Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido último miércoles de abril

Paz

Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve. Paz

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Anidando en el porche

jueves, 22 de abril de 2021

Día Mundial de la Tierra

 Oración a la Madre Tierra, Oración al Hermano Sol o Cántico de las Criaturas. San Francisco de Asís. 

Fue escrita en el otoño de 1225 en romance umbro y es considerado el primer poema de la lengua italiana.

Y uno de los primeros documentos ecologistas. 




miércoles, 7 de abril de 2021

 Día Mundial de la Salud, 

7 de abril. Bajemos el volumen. 

lunes, 5 de abril de 2021

Artículos para Día de Conciencia Sobre el Ruido

 https://doraldina-contraelruido.blogspot.com/2018/04/dia-internacional-de-conciencia-sobre.html

https://doraldina-contraelruido.blogspot.com/2014/04/dia-internacional-de-conciencia-sobre_29.html

http://www.laprensa.com.ni/2016/04/27/opinion/2025657-dia-de-conciencia-sobre-el-ruido

Día de conciencia Sobre el Ruido 

El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido. Ojalá que pronto podamos celebrarlo igual que el Día de la Tierra, sembrando semillas de respeto, tranquilidad, cultura del no-ruido, para tener un ambiente acústicamente saludable.

 Doraldina Zeledón Úbeda 27/04/2016



El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de Conciencia Sobre el Ruido. Ojalá que pronto podamos celebrarlo igual que el Día de la Tierra, sembrando semillas de respeto, tranquilidad, cultura del no-ruido, para tener un ambiente acústicamente saludable. Mientras tanto, ¿qué podemos hacer ante este virus todavía ignorado a pesar de la epidemia?

El ruido contamina el ambiente, afecta flora, fauna, edificios, monumentos; no solo al homo sapiens. Interfiere negativamente en la salud, derechos humanos, comunicación, relaciones, economía, calidad de vida. Es necesario prevenirlo. Con educación en valores, científica, técnica, jurídica, en derechos humanos.

Gran parte del ruido se podría evitar con el ordenamiento territorial y la aplicación de normas para apertura y funcionamiento de industrias, discotecas, comercio, estadios, escuelas, iglesias, construcción en general. Si no se supo prevenir, hay que aplicar medidas de control técnico, administrativo, sanitario.

Hay actividades que generan ruidos y que no es preciso suspenderlas, trasladarlas o cambiar horario, sino aplicar medidas correctivas. Pero hay casos en que se deberían suspender o reubicar; aunque, por ejemplo, la fábrica alegue que cuando se creó el barrio, ya estaba funcionando. En medioambiente, salud, derechos humanos, primero estos, según principios de derecho internacional.

¿O se va a permitir que el ruido taladre el oído de los vecinos o les invada la tranquilidad, porque la empresa o la discoteca se instalaron primero?

No tenemos leyes ni normas técnicas especiales, ni ordenanzas. Pero hay normas salteadas en leyes y decretos, que se pueden aplicar. Sin embargo, los afectados se llevan meses y años, sin encontrar solución. O, ¿qué respuesta ha dado el Ministerio de Salud? ¿Las Procuradurías de Derecho Ambiental y Derechos Humanos? ¿El Ministerio de Transporte y Construcción? ¿Las alcaldías? ¿La Policía y el Ministerio del Ambiente? A veces alguna Alcaldía atiende, ¿pero cuántos casos han resuelto?

¿Y qué hacen el Instituto de Turismo, el Ministerio de Industria y Comercio? ¿Promover actividades sin medidas para proteger la salud y la tranquilidad? ¿Y cómo responde la Asamblea Nacional ante la sequía de leyes? ¿O esperarán los gritos y guerras por ruidos?

¿Y la población? Se queja, pero poco denuncia. Por desconocimiento, desconfianza, miedo. Y en algunos casos por comodidad: esperar que otros resuelvan.

Ante estas situaciones los afectados deben unirse. Informarse sobre leyes y efectos del ruido. Buscar asesoría. Hablar con los responsables de la fuente de ruido. Si no se puede, interponer la denuncia. Solicitar a las alcaldías, Ministerio de Salud, medición de los niveles sonoros en el vecindario, viviendas, dormitorios. En estos, el nivel sonoro promedio durante la noche no debe exceder los 30 decibeles. Y pedir que cese la inmisión de ruidos y respeten sus derechos. Solicitar copia del informe de medición, inspecciones, resoluciones y notificaciones. Estar pendientes de los plazos. Y hacer denuncias públicas por los medios de comunicación.

¿Y qué puede hacer la empresa o exigir la autoridad? Aplicar medidas técnicas. Primero, hay que identificar la fuente y las causas del ruido: desajuste de piezas de la máquina, falta de mantenimiento, equipos obsoletos, mal instalados, volumen muy alto, etc., y actuar conforme.

Si no es posible controlarlo en la fuente, hay que ver por qué medio se transmite: aire, paredes, instalaciones metálicas, tuberías. Y establecer medidas, como aislamiento acústico de la maquinaria, amortiguadores, pantallas antirruido, paredes y muros totalmente cerrados y recubiertos con materiales absorbentes, murallas verdes, etc.

Y bueno, ¿por qué tenemos que reclamar? Las empresas deberían ser amigables y agradecidas con el ambiente y vecinos que los acogen, en vez de maltratarlos o ignorarlos. Al menos, deberían pensar en su imagen.

 La autora es comunicadora, docente jubilada y abogada.                                             

http://www.laprensa.com.ni/2016/04/27/opinion/2025657-dia-de-conciencia-sobre-el-ruido



El ruido contamina y afecta la salud

Doraldina Zeledón Úbeda

El último miércoles de abril de celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, establecido desde 1996 por la Liga para el Deficiente Auditivo, en Nueva York. El objetivo es informar y sensibilizar. En Nicaragua se realizan pequeñas acciones, especialmente lo retoman algunos medios de comunicación. Pero, en general, es una efemérides inadvertida, a pesar de ser un problema ambiental que está en todas partes, día y noche.

El ruido se define como un sonido no deseado, molesto o nocivo, o que sobrepasa los niveles sonoros establecidos para no afectar la salud. El nivel sonoro se mide con el sonómetro, y se expresa en decibeles (dB). Según la Organización Mundial de la Salud y nuestro Código Penal (artículo 534), para dormitorios el máximo debe ser 30 decibeles para el ruido continuo; y 45 para sucesos de ruidos únicos. Durante la noche no deben exceder de 45  decibeles a un metro de las fachadas de las casas.

 El ruido afecta la salud síquica y física, la tranquilidad, descanso, economía, convivencia y derechos humanos. Pero se le da poca importancia. Una de las razones es porque las ondas sonoras que nos agraden no se ven, como la basura o el humo. Y porque generalmente sus efectos no son inmediatos.

 Las causas de contaminación acústica son la falta de información y sensibilización sobre el tema, irrespeto por los derechos humanos. Falta de normas jurídicas específicas y no aplicación de las existentes, no definición clara de criterios e instituciones para su control.

Así, se dan permisos de funcionamiento sin que los establecimientos reúnan los requisitos. Las construcciones sin aislamiento acústico y sin ordenamiento territorial, contribuyen a que industrias, comercio, discotecas, iglesias, afecten con emisiones sonoras. Y se permite la proliferación de discotecas ambulantes, motocicletas sin silenciador, perifoneo a altos decibles y a toda hora; potentes parlantes en las puertas de las tiendas, reuniones con música en las aceras del vecindario.

 Entre los efectos que causa el ruido en la salud está la pérdida de audición, causada por la exposición a altos niveles sonoros en el trabajo o por actividades recreativas y uso prologado de audífonos; estrés, molestia en general, insomnio, dolor de cabeza, náuseas, mareos; afecta el sistema circulatorio, digestivo, nervioso, la respiración. Puede generar agresividad, irritabilidad y perturbar las relaciones con el vecino o en el trabajo.

 ¿Qué hacer? Informarnos sobre leyes y efectos, organizarse. Compartir conocimientos y aportar soluciones. Solicitar a los generadores de ruido que bajen el volumen, si no lo hacen, interponer una denuncia ante la Alcaldía o Ministerio de Salud.

¿Y con nuestro ruido? Bajemos el volumen de televisores y equipos de sonido, no tiremos puertas, atendamos a las mascotas para que no afecten al vecindario, hagamos reparaciones en el hogar durante el día, evitemos colocar electrodomésticos cerca de paredes vecinas o dormitorios. Usemos protectores auditivos en ambientes ruidosos y bajemos el volumen a reproductores de música personales. 

doraldinazu@gmail.com Estelí, abril 2017

Publicado en La Prensa, Nicaragua. . 

 

 

 

 

 

 

                                            

 






sábado, 13 de marzo de 2021

Algunos elementos que influyen para que el ruido resulte molesto

 

 La relación entre el nivel del ruido ambiente y la molestia a la comunidad es de gran interés. Las investigaciones sobre este tema, realizadas mediante encuestas a las poblaciones expuestas a diversos niveles de ruido, han permitido obtener curvas mediante las cuales se puede determinar el porcentaje de personas "altamente molestas" (según lo manifestado por las personas encuestadas) para cada nivel de ruido.

 Pero el problema es mucho más complejo. De hecho, algunos aspectos han desconcertado a los numerosos investigadores y analistas que se  ocuparon del tema. Por ejemplo, la gota de agua de un grifo mal cerrado, por la noche es mucho más molesta que millones de gotas de lluvia, a pesar de ser su nivel sonoro mucho menor.

 Existen muchos elementos que hacen que el ruido pueda resultar molesto:

 1.     El contenido semántico. Se ha comprobado que la palabra hablada no deseada es más molesta (provoca mayor interferencia) cuando es inteligible que cuando no lo es.

 2.     El poder evocativo. Los sonidos que evocan sensaciones o situaciones desagradables resultan más molestos que otros sonidos cualitativa o cuantitativamente similares.

 3.     El valor expresivo. Los sonidos capaces de expresar sentimientos positivos resultarán menos molestos que aquellos que transmiten tensión, agresión, etc.

 4.     La oportunidad, el ámbito de percepción, el contexto. La actitud hacia algunos sonidos puede cambiar según la situación, etc. Por ejemplo, un grupo de personas hablando se considera totalmente aceptable en un restaurante, pero no en una biblioteca.

 5.     La proximidad o lejanía. La actitud hacia un ruido que se percibe cercano (sensación de invasión del espacio personal) difiere de la correspondiente a sonidos lejanos.

 6.     La inevitabilidad. Los sonidos inevitables son más tolerados que los evitables. Así, los grillos en el verano se toleran mejor que un ruido similar de origen humano.

 7.     La responsabilidad. Un sonido cuyo responsable es identificable, será más rechazado que los sonidos de responsabilidad social.

 8.     La predisposición. Actitud difícil de evaluar, pues depende de la historia del individuo, de su impronta, de su personalidad, pero de importancia en la reacción individual.

 9.     La sensación de desprotección. Por ejemplo, el ruido en las proximidades de los aeropuertos es más molesto e intimidante porque se sabe que los intereses económicos son muy poderosos, y por lo tanto los vecinos sienten que sus reclamos no se van a escuchar. 

 10. La posibilidad de control. Los sonidos propios, sobre los cuales se tiene control, serán menos molestos que iguales sonidos generados externamente.

 11. La asociación con valores deseables. Los ruidos asociados con ciertos valores como el progreso, la solidaridad social, el prestigio, etc., son más tolerables que los que no admiten tal asociación. Por ejemplo, la instalación de un centro comercial aumentará el ruido ambiente. Sin embargo, al jerarquizar la imagen del barrio, facilitar el aprovisionamiento y generar puestos de trabajo, hará más aceptable el ruido parásito para los vecinos. 

Publicado en Compromiso Social de los medios de comunicación por el desarrollo acústicamente sostenible. Federico  Miyara, Doraldina Zeledón Úbeda, Jordi Mulet Areas. Editorial José Martí, Managua, 2003.


 

 

martes, 2 de marzo de 2021

Día Mundial de la Audición-3 de marzo

"La pérdida auditiva (y las enfermedades del oído relacionadas con ella) puede evitarse mediante acciones preventivas como la protección contra los ruidos fuertes, las buenas prácticas de cuidado del oído y la inmunización."
Es una iniciativa anual de la OMS que tiene como objetivo compartir información y promover acciones encaminadas a prevenir la pérdida de audición y mejorar los cuidados auditivos.
Mensajes clave
Las ideas centrales del Día Mundial de la Audición 2021 son las siguientes:
Una buena audición y comunicación son importantes en todas las etapas de la vida.
La pérdida auditiva (y las enfermedades del oído relacionadas con ella) puede evitarse mediante acciones preventivas como la protección contra los ruidos fuertes, las buenas prácticas de cuidado del oído y la inmunización.
La pérdida auditiva (y las enfermedades del oído relacionadas con ella) puede tratarse cuando se identifica a tiempo y se busca la atención adecuada.
Las personas con riesgo de pérdida auditiva deben examinar su audición con regularidad.
Las personas con pérdida auditiva (o enfermedades del oído relacionadas) deben acudir a un proveedor de asistencia médica para recibir cuidados.
El número de personas que viven con pérdida auditiva y enfermedades del oído sin tratar es inaceptable. Es necesario actuar a tiempo para prevenir y tratar la pérdida auditiva en todas las etapas de la vida.
La inversión en intervenciones rentables beneficiará a las personas con pérdida auditiva y aportará beneficios económicos a la sociedad.
Los cuidados de la audición y el oído centrados en la persona deben integrarse en los planes nacionales de salud para una cobertura sanitaria universal.
Para más información sobre el Día Mundial de la Audición, pinche aquí (en inglés).
Puede ser una imagen de una o varias personas, personas de pie y texto que dice "World Hearing Day 3 March 2021 PÊ እስእብል $ HEARING CARE FOR ALL SCREEN REHABILITATE COMMUNICATE"

martes, 29 de diciembre de 2020

Prólogo Derecho a un Ambiente Sonoro Saludable

Federico Miyara 

He tenido la suerte de seguir de cerca el largo proceso de elaboración de este inestimable volumen, en el que la autora pone a disposición del lector no sólo una exhaustiva lista de la legislación aplicable, como es habitual en los textos jurídicos, sino una guía completa sobre cómo enfrentar este estigma de las sociedades modernas que es el ruido. Personalmente busco en un texto no la información de último momento (verbigracia, la ley que se publicó ayer), ya que ésa será, con toda probabilidad, rápidamente superada por la información de mañana o la del mes que viene, o la de la próxima década. Ese tipo de información se encuentra en las publicaciones periódicas, los boletines o los bancos de datos especializados. Antes bien, busco la conceptualización integradora, la visión en perspectiva que perdura en el tiempo porque echa raíces en los principios básicos de la disciplina. Busco el enfoque interdisciplinario porque ayuda a comprender el problema en su relación con otros problemas y permite encontrar soluciones más efectivas y completas. Busco ver el entramado y no el hilo suelto. Y es eso, precisamente, lo que Doraldina Zeledón Úbeda ha escrito. 

 Si bien el volumen involucra específicamente a Nicaragua, me atrevo a afirmar que buena parte de su contenido tiene aplicación universal. A modo de ejemplo, las “principales fuentes de ruido en Managua” podrían muy bien ser las principales fuentes de ruido de muchas otras ciudades a lo largo y a lo ancho del mundo. La cultura del ruido es también lastre de nuestra civilización toda. Ya en el capítulo II la autora pasa detallada revista a las generalidades del derecho ambiental y su particularización al caso específico del ruido. El capítulo III constituye un recorrido por los aspectos más técnicos del problema, conjugando, entre otras, cuestiones sobre efectos en la salud individual y social, fisiología, metrología y control. 

 El capítulo IV entra de lleno en todos los vericuetos imaginables del derecho a un ambiente sonoro saludable. Partiendo del problema más general del derecho a un ambiente saludable, Doraldina enfoca uno por uno los aspectos tradicionales y no tradicionales del problema y lo hace con la meticulosidad del entomólogo y la persistencia del explorador. Sorprende, así, la vinculación del problema del ruido con el derecho a la inviolabilidad del domicilio, o al derecho a la educación, todo ello en el marco de una fundamentación sólida y documentada.  

 El capítulo V recorre los instrumentos para la actuación ambiental, entre los que se destacan a mi entender, los relativos a la educación, a la persuasión y, en general, a la prevención, así como el destacar la dimensión transversal e interdisciplinaria

 El capítulo VI es una especie de vademécum de la legislación ambiental y en particular acústica, vigente en Nicaragua. Si bien este capítulo tenga quizás corta vigencia en cuanto a textos y articulados, ya que como es sabido el derecho administrativo es una materia viva, siempre cambiante, seguramente perdurarán los principios.

 Herramientas como la evaluación de impacto ambiental y la participación ciudadana, así como la contribución específica del derecho penal, civil o laboral y las formas de acceder a la justicia son aspectos muy importantes para que la ley no quede en letra muerta. Estos puntos son tratados extensamente en los capítulos finales de la obra, cubriendo así un arco excepcionalmente amplio en relación con lo que es habitual en los textos jurídicos.

 Recibimos así con beneplácito esta obra que servirá tanto al especialista como al lego, tanto al específicamente afectado por problemas de contaminación acústica como al que desee una aproximación conceptual a un problema social tan complejo en el mundo actual.       

Federico Miyara

Director

Laboratorio de Acústica y Electroacústica Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Comentarios al libro “Derecho a un ambiente sonoro saludable. Garantías Jurídicas”

 Dr. Juan Centeno

Coordinador de la Maestría en Salud Pública

UNAN- León*

 Me ha tocado el privilegio y placer de hacer estos comentarios introductorios a la presentación de este libro que hemos estado esperando desde hace tiempo.

 Enhorabuena a su autora Doraldina Zeledón quien ha dedicado gran parte de estos últimos años al estudio del engranaje jurídico en que muy campante la agresión acústica ha hecho de las suyas en la sociedad nicaragüense, ha recopilado sus investigaciones, revisiones, testimonios, entrevistas… para traernos esta obra tan necesaria en estos días y en esta época en que tanto se oye hablar del cada vez más lejano estado de derecho. Este libro aborda un problema de Salud Pública que no por ser ignorado va a dejar de causar serios estragos en nuestra comunidad. Este siglo XXI que recién empieza nos reta a hacerle frente a algunas calamidades que nuestros países arrastran desde hace décadas, pobreza, enfermedades, falta de educación y mucha ignorancia en el abordaje y toma de conciencia de nuestros más sentidos problemas. Es por eso que hoy en día, muchos son quienes han enarbolado la bandera de la defensa del medio ambiente… y entre ellos, pocos los que han dedicado tiempo a problemas como el ruido.

 ¿Cuántos de los que estamos en este salón no ha padecido la agresión acústica proveniente de donde menos uno la espera?  Ya no se diga los miles de trabajadores que a diario soportan la inclemencia de un puesto de trabajo con ruido intenso, condenados poco a poco a ir quedando sordos… esto me recuerda el verso de Joaquín Pasos en su Canto de Guerra de las Cosas: “Todos los ruidos del mundo forman un gran silencio”.

 Pero la contaminación acústica ha trascendido los puestos de trabajo… la industria… y se pasea impunemente por calles, mercados y hace caso omiso a los hospitales, escuelas, etc., hasta llegar a nuestras viviendas, donde ya no podemos asegurar que no seremos alcanzados por este flagelo, en nuestro Hogar Dulce Hogar también estamos expuestos a esta agresión, para algunos considerada a veces como “normal”. Y hay que ver, por ejemplo, cuánto ruido producen hoy en día los grupos religiosos con las nuevas tecnologías en sonido.

 Podrán ver Ustedes en la exposición de la autora y también aquellos que adquieran el libro, podrán leer con detalles la recopilación de información jurídica, tanto de tratados internacionales como del conjunto de leyes sobre esta materia existentes a la fecha en nuestro país, incluyendo leyes aprobadas en agosto de este año 2005.

 Por esta razón, este libro de Doraldina es una luz de esperanza en este mar de indefensión en que hemos estado. Y si pudiéramos resumir los aspectos más importantes de este libro, yo señalo porque:

    1.              Se ha investigado un problema de salud pública que ha permanecido en el anonimato por las autoridades sanitarias.

2.              Se ha hecho una recopilación exhaustiva del marco jurídico que podría hacer frente a este problema.

3.              Se propone la participación ciudadana como herramienta básica para enfrentar el problema.

4.              Por lo tanto se crea conciencia en la sociedad para exigir un medio ambiente saludable para poder vivir.

 No cabe la menor duda que éste es un aporte de gran trascendencia en materia jurídica, un punto de referencia en la historia del derecho nicaragüense y ojalá lo tomemos como una de nuestras principales armas en la lucha contra la contaminación acústica, la cual también es una lucha por mejorar nuestra salud y por ende por mejorar el mundo en que vivimos. Gracias Dra. Zeledón.

 * Libro presentado en el auditorio del Hospital Escuela Oscar Danilo González, de León.

 Juan Centeno

Nov/24/2005.