Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

miércoles, 17 de abril de 2013

Ruido y sueño saludable


Doraldina Zeledón Úbeda

17 de abril de 2013 

El Nuevo Diario  Managua, Nicaragua 

 elnuevodiario.com.ni




“¿Quién es capaz de enumerar las agresiones a un sueño relajado?”, preguntaba Marco Valerio Marcial en el Epigrama 57, al referirse al ruido en Roma. Podemos señalar algunas en nuestro entorno: vecinos con música, películas y deportes a todo volumen; gritos, portazos, vehículos, especialmente motocicletas; discotecas, bares; altoparlantes, desde muy de mañana y por la noche.
Inclusive, la música más sublime, como la de campanas que suenan cada hora en algunas iglesias, para unos puede ser muy bonita, para otros es ruido, porque a la medianoche no se desea música ni campanitas, sino condiciones para dormir. Se dice que para reponer las energías y mantener la salud, es necesario dormir ocho horas diarias.
El ruido que invade el sueño puede aumentar la presión arterial, la frecuencia cardiaca, el pulso; provocar cambios en la respiración y en secreciones hormonales; bajar las defensas. Y al día siguiente, fatiga, dolor de cabeza, somnolencia, bajo rendi­miento en el trabajo y estudio, problemas de memo­ria y concentración, depresión, ansiedad, estrés, agresividad, irritabilidad y mal humor. En síntesis, puede afectar la salud, el trabajo, la comunicación, la educación, las relaciones, la economía, la calidad de vida.
Desde el punto de vista subjetivo (de cómo se perciba), el ruido se define como un sonido no deseado, molesto; aunque sea bajo. Pero aun si no molesta, puede afectar, dependiendo del nivel sonoro y la actividad que se realice.
Para dormir, el sonido dentro de la habitación no debe superar los 30 decibeles de nivel promedio durante las ocho horas de sueño. Y el nivel máximo de eventos esporádicos, como un portazo, no ser mayor de 45 decibeles. Por eso, ante una denuncia, la autoridad no se debe basar sólo en su percepción, debe medir el nivel sonoro en las habitaciones, para comprobar si no se sobrepasan los niveles establecidos para no afectar la salud y otros derechos humanos.
Cierta vez, un profesor estaba desesperado porque a su mamá, postrada en la cama debido a la artritis, no la dejaban dormir ni descansar los vecinos, quienes, para comenzar, se pegaron a la pared de su casa e instalaron la cocina contiguo al cuarto de la señora. Ruido de pailas, cucharas, chorros de agua, además de los gritos para comunicarse. Para rematar, el perro estaba amarrado cerca de la pared. Hace poco pregunté qué habían hecho. El papá me contó que interpusieron la denuncia, pero ella pidió que no siguieran, para no tener más problemas. Eso pasa, quien genera el ruido se hace la víctima y el que sufre la agresión acústica es catalogado de invivible. Y así, la señora se murió en medio del ruido...
Sucede con frecuencia, no hay respeto por la vida, ni por la propiedad privada: se pegan a la casa, y lo que no desean, lo pasan al vecino: humo de cocinas, tierra amontonada, calaches y árboles que revientan la pared ajena y el bolsillo. Esto se podría resolver con el Código Civil, pero no vale.
Como dice Marcial, el que vive en sus mansiones no tiene ni idea de esto: “Tú, Esparso, desconoces estos ruidos y no los puedes imaginar”; pero: “En la mísera comarca, Esparso, el hombre, que es pobre, Medios en Roma no halla de pensar y descansar”. Por eso él se va a su casa de campo.
Igualmente Séneca prefiere alejarse del ruido: “¿No será alguna vez más cómodo estar libre de todo tumulto? (Séneca a Lucilio en Epístola 56).
En aquellos tiempos seguramente era fácil encontrar un lugar tranquilo. Ahora, los ruidos azotan en todas partes, de mil maneras. Día y noche. Y no todos tenemos casa campestre. Y en el campo, el ruido progresa. ¿Moriremos en medio del ruido y a causa del ruido?

doraldinazu@gmail.coom
(Sitio web: “Construyendo paz sonora”)

domingo, 31 de marzo de 2013

Quien las horas que se pierden de sueño, contara



Libro 12, Epigrama 57

Marco Valerio Marcial

¿Quieres saber la razón
De que á menudo me vaya
A mi modesta campiña,
A mi reducida casa
Que de Nomento poseo.
En la mísera comarca?
Esparso, el hombre, que es pobre,
Medios en Roma no halla
De pensar y descansar.
¡Tantas gentes embarazan
Habitar en ella á gusto!
Pedagogos, de mañana,
Y de noche, panaderos;
Y durante la jornada,
Caldereros con sus golpes.
Aquí el cambista te hallas
Que, en su sucio mostrador,
Todas las horas se pasa,
Retiñiendo las monedas,
Que el busto de Nerón guardan;
Allí es el majador
Que con una limpia vara
Sobre una piedra sacude
Y limpia lino de España:
Ora es la gritería
Y la inacabable cháchara
De la turba que á Belona
Rinde su culto fanática;
Ora es la voz penetrante
Del náufrago que colgada
Lleva del cuello su historia;
Ó del judío de vaga
Mendigante, adoctrinado
Por su madre en tales mañas,
Ó del mercader que vende
Pajuelas para las lámparas.
Quien las horas que se pierden
De sueño en Roma, contara,
Podria decir el número
De las manos que machacan
Sonoros bronces, queriendo
A la luna así hechizarla.
Tú, Esparso, ignoras todo esto:
Tú de esto no sabes nada,
Tú que gozas, sibarita,
De Petilio el rico alcázar,
Cuya azotea domina
Las colinas aledañas.
Tú, en medio de Roma misma,
Tienes tu rica campaña;
Tu viñador es romano,
Y tus viñas regaladas
Son en otoño tan fértiles
Cual las que en Falerno se hallan.
Sin salir de tu palacio,
Puedes correr á tus anchas
En tu carro: en él tú puedes
(Pues sólo cuando te plazca,
Penetra el día) entregarte
Al sueño y dulce vagancia,
Que no viene á interrumpirte
La más leve voz humana.
Mas á mi gozar de sueño
No dejan las risotadas
De la turba transeunte,
Y toda Roma se halla
Próxima á mi cabecera.
Así, cuando lleno de ansias,
Quiero dormir, marcho al Punto
A mi casa Nomentana.

Marco Valerio Marcial, (40 - 104 DC?).


Moriré si el silencio es tan necesario como parece para el que quiere retirarse al estudio





Lucio Anneo Séneca (Córdoba, 4 AC - Roma, 65 DC)

Carta completa en: http://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_a_Lucilio


Séneca a Lucilio: salud

Epístola LVI

Moriré si el silencio es tan necesario como parece para el que quiere retirarse al estudio. Y así me hallo rodeado de un griterío abigarrado: habito sobre unos baños. Figúrate todos los tipos de gritos que pueden repugnar a los oidos: cuando los atletas más fuertes hacen ejercicio y bracean con las manos cargadas de plomo, cuando se fatigan o hacen el fatigado, siento los gemidos; cada vez que exhalan el aliento contenido, oigo silbidos y respiraciones atormentadas, cuando me topo con un mozalbete perezoso que se limita al untamiento plebeyo, oigo el chasquido de la mano sobre las espaldas, que suena diferente, según se pegue con la palma o con el cuenco de la mano. Y si añadimos un jugador de pelota y se pone a contar los puntos, los tendrás a todos.
Añade todavía al buscarazones, y el ladrón sorprendido en su delito, y el cantarín que percibe que que en el baño su voz es la mejor; añade a los que saltan a la piscina con gran estruendo del agua removida. Además de estos, los cuales, al menos, hacen uso de la voz natural, figurate al depilador, que a menudo tiene una voz aguda y estridente, para hacerse más de notar y que no calla nunca, salvo cuando depila unas axilas, y en lugar de él, hace chillar a otro; figurate todavía el pastelero, y el salchichero, y el confitero y todos los proveedores de tavernas que venden las mercancías con su cantinela característica.
(...)
Creo que la voz humana distrae más que el rumor, porque aquella reclama la atención del espíritu, mientras que el rumor no llena ni hiere más que a los oidos. Entre los ruidos que suenan a mi alrededor sin distraerme, pongo los carros que pasan por la calle, y el manitas que vive bajo mi casa, y mi vecino el serrador, y aquel otro que cerca de la (fuente) Meta Sudans ensaya las trompetas y flautas, y que más que cantar, ahuya.

Por otro lado los ruidos intermitentes me molestan más que los continuos.
(...)

 Pues ¿qué? ¿No será alguna vez más cómodo estar libre de todo tumulto? Estoy seguro: por eso es que me iré de este lugar. Intenté probarme y ejercitarme. ¿Qué necesidad de torturarse más tiempo, si Ulises encontró tan fácilmente para sus compañeros el remedio adecuado contra las sirenas?

Adiós.
Lucio Anneo Séneca (Córdoba, 4 AC - Roma, 65 DC)

Carta completa en: http://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_a_Lucilio

jueves, 7 de marzo de 2013

Gracias por darme vida y salud


Doraldina Zeledón Úbeda


¿Ya tiraste la toalla? me preguntó un lector. Más bien, estuve envuelta en la toalla. Y escribí poco. Hace un año me llevé un gran susto. Mi salud “se descompensó”. Quizás fue el círculo vicioso enfermedad-estrés-miedo.

Estaba empacando libros. Ya andaba mal y esperaba respuestas del “Seguro”. Poco a poco fue un dolor intenso; mi amiga Martha terminó la tarea. Después me acompañó al hospital, “aunque vaya tu familia, yo iré”, me dijo. Fue un ángel.

Ya otra amiga me había recomendado a una doctora. Fui. Me escuchó, me creyó y me ayudó. A cambio de casi nada. Me operó el 2 de marzo. El primero fue de estrés al por mayor. Fui a reposar a Estelí. Pasé ocho días con el alma en un hilo, esperando los resultados de la biopsia. ¡Qué días y noches más tristes! Quería amarrarme el cerebro para no pensar. O dormir los ocho días seguidos.

No llamé cuando me indicó. No tenía fuerzas, y sí temor. Era el día de la mujer. Pensé cuántas estarían en igual o peor situación. Llamé al día siguiente. “¡Felicidades!, todo salió bien”, me dijo la Doctora Mejía. “No siempre las noticias son buenas. A veces es duro, para la paciente, para la familia y para mí; pero usted salió bien.”  Sentí como si fuera una plantita marchita que se levanta con el agua fresca: eso era su voz por el teléfono.

Cuando regresaba para quitarme las puntadas, había un tranque en Sébaco. La gente estaba nerviosa y todos los celulares sonaban. Era un ruido necesario. Supe que unos iban enfermos; otros, a lugares retirados. Y no hubo pasada. Yo sentía más dolor por el viaje, pero sin proponérmelo, comencé a valorar lo que miraba, incluido el tranque.

Como siempre, llevaba un libro. No leí. Me dediqué a contemplar lo que pasaba por mi vista. Miré lo que nunca había visto, a pesar de tantos años viajando por ahí. Era marzo, los campos están secos, pero yo sabía que pronto estarían verdes. Observaba los animales, los árboles, las casas, los vendedores asoleados y quizás con más problemas. Comencé a dar gracias por todo lo que iba viendo, conociendo y re-conociendo. Por la vida y la salud. Y todo lo que tengo. ¡Qué bondadosa y sabia es la naturaleza, cómo todo renace y las heridas sanan! ¿Por qué temía? Y, a pesar del dolorcito, sentía una gran felicidad, tanto por lo que miraba, como por el hecho mismo de poder verlo. ¿Por qué me preocupé si no soy yo quien organiza mi agenda?

Es terrible pensar que te podés morir. Algún día sucederá, pero siempre queremos posponer ese viaje. Si tenía miedo y sufría al pensarlo, qué duro será para quienes están peor. Y pensé, no cuesta nada pedir también por ellos. Es un gesto humano, como dar gracias por el aire, por el agua, el sol, una sonrisa o la ciencia. Por todo lo que da vida y desvanece el dolor. Es sentir que los demás también sienten.   

Un día dije: “no sabía que podía rezar con tanto fervor, de todas las oraciones de mi abuelita Teófila me acordé; eso y las novenas de mi Mamá me ayudaron”. Y me respondió una amiga, yo también recé. Y sí, sé que elevaron sus oraciones. Y los no creyentes me enviaron sus energías y su cariño.

Gracias a mis amistades, a mi familia, a los vecinos que estuvieron pendientes. Gracias por las oraciones, las visitas, los libros, los power point, la música, correos y llamadas. ¡Y qué mensajes, qué sabiduría, qué libros!  

Gracias a los médicos y enfermeras. A la doctora María Delma Mejía, que debería llamarse María Angelina. Al Hospital Vivian Pellas; a mi hermana Osdalia por su tiempo y paciencia para curarme. A mi sobrino Harley que con sus pláticas me hizo menos pesados los días de espera.

Gracias al universo por todo lo que nos da. Gracias al Dios de mis padres. Y a ellos que me enseñaron a creer y a valorar la vida. Cualquier vida. Agradezco a todos y todas, y aunque no los mencione aquí, no se  borrarán ni de mi mente ni de mi corazón.  

doraldinazu@gmail.com



miércoles, 27 de febrero de 2013

Más del 5% de la población mundial con discapacidad auditiva

27 de febrero de 2013

Los hombres, entre los más afectados

Ginebra | EFE

De cada tres personas mayores de 65 años una sufre algún tipo de deficiencia auditiva, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud
Por elnuevodiario.com.ni | Globo
Más de un 5 por ciento de la población mundial, 360 millones de personas, conviven con alguna discapacidad auditiva, y de ellos, 32 millones son niños, según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reveladas hoy.

En ocasión del día internacional del Cuidado del Oído, que se celebra el próximo domingo 3 de marzo, la OMS reveló los últimos datos sobre discapacidad auditiva, que no pueden compararse con números anteriores en aras a valorar su evolución porque las fuentes y la cantidad de datos son distintos, según afirmó en rueda de prensa Gretchen Stevens, experta de la institución.

De los 360 millones de personas, 183 millones (el 56 por ciento) son hombres y 145 millones (el 44 por ciento) son mujeres; 32 millones son niños menores a 14 años.

De los 328 de adultos, 165 millones son personas de más de 65 años.

De hecho, según el estudio, de cada tres personas mayores de 65 años una sufre algún tipo de deficiencia auditiva.

Por regiones, la mayor prevalencia la padece Europa Central y del Este y Asia Central, con una 7,6%; seguida del sur de Asia (6,4%); Asia Pacífico (6,1%); Este de Asia (5,5%); África Subsahariana (4,5%); Latinoamérica y el Caribe (4,5%); Oriente Medio y Norte de África (4,5%); y los países desarrollados (3,9%).

En Latinoamérica, la prevalencia de problemas auditivos entre los niños menores de 14 años es del 1,6%; en los adultos de 15 años es del 8%; y entre los mayores de 65 años del 38,62%.

Las infecciones del oído son las principales causas de las deficiencias auditivas en los niños, especialmente en los países menos desarrollados.

"La mayoría de las causas de pérdida de audición son fácilmente evitables porque muchas pueden ser tratadas gracias a la diagnosis temprana e intervenciones rápidas, como los implantes de aparatos", explicó Shelly Chadha, experta de la OMS.

"Falta conciencia sobre las causas, conocimiento para detectar las deficiencias y asumir que es necesario pedir ayuda para un problema que puede solucionarse. Cuando más demanda de servicios de asistencia haya, más se desarrollarán estos servicios", agregó la experta.

Las principales enfermedades infecciosas que causan deficiencias auditivas o incluso sordera son la rubeola, la meningitis, el sarampión, y las paperas, todas ellas dolencias que pueden ser evitadas con la vacunación, un proceso de inmunización a la cual no acceden millones de niños en el mundo.

Asimismo, otras causas pueden ser traumas en la cabeza, causas genéticas, problemas durante el embarazo o el parto (como la infección por citomegalomavirus o la sífilis), el uso de algunos medicamentos o la exposición a ruido excesivo.

Precisamente, consultada sobre qué se considera ruido excesivo, Chadha explicó que hay distintos baremos, como la exposición a más de 85 decibelios durante ocho horas o 91 decibelios durante dos horas, pero advirtió que lo más claro es el sentido común.

"El ruido puede provenir del tráfico, o padecerlo en el trabajo, o por estar expuesto a actividades recreativas como ir a una discoteca o escuchar muy alto y mucho tiempo música en los auriculares", explicó.

"Todo depende de lo alto que se escuchen los auriculares, lo básico es que la persona al lado no lo oiga. Pero también depende del tiempo, cuanto más alto, menos tiempo, etc", agregó.

A pesar de que las pérdidas de audición pueden paliarse con aparatos electrónicos, los audífonos, no hay suficientes disponibles.

"Actualmente, la producción de aparatos electrónicos sólo responde a un 10 por ciento de la demanda global", señaló Chadha, quien explicó que la institución estudia la posibilidad de la transferencia de tecnología para promover el acceso de audífonos en los países en desarrollo.

Volante: El ruido enferma


Para imprimir y distribuir

El ruido enferma
Viola los derechos humanos
Es penado por la ley


Efectos en la salud
Dolor de cabeza, estrés, náuseas, mareo, insomnio, pérdida de audición, acúfenos o tinnitus (zumbidos en los oídos). Afecta el corazón, sistema digestivo, sistema nervioso.

Su música y sus películas son para usted
Permita que el vecino escuche la que prefiera
Respete el derecho al descanso y a la salud

Por favor, baje el volumen
o implemente aislamiento acústico a su casa o negocio

Para denuncias, llame a la Alcaldía
Procuraduría Ambiental
Ministerio de Salud

Más información en sitios Web:
* Ruido, un problema en Nicaragua
* Construyendo Paz Sonora


Grupo “Solidaridad Ambiental”
Programa “Paz Sonora”
Por un ambiente sonoro saludable en Nicaragua
doraldinazu@gmail.com

Antenas: a falta de certeza, precaución

27 de febrero de 2013

Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/278894-antenas-a-falta-de-certeza-precaucion

Doraldina Zeledon Úbeda

Es indiscutible la importancia de las tecnologías de la comunicación. Y es maravilloso que mediante un pequeño dispositivo podamos comunicarnos y vernos; estudiar y trabajar sin importar las distancias. Pero estas tecnologías puede que por un lado ayuden y por otro estén afectando negativamente, si no se prevén sus efectos en la salud, o si no se cumple con los requisitos de instalación. O lo que es peor, si no contamos con regulación legal.
Según nota de un diario nacional, el director de Telcor considera que no será necesario retirar las antenas para celulares de las áreas urbanas porque “la Organización Mundial de la Salud establece que la antena y la torre no es dañina”. ¿Y las radiaciones que emiten serán inofensivas?
La Organización Mundial de la Salud dice que no hay evidencia científica de que afecten, pero continúan las investigaciones porque tampoco hay pruebas de que no afecten, y recomienda se aplique el principio de precaución, reconocido mundialmente y recogido en las leyes: “Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente” (Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, 1992).
Y algunas investigaciones ya aseguran que sí afectan. Entonces, ¿faltan evidencias, se desconocen o se esconden? ¿No conviene divulgarlas como pasó con los efectos del tabaco? ¿O por presiones económicas? Y si no causa daños ¿por qué en otros países tienen leyes estrictas?
Si la solución es que todas las empresas de telefonía estén en la misma antena, ¿no disminuiría la potencia de transmisión de datos?, ¿no aumentarán las radiaciones electromagnéticas? La salud y el medioambiente deberían estar por encima de los costos económicos.
Los políticos deberían acercarse a los científicos, más que a los empresarios, que por conveniencia dicen que las antenas no afectan. Y los funcionarios públicos, ¿responden a los intereses de la población o de las empresas? Hay bastante literatura como para aprobar leyes duraderas y evitar que se cambien al día siguiente. ¿O vamos a esperar ver qué pasa? No podemos esperar. Las leyes son para prevenir.
Esta tecnología avanza con gran rapidez, mientras la legislación permanece en intenciones. ¿Podremos detener las posibles consecuencias a corto y largo plazo? A finales del 2012 instalaron una antena a 70 metros del hospital dermatológico, cuando se debería evitar que estén cerca de centros infantiles y de salud. Está en un pequeño patio y entre viviendas. La gente de los alrededores sólo se quedaba viendo el gigante que se enseñoreaba en el espacio aéreo y terrestre.
La población tiene derecho a saber no sólo sobre los posibles efectos, sino sobre la instalación. Conocer el área de influencia. Incluso, debería ser informada antes de instalarse. Tenemos derecho a la salud, a vivir en una casa digna, segura, en un ambiente saludable; pero algunas personas tienen miedo que, en una ciudad tan sísmica como Managua, la antena les caiga encima. Eso estresa, y el estrés enferma.
Además, las antenas devalúan las propiedades. Nadie va a querer una casa amenazada por semejante monstruo metálico. A esto se agregan los efectos antiestéticos, la afectación al paisaje visual. Si don Quijote de la Mancha viniera por estos lugares, no le daría tiempo otra vida para enmendar tantos entuertos y librar batallas, no contra los molinos de viento, sino contra estos gigantes urbanos.
¿Viviremos sano, bonito y seguro con tanta armazón aérea? ¿O son la estructura para un bosque urbano de exuberantes árboles de Navidad? ¿Al director de Telcor le gustaría tener uno de estos en su patio? Hay que armonizar desarrollo tecnológico con desarrollo humano.

doraldinazu@gmail.com