los mismos feligreses.
También expresó que han recibido denuncias aisladas, a las que siempre buscan una solución adecuada y que a lo interno de la pastoral se ha orientado que las iglesias conozcan y respeten la Ley de Delitos contra el Medio Ambiente.
La campaña de concienciación podría realizarse a partir del mes de noviembre próximo.
lA PRENSA 25-09-2011
Las iglesias evangélicas serán concienciadas acerca de las molestias que causan a los vecinos de sus casas de adoración, cuando realizan sus cultos con parlantes a alto volumen.
El anuncio lo hizo el pastor Augusto César Marenco, luego de conocer las declaraciones en las que el procurador Ambiental, José Luis García, quien explicó que de las más de 300 denuncias por ruido que se presentan en Nicaragua en un año, casi el 50 por ciento son contra iglesias de cualquier denominación.
Marenco, pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, reconoció que los evangélicos no ignoran la ley y que saben que acciones como sacar los parlantes del templo o mantener el audio de los cultos o la música excesivamente altos no son saludables ni para los vecinos ni para los mismos feligreses.
También expresó que han recibido denuncias aisladas, a las que siempre buscan una solución adecuada y que a lo interno de la pastoral se ha orientado que las iglesias conozcan y respeten la Ley de Delitos contra el Medio Ambiente.
La campaña de concienciación podría realizarse a partir del mes de noviembre próximo.
martes, 13 de septiembre de 2011
Mapas de ruido para el ordenamiento territorial
Doraldina Zeledón Úbeda
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/113644-mapas-de-ruido-ordenamiento-territorial
Desde el Imperio Romano se regulaba la circulación de carruajes, debido al ruido de las ruedas de hierro sobre el pavimento. Por la misma razón, durante la Edad Media, en algunas ciudades europeas se prohibieron por la noche. En Sibares, de la Antigua Grecia, se envió a los forjadores del hierro a trabajar fuera de la ciudad. También estaba prohibido cuidar gallos, pues perturbaban el descanso nocturno. En Nicaragua, ¿cuándo comenzaremos a tomar en cuenta el ruido para el ordenamiento territorial? Y para la prevención en salud.
Hay quienes resienten tanto el problema que consideran que su ciudad es la peor en este aspecto. Otros preguntan por los sitios de mayor contaminación sonora de Managua. Unos dicen que es el Mercado Oriental, que la Rotonda de Bello Horizonte o las terminales de buses. En el Ministerio del Ambiente me dijo una señora que ahí es insoportable por los buses, a la hora de entrada y salida en la zona franca. Uno dijo que lo peor está en su vecindario, debido a una iglesia evangélica. Otro, que el ruido del tránsito no le importa, sino el televisor vecino.
Y así generalizamos. Cada quien lo valora de acuerdo a como lo siente. Pero depende del día y la hora, la actividad que realicemos o el tiempo que permanecemos expuestos. Y la propia situación personal. Puede ser que el ruido del tráfico sea muy intenso, pero si no hay viviendas cerca, probablemente nadie se queje. En cambio, en un barrio tranquilo pueden afectar unos pocos buses. Por ello, para comparar se necesitan mediciones comparables: realizadas por personal capacitado, con equipos, condiciones climáticas y metodologías de medición e interpretación similares. No es igual a las ocho de la mañana que a las tres de la tarde, un lunes o un sábado. Tampoco si el tiempo de medición es muy breve.
También se debe tomar en cuenta la cantidad y tipo de vehículos y los sucesos individuales, como pitazos o aceleradas a fondo.
Realmente es necesario contar con información, para mejorar la calidad ambiental o para mantenerla. Esto es posible con los mapas de ruido, indispensables para el diagnóstico, prevención y control. También llamados mapas acústicos, porque no sólo representan áreas de sonidos intensos. En muchos países, incluyendo de América Latina, son una exigencia para el ordenamiento territorial y la planificación del desarrollo urbano. Las entidades responsables de su elaboración son las municipalidades.
Un mapa de ruido va acompañado de un plan de acción, con objetivos de calidad acústica para cada área. Por ejemplo, mantener el nivel sonoro cuando no sobrepasa los valores límites o alcanzar el nivel límite, en el caso de que se sobrepase lo establecido. También se requiere de la opinión de la población, por lo que se realizan encuestas en los sitios de medición.
Un señor me preguntó sobre valores límites y horarios. ¿Cómo saber si no tenemos ley ni normas técnicas? Contamos con las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero me parecen incompletas. Además, no sirven de mucho si al integrarlas al derecho interno hay errores o la redacción es ambigua, como pasó con el artículo 534 del Código Penal. O si en los informes de medición interpretamos mal las guías. Inclusive, si el sonómetro no se coloca en la posición debida. Es decir que se necesita voluntad política, recursos y capacitación.
Como podemos ver, el asunto del ruido no es sólo atender una denuncia. Sino planificar para prevenir y controlar. Así como no se debe permitir más construcciones en una zona porque amenazan el medioambiente, tampoco se deben permitir más emprendimientos que generen ruidos en un área acústicamente saturada. Ni en silenciosas, como hospitales, escuelas, barrios tranquilos, zonas culturales o naturales protegidas. Esto debe tomarse en cuenta no sólo para la apertura de discotecas, sino para ampliar calles y avenidas, o para introducir (o no introducir) más rutas de transporte colectivo. O para el reordenamiento del tránsito pesado, la industria, el comercio y el ocio. Y para establecer normas, como uso de bocinas, publicidad ambulante y estacionaria sonora, alarmas, tubos de escape, aislamiento acústico.
Recuerdo cuando ampliaron la avenida frente al Hospital Vélez Paiz, el Director reclamó ante la Alcaldía, pero no lo escucharon, por el contrario, para ampliarla le quitaron terreno. El murito y el ruido los replegaron hacia el edificio. Importaba la calle, no los niños ni el personal de salud. Por eso, lo primero es la voluntad política, de nada serviría un mapa preventivo si al ejecutar los proyectos lo que más interesa es el impacto publicitario de la foto de inauguración.
El ruido afecta su salud. Evite sonidos molestos y dañinos. Use protectores auditivos. En casos posibles, pida que bajen el volumen. Denuncie. Y no renuncie. Empujemos el desarrollo humano, porque no puede haber desarrollo sin salud ni salud con ruido. Tenemos lo que permitimos. O lo que procuramos.
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/113644-mapas-de-ruido-ordenamiento-territorial
Desde el Imperio Romano se regulaba la circulación de carruajes, debido al ruido de las ruedas de hierro sobre el pavimento. Por la misma razón, durante la Edad Media, en algunas ciudades europeas se prohibieron por la noche. En Sibares, de la Antigua Grecia, se envió a los forjadores del hierro a trabajar fuera de la ciudad. También estaba prohibido cuidar gallos, pues perturbaban el descanso nocturno. En Nicaragua, ¿cuándo comenzaremos a tomar en cuenta el ruido para el ordenamiento territorial? Y para la prevención en salud.
Hay quienes resienten tanto el problema que consideran que su ciudad es la peor en este aspecto. Otros preguntan por los sitios de mayor contaminación sonora de Managua. Unos dicen que es el Mercado Oriental, que la Rotonda de Bello Horizonte o las terminales de buses. En el Ministerio del Ambiente me dijo una señora que ahí es insoportable por los buses, a la hora de entrada y salida en la zona franca. Uno dijo que lo peor está en su vecindario, debido a una iglesia evangélica. Otro, que el ruido del tránsito no le importa, sino el televisor vecino.
Y así generalizamos. Cada quien lo valora de acuerdo a como lo siente. Pero depende del día y la hora, la actividad que realicemos o el tiempo que permanecemos expuestos. Y la propia situación personal. Puede ser que el ruido del tráfico sea muy intenso, pero si no hay viviendas cerca, probablemente nadie se queje. En cambio, en un barrio tranquilo pueden afectar unos pocos buses. Por ello, para comparar se necesitan mediciones comparables: realizadas por personal capacitado, con equipos, condiciones climáticas y metodologías de medición e interpretación similares. No es igual a las ocho de la mañana que a las tres de la tarde, un lunes o un sábado. Tampoco si el tiempo de medición es muy breve.
También se debe tomar en cuenta la cantidad y tipo de vehículos y los sucesos individuales, como pitazos o aceleradas a fondo.
Realmente es necesario contar con información, para mejorar la calidad ambiental o para mantenerla. Esto es posible con los mapas de ruido, indispensables para el diagnóstico, prevención y control. También llamados mapas acústicos, porque no sólo representan áreas de sonidos intensos. En muchos países, incluyendo de América Latina, son una exigencia para el ordenamiento territorial y la planificación del desarrollo urbano. Las entidades responsables de su elaboración son las municipalidades.
Un mapa de ruido va acompañado de un plan de acción, con objetivos de calidad acústica para cada área. Por ejemplo, mantener el nivel sonoro cuando no sobrepasa los valores límites o alcanzar el nivel límite, en el caso de que se sobrepase lo establecido. También se requiere de la opinión de la población, por lo que se realizan encuestas en los sitios de medición.
Un señor me preguntó sobre valores límites y horarios. ¿Cómo saber si no tenemos ley ni normas técnicas? Contamos con las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero me parecen incompletas. Además, no sirven de mucho si al integrarlas al derecho interno hay errores o la redacción es ambigua, como pasó con el artículo 534 del Código Penal. O si en los informes de medición interpretamos mal las guías. Inclusive, si el sonómetro no se coloca en la posición debida. Es decir que se necesita voluntad política, recursos y capacitación.
Como podemos ver, el asunto del ruido no es sólo atender una denuncia. Sino planificar para prevenir y controlar. Así como no se debe permitir más construcciones en una zona porque amenazan el medioambiente, tampoco se deben permitir más emprendimientos que generen ruidos en un área acústicamente saturada. Ni en silenciosas, como hospitales, escuelas, barrios tranquilos, zonas culturales o naturales protegidas. Esto debe tomarse en cuenta no sólo para la apertura de discotecas, sino para ampliar calles y avenidas, o para introducir (o no introducir) más rutas de transporte colectivo. O para el reordenamiento del tránsito pesado, la industria, el comercio y el ocio. Y para establecer normas, como uso de bocinas, publicidad ambulante y estacionaria sonora, alarmas, tubos de escape, aislamiento acústico.
Recuerdo cuando ampliaron la avenida frente al Hospital Vélez Paiz, el Director reclamó ante la Alcaldía, pero no lo escucharon, por el contrario, para ampliarla le quitaron terreno. El murito y el ruido los replegaron hacia el edificio. Importaba la calle, no los niños ni el personal de salud. Por eso, lo primero es la voluntad política, de nada serviría un mapa preventivo si al ejecutar los proyectos lo que más interesa es el impacto publicitario de la foto de inauguración.
El ruido afecta su salud. Evite sonidos molestos y dañinos. Use protectores auditivos. En casos posibles, pida que bajen el volumen. Denuncie. Y no renuncie. Empujemos el desarrollo humano, porque no puede haber desarrollo sin salud ni salud con ruido. Tenemos lo que permitimos. O lo que procuramos.
viernes, 9 de septiembre de 2011
El ruido hace daño “sin hacer bulla”
•Un grito o una bocina puede mandarlo al hospital sin que encuentren al “culpable”
Por Wilder Pérez R.
http://www.laprensa.com.ni/2011/09/09/ambito/72739
En mayo de 2003 un hombre no escuchó la sirena de los bomberos y provocó un triple choque en Ciudad Jardín. En abril del año pasado once personas resultaron heridas porque alguien no escuchó la sirena de una patrulla de policía.
Estas son algunas de las consecuencias de vivir en un ambiente contaminado por algo que no se ve, no se toca, no se siente... y a veces ni siquiera se escucha: el ruido.
“Está en cualquier lugar, en cada ciudad la gente piensa que vive en el lugar más ruidoso del mundo”, comenta Doraldina Zeledón Úbeda, quien ha dedicado parte de su vida al estudio del ruido en Nicaragua.
La experiencia de vivir en Managua no le quita la razón. Esta también podría ser clasificada como la ciudad más ruidosa del mundo, aunque ciertamente las hay peores.
En esta capital no se necesita despertador. El ruido de los 400 mil vehículos que circulan por toda Managua desde antes del amanecer basta para saber que hay que levantarse.
No se necesita más que escuchar los pitos desesperados en los semáforos para darse cuenta que ya van a ser las 8:00 a.m., hora de entrar a trabajar.
Si lo que uno quiere saber es a qué hora abre el comercio, basta darse una vuelta por las tiendas de electrodomésticos, mercados y los supermercados, y seguro una música bachata o reggaetón le dará la bienvenida con parlantes que intimidan a cualquier visitante.
Pero si uno quiere paz, no se le ocurra ir a un hospital. Un día Zeledón midió la intensidad del sonido en el Vélez Paiz y dio 73 decibeles, cuando el promedio ideal a lo largo del día debería estar por debajo de 50 decibeles.
Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista y profesor de medicina interna, el ruido puede empeorar algunos problemas de la salud, como la migraña que está relacionada con otros males, como es la sensibilidad extrema a la luz.
A veces ni siquiera estar en la casa mejora la situación, ya que algún vecino estará con su equipo de sonido a todo volumen.
Y ya ni siquiera Dios es la solución, porque el sonido en algunas iglesias es más parecido a un concierto de rock satánico que al jardín de Edén.
Maltez señala que el ruido afecta el proceso de aprendizaje, la posibilidad de conseguir un empleo (cuando se sufren problemas auditivos), la capacidad de comunicarse con otras personas, y esto tiene un impacto en la economía del país, porque hace que personas discapacitadas cobren su pensión antes del tiempo.
Tanto Zeledón como Maltez coinciden en que el ruido es una “agresión” que está relacionada con las leyes, especialmente en Nicaragua, donde el derecho a no ser perturbado de esa manera está regido por la Constitución, la legislatura nacional y algunas normativas municipales. Todo basado en el derecho ajeno y las normas de la Organización Mundial de la Salud.
Pero no hay que alarmarse. Zeledón recuerda que las normas de sonido en general están pensadas para no exponerse por 24 horas seguidas. Así que basta con no exponerse de forma permanente.
• ¿Por qué el problema del ruido es silencioso?
Como casi todos los problemas causados por la contaminación ambiental, el ruido es un “delincuente escurridizo”.
“Está enmarañado, oculto, no tenemos conciencia sobre el ruido, nosotros los médicos no lo tomamos en cuenta en el interrogatorio”, reconoce el doctor Vicente Maltez.
Por su parte la estudiosa del ruido, Doraldina Zeledón, indica que Nicaragua ya tiene un avance, pero que faltan recursos, tecnología y especialistas para que se apliquen las leyes que existen, eso sin hablar de la falta de cultura de protegerse de estos molestos sonidos.
Por Wilder Pérez R.
http://www.laprensa.com.ni/2011/09/09/ambito/72739
En mayo de 2003 un hombre no escuchó la sirena de los bomberos y provocó un triple choque en Ciudad Jardín. En abril del año pasado once personas resultaron heridas porque alguien no escuchó la sirena de una patrulla de policía.
Estas son algunas de las consecuencias de vivir en un ambiente contaminado por algo que no se ve, no se toca, no se siente... y a veces ni siquiera se escucha: el ruido.
“Está en cualquier lugar, en cada ciudad la gente piensa que vive en el lugar más ruidoso del mundo”, comenta Doraldina Zeledón Úbeda, quien ha dedicado parte de su vida al estudio del ruido en Nicaragua.
La experiencia de vivir en Managua no le quita la razón. Esta también podría ser clasificada como la ciudad más ruidosa del mundo, aunque ciertamente las hay peores.
En esta capital no se necesita despertador. El ruido de los 400 mil vehículos que circulan por toda Managua desde antes del amanecer basta para saber que hay que levantarse.
No se necesita más que escuchar los pitos desesperados en los semáforos para darse cuenta que ya van a ser las 8:00 a.m., hora de entrar a trabajar.
Si lo que uno quiere saber es a qué hora abre el comercio, basta darse una vuelta por las tiendas de electrodomésticos, mercados y los supermercados, y seguro una música bachata o reggaetón le dará la bienvenida con parlantes que intimidan a cualquier visitante.
Pero si uno quiere paz, no se le ocurra ir a un hospital. Un día Zeledón midió la intensidad del sonido en el Vélez Paiz y dio 73 decibeles, cuando el promedio ideal a lo largo del día debería estar por debajo de 50 decibeles.
Para el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista y profesor de medicina interna, el ruido puede empeorar algunos problemas de la salud, como la migraña que está relacionada con otros males, como es la sensibilidad extrema a la luz.
A veces ni siquiera estar en la casa mejora la situación, ya que algún vecino estará con su equipo de sonido a todo volumen.
Y ya ni siquiera Dios es la solución, porque el sonido en algunas iglesias es más parecido a un concierto de rock satánico que al jardín de Edén.
Maltez señala que el ruido afecta el proceso de aprendizaje, la posibilidad de conseguir un empleo (cuando se sufren problemas auditivos), la capacidad de comunicarse con otras personas, y esto tiene un impacto en la economía del país, porque hace que personas discapacitadas cobren su pensión antes del tiempo.
Tanto Zeledón como Maltez coinciden en que el ruido es una “agresión” que está relacionada con las leyes, especialmente en Nicaragua, donde el derecho a no ser perturbado de esa manera está regido por la Constitución, la legislatura nacional y algunas normativas municipales. Todo basado en el derecho ajeno y las normas de la Organización Mundial de la Salud.
Pero no hay que alarmarse. Zeledón recuerda que las normas de sonido en general están pensadas para no exponerse por 24 horas seguidas. Así que basta con no exponerse de forma permanente.
• ¿Por qué el problema del ruido es silencioso?
Como casi todos los problemas causados por la contaminación ambiental, el ruido es un “delincuente escurridizo”.
“Está enmarañado, oculto, no tenemos conciencia sobre el ruido, nosotros los médicos no lo tomamos en cuenta en el interrogatorio”, reconoce el doctor Vicente Maltez.
Por su parte la estudiosa del ruido, Doraldina Zeledón, indica que Nicaragua ya tiene un avance, pero que faltan recursos, tecnología y especialistas para que se apliquen las leyes que existen, eso sin hablar de la falta de cultura de protegerse de estos molestos sonidos.
martes, 12 de julio de 2011
Turismo sin ruido
Doraldina Zeledón Úbeda
Dice la Carta de Turismo Sostenible de Lanzarote: “El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales.” Si el turismo genera riqueza en detrimento del medioambiente y de la salud de la población, no contribuye al desarrollo sostenible.
Según la Constitución, todos tenemos derecho a un ambiente saludable lo mismo que al trabajo. Y estos derechos no tienen por qué ser excluyentes, lo que se necesita es regular las actividades y hacer de la industria sin chimenea, también un negocio sin bocinas.
El turismo es uno de los motores que impulsan la economía, pero también implica impactos socioculturales y ambientales (positivos y negativos). Requiere de la población y del medioambiente, por tanto debe respetarlos y protegerlos. Y la comunidad necesita del turismo. Entonces, es bueno organizarse de forma que todos los sectores armonicen para beneficio mutuo, aunque la Ley de General Turismo no contempla derechos y obligaciones para los pobladores, como lo hace para turistas y empresas del sector.
Hace poco me llamó un señor de San Juan del Sur, me contaba que ya no aguantan el ruido, que necesitan del turismo, pero no es preciso estar las 24 horas con música ni tenerla al máximo volumen. Que han reclamado de varias formas y no les resuelven. Sería interesante encuestas de satisfacción también para los pobladores, no sólo para los turistas.
El Reglamento de alimentos, bebidas y diversiones, establece que la empresa será responsable de tomar las medidas necesarias para evitar que residuos, olores, ruidos u otras situaciones molestas, incomoden los espacios públicos y vecinos. Entonces, la evaluación de la calidad de los locales debería incluir la calidad del ambiente acústico y la no afectación del entorno. Pero en los restaurantes del frente costero, el ruido es tan estridente que no se puede disfrutar a la vez de un almuerzo y la vista al mar.
La salud del medioambiente nos dice cómo está la salud de la población. También nos da referencia de la educación y desarrollo del país. Y si hay ruido, como éste enferma, no habría por qué esperar que los habitantes denuncien y demanden atención. Parece que todavía no nos hemos clarificado de los efectos que causa y lo consideramos como algo a lo que nos podemos acostumbrar, más aún si las actividades generan divisas. Pero ambas cosas pueden darse y hacer turismo sin tanto ruido
En algunos casos se toma la tranquilidad como condición para elegir el destino. Y si no se tiene en cuenta, el hecho es que los turistas permanecen sólo unos días, o pueden buscar un hotel retirado o con debido aislamiento acústico. Mientras que los habitantes están todos los días obligados a escuchar la música en vivo y los equipos de sonido hasta el amanecer. Luego viene la limpieza de locales y calles y la entrada de vehículos. Descansar les es imposible.
La citada Carta de Lanzarote dice: “La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto públicos como privados.” Esto nos lleva a la necesidad involucrar a la comunidad. Sin embargo, cuando no se le tiene en cuenta ni se han tomado medidas de control, debe unirse para que se propicie un ambiente que no perjudique su salud, pues “toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población”, según la Carta, que me dio más elementos que las leyes nacionales, en este aspecto. Y no puede mejorar la calidad de vida, si la gente se enferma.
En general, se necesita una regulación para que el turismo contribuya con el ambiente acústicamente saludable. Es tarea de todas las instituciones y sectores involucrados. Y no sólo implica normar niveles sonoros, sino una serie de medidas preventivas y correctivas, desde que se solicita el permiso para la actividad: ubicación, construcción, horario, parqueos. Regulación del tráfico, incluido el uso de la bocina y la música dentro del vehículo. Podría haber supervisores ambientales que vean, además de las otras formas de contaminación, la problemática del ruido.
También es necesario tomar en cuenta el uso de equipos portátiles entre los turistas, pues cada quien lleva su grabadora o enciende el equipo del vehículo y todos con el máximo volumen. Una campaña de educación ambiental ayudaría mucho.
Hay otras acciones relacionadas, como establecer un horario para el aseo de locales y calles, ordenamiento de negocios en el frente costero, parqueos retirados de la playa; crear espacios verdes, paseos, vías para bicicletas. Y seguridad. Todo esto permitiría recuperar la playa y evitaría la concentración, por ende disminuir el ruido. Y seguro que generaría más empleos.
Esto son sólo ideas, y podrían ser válidas también para otros centros turísticos. Los afectados pueden proponer acciones según su realidad, para recuperar un poco la tranquilidad y la salud. Y a lo mejor llegaría más gente, porque son varios los comentarios que he escuchado al respecto. La bahía es preciosa, aún con el ruido me encanta… por un rato. ¿Por qué no hacerla aún más atractiva y acogedora?
El problema es que parece que ruido y turismo son inseparables. Los gigantes amplificadores de sonido no faltan en las actividades culturales y ferias, en cualquier ciudad, a tal punto que los parques retumban y se habla a gritos para conversar entre los visitantes o con los vendedores. Y no se puede apreciar la música o la poesía. ¿Por qué no un sistema de sonido con varios amplificadores de menor potencia? De tal manera que se escuche bien y sea agradable desde todos los ángulos, sin afectar el disfrute de la actividad.
Y ojalá que en la isla de Ometepe se comience a prevenir antes de que el ruido seque el “Oasis de paz”.
Dice la Carta de Turismo Sostenible de Lanzarote: “El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales.” Si el turismo genera riqueza en detrimento del medioambiente y de la salud de la población, no contribuye al desarrollo sostenible.
Según la Constitución, todos tenemos derecho a un ambiente saludable lo mismo que al trabajo. Y estos derechos no tienen por qué ser excluyentes, lo que se necesita es regular las actividades y hacer de la industria sin chimenea, también un negocio sin bocinas.
El turismo es uno de los motores que impulsan la economía, pero también implica impactos socioculturales y ambientales (positivos y negativos). Requiere de la población y del medioambiente, por tanto debe respetarlos y protegerlos. Y la comunidad necesita del turismo. Entonces, es bueno organizarse de forma que todos los sectores armonicen para beneficio mutuo, aunque la Ley de General Turismo no contempla derechos y obligaciones para los pobladores, como lo hace para turistas y empresas del sector.
Hace poco me llamó un señor de San Juan del Sur, me contaba que ya no aguantan el ruido, que necesitan del turismo, pero no es preciso estar las 24 horas con música ni tenerla al máximo volumen. Que han reclamado de varias formas y no les resuelven. Sería interesante encuestas de satisfacción también para los pobladores, no sólo para los turistas.
El Reglamento de alimentos, bebidas y diversiones, establece que la empresa será responsable de tomar las medidas necesarias para evitar que residuos, olores, ruidos u otras situaciones molestas, incomoden los espacios públicos y vecinos. Entonces, la evaluación de la calidad de los locales debería incluir la calidad del ambiente acústico y la no afectación del entorno. Pero en los restaurantes del frente costero, el ruido es tan estridente que no se puede disfrutar a la vez de un almuerzo y la vista al mar.
La salud del medioambiente nos dice cómo está la salud de la población. También nos da referencia de la educación y desarrollo del país. Y si hay ruido, como éste enferma, no habría por qué esperar que los habitantes denuncien y demanden atención. Parece que todavía no nos hemos clarificado de los efectos que causa y lo consideramos como algo a lo que nos podemos acostumbrar, más aún si las actividades generan divisas. Pero ambas cosas pueden darse y hacer turismo sin tanto ruido
En algunos casos se toma la tranquilidad como condición para elegir el destino. Y si no se tiene en cuenta, el hecho es que los turistas permanecen sólo unos días, o pueden buscar un hotel retirado o con debido aislamiento acústico. Mientras que los habitantes están todos los días obligados a escuchar la música en vivo y los equipos de sonido hasta el amanecer. Luego viene la limpieza de locales y calles y la entrada de vehículos. Descansar les es imposible.
La citada Carta de Lanzarote dice: “La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto públicos como privados.” Esto nos lleva a la necesidad involucrar a la comunidad. Sin embargo, cuando no se le tiene en cuenta ni se han tomado medidas de control, debe unirse para que se propicie un ambiente que no perjudique su salud, pues “toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población”, según la Carta, que me dio más elementos que las leyes nacionales, en este aspecto. Y no puede mejorar la calidad de vida, si la gente se enferma.
En general, se necesita una regulación para que el turismo contribuya con el ambiente acústicamente saludable. Es tarea de todas las instituciones y sectores involucrados. Y no sólo implica normar niveles sonoros, sino una serie de medidas preventivas y correctivas, desde que se solicita el permiso para la actividad: ubicación, construcción, horario, parqueos. Regulación del tráfico, incluido el uso de la bocina y la música dentro del vehículo. Podría haber supervisores ambientales que vean, además de las otras formas de contaminación, la problemática del ruido.
También es necesario tomar en cuenta el uso de equipos portátiles entre los turistas, pues cada quien lleva su grabadora o enciende el equipo del vehículo y todos con el máximo volumen. Una campaña de educación ambiental ayudaría mucho.
Hay otras acciones relacionadas, como establecer un horario para el aseo de locales y calles, ordenamiento de negocios en el frente costero, parqueos retirados de la playa; crear espacios verdes, paseos, vías para bicicletas. Y seguridad. Todo esto permitiría recuperar la playa y evitaría la concentración, por ende disminuir el ruido. Y seguro que generaría más empleos.
Esto son sólo ideas, y podrían ser válidas también para otros centros turísticos. Los afectados pueden proponer acciones según su realidad, para recuperar un poco la tranquilidad y la salud. Y a lo mejor llegaría más gente, porque son varios los comentarios que he escuchado al respecto. La bahía es preciosa, aún con el ruido me encanta… por un rato. ¿Por qué no hacerla aún más atractiva y acogedora?
El problema es que parece que ruido y turismo son inseparables. Los gigantes amplificadores de sonido no faltan en las actividades culturales y ferias, en cualquier ciudad, a tal punto que los parques retumban y se habla a gritos para conversar entre los visitantes o con los vendedores. Y no se puede apreciar la música o la poesía. ¿Por qué no un sistema de sonido con varios amplificadores de menor potencia? De tal manera que se escuche bien y sea agradable desde todos los ángulos, sin afectar el disfrute de la actividad.
Y ojalá que en la isla de Ometepe se comience a prevenir antes de que el ruido seque el “Oasis de paz”.
sábado, 30 de abril de 2011
Sábato: Los valores son los que presiden las grandes decisiones
Doraldina Zeledón Úbeda
Publicado el 30 de abril 2010, por El Nuevo Diario
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73402
En artículo reciente expresé que lo más importante es defender el derecho al medioambiente, pues está por sobre los otros derechos. Ahora que leí La Resistencia de Ernesto Sábato (Argentina, 1911), pienso que lo primero a defender son los valores. Porque ¿cómo vamos a tener solidaridad con las generaciones futuras si no les dejamos ni agua? O, ¿cómo la educación va a crear valores si en la práctica crecen los antivalores?
Sábato es novelista, ensayista, pintor, Doctor en Física, candidato a Premio Nóbel de Literatura varias veces, incluyendo este año, y con premios en su país y en el mundo. Publicó en el 2000, en género epistolar en la edición digital de Clarín, La Resistencia. Primera carta: Lo pequeño y lo grande; Segunda carta: Los antiguos valores; Tercera carta: Entre el bien y el mal; Cuarta carta: Los valores de la comunidad; Quinta carta: La resistencia; Epílogo: La decisión y la muerte. A la vez que habla de la pérdida de valores, reconoce que todavía hay esperanzas e invita a resistir, lo que no es igual que resignarse, aclara. Comparto aquí algunas citas seleccionadas, tituladas y ordenadas a mi manera. Más que comentarlas, prefiero dejar sola la belleza de estas perlas cultivadas durante un siglo. Gracias al amigo que me sugirió el libro. ¡Y gracias al autor!
Antiguos valores. Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquéllos que no tienen valor en dinero sino en belleza.
La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas.
Vejez. Así nos es dado ver a muchos viejos que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, cuando en realidad miran hacia dentro, hacia lo más profundo de su memoria. ¡Qué poco tiempo le dedicamos a los viejos! (…) El abandono que los hombres de nuestro tiempo hacen de las personas mayores, de los padres, de los abuelos, esas personas a quienes les debemos la vida. Nuestra “avanzada” sociedad deja de lado a quienes no producen. ¡Dios mío!, ¡dejados a su soledad y a sus cavilaciones!, ¡cuánto de respeto y de gratitud hemos perdido!
Ruido. En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco?
Vergüenza. ¿Han notado que la gente ya no tiene vergüenza y, entonces, sucede que entremezclados con gente de bien uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones, como si nada? En otro tiempo su familia se hubiera enclaustrado, pero ahora todo es lo mismo y algunos programas de televisión lo solicitan y lo tratan como a un señor.
Corrupción. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños. ¡Ésta es la gran obscenidad! ¿Cómo vamos a poder educar si en esta confusión ya no se sabe si la gente es conocida por héroe o por criminal? Dirán que exagero, pero ¿acaso no es un crimen que a millones de personas en la pobreza se les quite lo poco que les corresponde? ¿Cuántos escándalos hemos presenciado, y todo sigue igual, y nadie —con dinero— va preso?
Cuando fuimos niños aprendimos el comportamiento viendo a los hombres que simplemente cumplían con el deber —una expresión hoy en desuso— esperando recibir una recompensa digna por su trabajo, pero que nunca hubieran aceptado ningún soborno. Eran personas con dignidad: no se hubieran metido en el bolsillo lo que no les correspondiera, ni hubieran aceptado sobornos ni bajezas semejantes.
Miles de hombres se desviven trabajando, cuando pueden, acumulando amarguras y desilusiones, logrando apenas sostenerse un día más en la precaria situación mientras casi no hay individuo que tras su paso por el poder no haya cambiado, en apenas meses, un modesto departamentito por una lujosa mansión con entrada para fabulosos autos. ¿Cómo no les llega la vergüenza?
Libertad. Como hombres libres en un campo de reclusos nuestra misión es trabajar por ellos, de todas las formas a nuestro alcance. “La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar”, afirmó Gandhi.
Tolerancia y diversidad. Debemos hacer surgir, hasta con vehemencia, un modo de convivir y de pensar, que respete hasta las más hondas diferencias.
Competencia. Es crucial que comprendamos que la primera huella que la escuela y la televisión imprimen en el alma del chico es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, y el más enfático individualismo, ser el primero, el ganador. Genera una gran confusión enseñarles cristianismo y competencia, individualismo y bien común.
Niñez ante contradicciones. Quizá sean los chicos los que nos vayan a salvar. Porque, ¿cómo vamos a poder criarlos hablándoles de los grandes valores, de aquellos que justifican la vida, cuando delante de ellos comprueban que se hunden millares de hombres y mujeres, sin remedios ni techos donde protegerse? O ven cómo poblaciones enteras son arrasadas por inundaciones que pudieron evitarse.
Esperanza. Invitación a resistir. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes.
Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación.
El ser humano sabe hacer de los obstáculos, nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar.
Los valores son los que nos orientan y presiden las grandes decisiones. Unidos en la entrega a los demás y en el deseo absoluto de un mundo más humano, resistamos. Esto bastará para esperar lo que la vida nos depare.
Publicado el 30 de abril 2010, por El Nuevo Diario
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73402
En artículo reciente expresé que lo más importante es defender el derecho al medioambiente, pues está por sobre los otros derechos. Ahora que leí La Resistencia de Ernesto Sábato (Argentina, 1911), pienso que lo primero a defender son los valores. Porque ¿cómo vamos a tener solidaridad con las generaciones futuras si no les dejamos ni agua? O, ¿cómo la educación va a crear valores si en la práctica crecen los antivalores?
Sábato es novelista, ensayista, pintor, Doctor en Física, candidato a Premio Nóbel de Literatura varias veces, incluyendo este año, y con premios en su país y en el mundo. Publicó en el 2000, en género epistolar en la edición digital de Clarín, La Resistencia. Primera carta: Lo pequeño y lo grande; Segunda carta: Los antiguos valores; Tercera carta: Entre el bien y el mal; Cuarta carta: Los valores de la comunidad; Quinta carta: La resistencia; Epílogo: La decisión y la muerte. A la vez que habla de la pérdida de valores, reconoce que todavía hay esperanzas e invita a resistir, lo que no es igual que resignarse, aclara. Comparto aquí algunas citas seleccionadas, tituladas y ordenadas a mi manera. Más que comentarlas, prefiero dejar sola la belleza de estas perlas cultivadas durante un siglo. Gracias al amigo que me sugirió el libro. ¡Y gracias al autor!
Antiguos valores. Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquéllos que no tienen valor en dinero sino en belleza.
La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas.
Vejez. Así nos es dado ver a muchos viejos que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, cuando en realidad miran hacia dentro, hacia lo más profundo de su memoria. ¡Qué poco tiempo le dedicamos a los viejos! (…) El abandono que los hombres de nuestro tiempo hacen de las personas mayores, de los padres, de los abuelos, esas personas a quienes les debemos la vida. Nuestra “avanzada” sociedad deja de lado a quienes no producen. ¡Dios mío!, ¡dejados a su soledad y a sus cavilaciones!, ¡cuánto de respeto y de gratitud hemos perdido!
Ruido. En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco?
Vergüenza. ¿Han notado que la gente ya no tiene vergüenza y, entonces, sucede que entremezclados con gente de bien uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones, como si nada? En otro tiempo su familia se hubiera enclaustrado, pero ahora todo es lo mismo y algunos programas de televisión lo solicitan y lo tratan como a un señor.
Corrupción. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños. ¡Ésta es la gran obscenidad! ¿Cómo vamos a poder educar si en esta confusión ya no se sabe si la gente es conocida por héroe o por criminal? Dirán que exagero, pero ¿acaso no es un crimen que a millones de personas en la pobreza se les quite lo poco que les corresponde? ¿Cuántos escándalos hemos presenciado, y todo sigue igual, y nadie —con dinero— va preso?
Cuando fuimos niños aprendimos el comportamiento viendo a los hombres que simplemente cumplían con el deber —una expresión hoy en desuso— esperando recibir una recompensa digna por su trabajo, pero que nunca hubieran aceptado ningún soborno. Eran personas con dignidad: no se hubieran metido en el bolsillo lo que no les correspondiera, ni hubieran aceptado sobornos ni bajezas semejantes.
Miles de hombres se desviven trabajando, cuando pueden, acumulando amarguras y desilusiones, logrando apenas sostenerse un día más en la precaria situación mientras casi no hay individuo que tras su paso por el poder no haya cambiado, en apenas meses, un modesto departamentito por una lujosa mansión con entrada para fabulosos autos. ¿Cómo no les llega la vergüenza?
Libertad. Como hombres libres en un campo de reclusos nuestra misión es trabajar por ellos, de todas las formas a nuestro alcance. “La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar”, afirmó Gandhi.
Tolerancia y diversidad. Debemos hacer surgir, hasta con vehemencia, un modo de convivir y de pensar, que respete hasta las más hondas diferencias.
Competencia. Es crucial que comprendamos que la primera huella que la escuela y la televisión imprimen en el alma del chico es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, y el más enfático individualismo, ser el primero, el ganador. Genera una gran confusión enseñarles cristianismo y competencia, individualismo y bien común.
Niñez ante contradicciones. Quizá sean los chicos los que nos vayan a salvar. Porque, ¿cómo vamos a poder criarlos hablándoles de los grandes valores, de aquellos que justifican la vida, cuando delante de ellos comprueban que se hunden millares de hombres y mujeres, sin remedios ni techos donde protegerse? O ven cómo poblaciones enteras son arrasadas por inundaciones que pudieron evitarse.
Esperanza. Invitación a resistir. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes.
Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación.
El ser humano sabe hacer de los obstáculos, nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar.
Los valores son los que nos orientan y presiden las grandes decisiones. Unidos en la entrega a los demás y en el deseo absoluto de un mundo más humano, resistamos. Esto bastará para esperar lo que la vida nos depare.
"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido". Ernesto Sábato
Dejo aquí un texto sobre el ruido, tomado de "La Resistencia".
"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido. Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo?
Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos."
"Algo que a mí me afecta terriblemente es el ruido. Hay tardes en que caminamos cuadras y cuadras antes de encontrar un lugar donde tomar un café en paz. Y no es que finalmente encontremos un bar silencioso, sino que nos resignamos a pedir que, por favor, apaguen el televisor, cosa que hacen con toda buena voluntad tratándose de mí, pero me pregunto, ¿cómo hacen las personas que viven en esta cuidad de trece millones de habitantes para encontrar un lugar donde conversar con un amigo?
Esto que les digo nos pasa a todos, y muy especialmente a los verdaderos amantes de la música, ¿o es que se cree que prefieren escucharla mientras todos hablan de otros temas y a los gritos? En todos los cafés hay, o un televisor, o un aparato de música a todo volumen. Si todos se quejaran como yo, enérgicamente, las cosas empezarían a cambiar. Me pregunto si la gente se da cuenta del daño que le hace el ruido, o es que se los ha convencido de lo avanzado que es hablar a los gritos. En muchos departamentos se oye el televisor del vecino, ¿cómo nos respetamos tan poco? ¿Cómo hace el ser humano para soportar el aumento de decibeles en que vive? Las experiencias con animales han demostrado que el alto volumen les daña la memoria primero, luego los enloquece y finalmente los mata. Debo de ser como ellos porque hace tiempo que ando por la calle con tapones para los oídos."
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